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lunes, 2 de abril de 2012

¿Por qué La Nación rompió su tradición?

En estos días me llamó particularmente la atención una serie de notas del diario La Nación con información errónea, inexacta, prejuiciosa o directamente especulativa, que tuvo que ser desmentida por el diario en algunos casos, o disimulada en otros.

Como asiduo lector de La Nación, prácticamente desde la niñez, sé qué intereses representa, conozco su apoyo a todos los regímenes autoritarios de la Argentina, su repudio a todo lo que pueda ser considerado “popular” y de su adhesión a los grandes grupos financieros, industriales y agropecuarios.

Sin embargo, hasta hace pocos años consideré que representaba a cierto profesionalismo periodístico que, sin ocultar sus simpatías por la que puede denominar el más rancio conservadurismo, era capaz de diferenciar los hechos de las opiniones y de respetar las reglas que se había fijado por escrito.

Sin embargo, releyendo el “Manual de estilo y ética periodística” publicado por el diario “La Nación”, en 1997 (al igual que lo hacen otros diarios del país y del mundo), pude advertir un abismo tan grande entre esas palabras y la realidad, que me impresionó.

El manual mismo se presenta, entre otras cosas, como “un imprescindible compendio de los principios éticos y de conducta profesional en la labor periodística” (pág. 13). Y en la sección Títulos dice: “Un buen titular (pág. 25) debe expresar el contenido del texto a que corresponde y atraer la atención del lector hacia el tema informando sintéticamente sobre el material que encabeza, sin exagerar el énfasis con que la parte noticiosa está concebida”.

Estaba muy fresco el titular del 29 de marzo pasado que reza: "Cuba necesita cambios", dijo Benedicto XVI.” ¡Oh sorpresa! para los que escuchamos el audio de las palabras del papa, que dijo textualmente: "Cuba, y el mundo, necesita cambios", y puso énfasis especialmente en las palabras “y el mundo”. Los que leyeron la nota completa habrán sentido lo mismo que yo, ya que pocos renglones más abajo, las palabras del Papa eran reflejadas ya sin censura.

Como es sabido, en estos días en que los lectores son remisos a ir más allá del título, esto significa, lisa y llanamente, un engaño, ya que ese titular será repetido inmediatamente en canales de noticias e informativos radiales, lo que contribuirá a acentuar la mentira. No lo digo yo, lo dice el Manual más adelante

Y si me permiten extenderme un poco, en la sección Principios éticos del Manual (pág. 45) se dice:

“LA NACIÓN no admite discriminación alguna por razones de raza, religión, nacionalidad, nivel cultural o posición social.”

Lo que me llevó a recordar la doble desmentida de la DAIA y de otras entidades judías, hace unos días, que llamaron la atención porque se expresaba sobre un funcionario del Ministerio de Economía, como: “judío”, “marxista”, “bisnieto de un rabino” e “hijo de un psicoanalista”… Sólo le faltaba agregar que tenía pie plano…

Claro, estas expresiones llamaron la atención y fueron denunciadas, pero el sistema se repite en las secciones: política, policiales y sociales.

Sigamos un poco más. En el sub capítulo Versiones y rumores (pág.47) se dice: “Las versiones y rumores sobre los hechos –particularmente los de índole política- no deberían ser calificados como noticias, que son informaciones verdaderas.” Y aclara luego que si no es posible evitar mencionar esos rumores, “los redactores de LA NACIÓN deberán precisar que no se trata de noticias, sino de subproductos de valor dudoso o conjetural”.

Vaya por todas las noticias publicadas en los últimos tiempos, por diversos medios, a los que suma La Nación, que se basan en rumores, o denuncias que muchas veces no se concretan en sede judicial, y que si lo hacen al poco tiempo desaparecen porque pierden entidad. Busque el lector cuántos denunciados fueron finalmente procesados (salvo Pedraza, Zanola o Macri, los demás se hicieron agua por falta de sustento).

Más adelante explica el manual que el diario se atiene también a conductas internacionalmente reconocidas, especialmente las fijadas por la prensa tradicional de Gran Bretaña y de EE.UU. Una de ellas, la de The Washington Post, señala: “Ninguna crónica es imparcial si omite hechos de gran importancia o significación. La imparcialidad implica el carácter integral de la noticia.” E insiste (pág. 56): “Ninguna crónica es imparcial si (…) mueve a error o incluso engaña al lector”.

Y sigue en la pág. 57: “Ninguna crónica es imparcial si los redactores ocultan sus prejuicios o emociones detrás de ciertos términos sutilmente despectivos…”

Por su parte, una entidad periodística inglesa, en las páginas subsiguientes, continúa detallando una supuesta actitud ética y no discriminativa (pág. 63): “La prensa debe evitar toda referencia peyorativa o prejuiciosa (…) debe evitar publicar detalles acerca de la raza, religión, el sexo o la tendencia sexual de una persona a menos que esos datos sean pertinentes a la noticia”.

Para terminar, invito al lector a realizar un juego. Al leer o escuchar una noticia, trate de tener en cuenta estas observaciones y sacar sus propias conclusiones, basadas en la ética que se proclama y la realidad de lo que se dice. Si no resulta divertido, por lo menos, acaso, lo acerque un poco a la verdad.

jueves, 15 de marzo de 2012

Otra vez salen a desmentir las mentiras de La Nación

Ahora le tocó a Mariano de Vedia, otro escriba de La Nación, hacer el pavote y desmentir lo indesmentible. Dice muy suelto de cuerpo “El presidente de la Delegación Argentina de Asociaciones Israelitas (DAIA), Aldo Donzis, negó ayer a LA NACION que la entidad haya aprobado un comunicado o una declaración de rechazo por el artículo publicado el lunes en este diario sobre el viceministro de Economía, Axel Kicillof.

"El artículo no puede ser acusado de antisemita", afirmó Donzis, al desmentir una información difundida por la agencia oficial Télam, que transmitía un supuesto comunicado de la DAIA, según el cual "la comunidad judía argentina observa con preocupación la utilización por parte del periodista Carlos Pagni, de LA NACION, de la ascendencia rabínica de Kicillof".

Pero Marianito no sabe que poco importa si la DAIA lanza un comunicado o no. Desde un “prestigioso” medio de prensa, esos apelativos, además de demostrar inconsistencia argumentativa, señalan una actitud antisemita y discriminativa, que va más allá, parece, del entendimiento de estos energúmenos. Aunque seguro que muchos se enorgullecen de ser judíos, marxistas o jóvenes, cuando ellos usan esos apelativos es que están llamando a reprimir.

Pero ni la DAIA podía dejar pasar eso, por lo tanto hoy, su presidente, confirmó que la entidad envió una crítica a un artículo publicado por el diario La Nación, a pesar de que el matutino publicó una desmentida en su tapa esta mañana. “Lo que nosotros dijimos es que no se trató de un comunicado si no una reflexión política; la única diferencia es el formato”, afirmó en declaraciones a Radio Continental.

“La DAIA hizo un escrito público que es una reflexión política. La que negamos en una entrevista con La Nación es que no fue un comunicado lo que enviamos, sino una reflexión política. La diferencia es el formato, la manera en que nos hemos comunicado con la sociedad”, aclaró.

Además, señaló que la entidad expresó "la preocupación" porque se hizo "referencias sobre una persona por si tiene un abuelo rabino o si el papá es psicólogo”.

“Aquellos que tenemos algunas canas y hemos sufrido en ciertas épocas en la Argentina sabemos que amigos y compañeros de nuestra generación con el solo hecho de haber sido hijo de rabino le ha costado ser un desaparecido y haber sufrido por esa condición”, añadió muy clarito.

De Vedia, Pagni y otros supuestos periodistas, quizá ni tienen idea de que ellos forman parte de un molde, que lleva más de un siglo defendiendo los peores intereses de la república. Ya en 1885, Eduardo Wilde le hacía una crítica constructiva: "sería un diario de verdadera importancia si tuviera principios, lógica, consecuencia, previsión y amor bien entendido por su partido”. Y agregaba: “así como está, sólo es una empresa comercial…” (http://es.wikisource.org/wiki/%22La_Naci%C3%B3n%22_y_su_partido).

miércoles, 14 de marzo de 2012

Otra vez en la semana un juez debe desmentir una nota de La Nación y además condenan a Clarín

Primero fue Lorenzetti, diciéndole al escriba Adrián Ventura que este gobierno no persigue a nadie por la ideas, que el que perseguía era Videla y los otros genocidas. Parece que para La Nación los crímenes de la dictadura eran “democráticos” y por eso los apoyó.

Ahora fue el juez al que le giraron las denuncias periodísticas en contra del vicepresidente Amado Boudou; al juez quisieron hacerle decir que había pruebas, pero éste aclara que él no dijo nada y que por ahora no hay motivos para acusar a nadie.

También la DAIA salió a reclamar por el antisemitismo de una nota contra un funcionario de economía, quien además, volviendo a la lógica dictatorial se lo “acusa” de “marxista” y de “joven”. Judío, marxista, joven, negro o/y homosexual eran causales para ser secuestrado y desaparecido durante el período 76-83. ¿Es que La Nación quiere volver a ello?

Finalmente la justicia condenó a Clarín por editar una nota de forma tendenciosa y discriminatoria: “La fábrica de hijos. Conciben en serie y obtienen una mejor pensión del estado”, Tituló hace tres años. Ahora la justicia falló en contra del diario a partir de un amparo interpuesto por tres diputadas contra la publicación de un artículo sobre madres múltiples. Deberá rectificarlo destinándole el mismo espacio en papel y en la versión online.

viernes, 9 de marzo de 2012

¡Qué tristeza da 'La Nación' con su torpe necedad!


  • El mentiroso serial Adrián Ventura fue desmentido por el presidente de la corte. Este es un ejemplo de lo que no se debe hacer en periodismo. Que te desmientan así es una vergüenza para cualquier medio, menos para La Nación y otros similares. El diario opositor a todo dio a entender que Lorenzetti le había pedido al gobierno: "no persiga a los que piensan diferente".
  • Exigió Lorenzetti que el Estado no persiga a los que piensan diferente

    Por Adrián Ventura | LA NACION


  • Aquí la respuesta textual de Lorenzetti al día siguiente:
"A mí me preocupó, en particular, un titular que saca bastante de de contexto la cuestión. Yo hice una referencia al terrorismo ...de Estado, al trabajo que está haciendo la Corte en esta materia. Y ahí, dije que no sólo se trata de acelerar los juicios sino de promover una comisión interpoderes para el tema de la educación para que nuestros hijos y nietos sepan que el Estado no los puede perseguir. La misma referencia la hice el año pasado. Entonces (mi frase), “que el Estado no persiga a los que piensan diferente” hace referencia a que se usó al Estado para perseguir a los que piensan diferente durante el terrorismo de Estado. Ahora, si de ese concepto uno dice sólo una parte y repite “El Estado no debe perseguir a los que piensan diferente” y lo desvincula del terrorismo de Estado (que es lo que yo dije) y lo pone en otro contexto, es una descontextualización. Eso es lo que me parece incorrecto del titular del diario La Nación, un artículo de (el periodista) Adrián
Ventura. Quiero aclararlo porque me parece que hay que ser justo y no fue ése el sentido. Yo no hablo en forma personal, sino institucional. Lo que ha dicho la Corte es exactamente eso."

viernes, 10 de febrero de 2012

Pablo Sirvén o la paja en el ojo ajeno

El antiguo y buen periodista de espectáculos de La Nación, Pablo Sirvén, reconvertido ahora en punta de lanza del antikirchnerismo más rabioso, calificó ayer de “deleznable, vergonzoso, criminal, repugnante”, la publicación de las fotos del cadáver de la modelo Jazmín de Grazia.

Tal vez sean los adjetivos apropiados, pero llamativamente, en su afán de criticar al gobierno, asegura que los repudios oficiales fueron medidos, y sugiere que es así (con una lógica lamentable), porque la presidenta había elogiado un artículo del diario Democracia en relación a Malvinas, propiedad del Grupo Olmos, también dueño de Crónica.

Sugestivamente, el periodista anti K, explica: “Hace pocas semanas hubo un gran debate por las fotos que la revista Caras le tomó en la puerta de su casa, sin su consentimiento, a Luis Alberto Spinetta”. Aquí sus adjetivos son medidos, lo califica de un caso: “lleno de aristas polémicas”.

En su incomprensible odio hacia los periodistas que no comparten su militancia a favor del diario La Nación con sus posturas opositoras al actual gobierno, afirma: “El tema revienta en las redes sociales, y ya los "operadores" formales o informales del oficialismo se abroquelan en actitud defensiva, con condenas parciales o, lo que mejor les sale, desviando la atención hacia otros temas”.

Su furor se ensaña luego con la periodista Cynthia García, a la que acusa de haber conseguido en su momento, fotos del cadáver de Nora Dalmasso para el canal América, y elogia a TN atento a la "violenta represión en Tinogasta", diciendo: “otras señales de noticias prefieren mirar para otro lado e ignorar el tema”.

Sirvén, convertido ahora en pontificador de primera línea del diario de los Mitre, dueño de críticas y elogios para sus colegas, ni siquiera tuvo en cuenta que el propio portal del diario pro inglés donde aparece su nota titula: “Fuerte repudio de Nilda Garré por las fotos del cadáver de Jazmín de Grazia”, desmintiendo el supuesto ninguneo.

Con todo respeto para el pasado de don Sirven, tan proclive a criticar a tontas y a locas, ¿alguna vez explicará por qué justifica las mentiras de los medios en los que él trabajaba cuando la guerra de Malvinas? O ¿por qué su afán crítico lo mantiene alejado de cualquier mención a las causas judiciales que por evasión de impuestos y crímenes de lesa humanidad, está llevando adelante la justicia argentina contra sus empleadores?

miércoles, 18 de enero de 2012

Clarín y La Nación y las mentiras sin descanso



Es repugnante ver la forma falaz en que se comporta el cartel Clarín-La Nación con respecto a las leyes que limitan su poder monopólico en el mercado de la prensa comercial.



Sus títulos demuestran de qué manera desprecian, no sólo la inteligencia de la gente, sino las mismas instituciones de la democracia argentina. “Ataques a la prensa”, ellos le llaman a las leyes del parlamento argentino que limitan su poder sobre el resto de los medios de prensa.



Hoy por ejemplo, La Nación, titula: “Nuevo avance sobre la prensa: fijan cupos para importar papel”. La Nación sabe que miente, sabe que intenta tergiversar el sentido de las medidas que obligan a los poseedores del papel a producir más. Pero ellos, no quieren producir más papel, porque consideran que es suficiente con lo que se venden a sus propios medios y los de sus subordinados. El resto, arguyen, que lo importen pagando más caro.



Como se sabe, los dos diarios se hicieron dueños del papel allá, justamente por 1977, y de la mano de Videla y su banda de piratas… Las denuncias de apropiación ilegal, de delitos de lesa humanidad, sobre sus maniobras para quedarse con el papel que debía ser “de todos”, duermen en los juzgados porque, se sabe, la Justicia es lenta con los poderosos y rápida con los pobres.



No sólo se apropian del papel, no sólo se venden a ellos mismos más barato, sino que además se compran las devoluciones (eso que no se vende en los quioscos), prácticamente al costo de hacerlas. Por eso uno puede ver pila de “clarines” que no se venden, porque total “Papel Prensa S.A.”, le paga a los diarios el total de lo que les cuesta.



Cuatro aumentos de precio en 2011 significan duplicar la inflación que el propio Clarín dice (sin base científica) que se produjo en el país, provocando así un aumento de precios innecesario. Lo mismo hacen con Cablevisión. Si el gobierno intenta tibiamente que cobren lo que corresponde y si hay jueces que se ponen del lado de los usuarios, ellos se burlan del pueblo, de las instituciones y de los jueces serios, haciendo lo que se les viene en gana, sin pagar una sola multa, sin cumplir con la ley e invocando “la libertad de prensa”, que, en su caso es la libertad de hacer lo que quieren, porque todavía tienen el poder.



Clarín y el monopolio del papel y de los medios, junto a los sectores dominantes del petróleo, junto a las cementeras (que nos enteramos ahora que no pagan las multas fijadas por la Justicia desde 2005), junto a los señores del agro concentrado que quieren que no les cobren impuestos cuando no llueve, y tampoco cuando llueve, porque son los que producen la riqueza… que ellos disfrutan. En fin, esos sectores poderosos, junto a las empresas de alimentos que fijan precios, y a los hipermercados que los acompañan con ganancias exorbitantes (si pueden hacer descuentos del 50 o el 70 % ¿cuánto ganan?), o las prepagas que cobran lo que quieren, o los bancos que ofrecen créditos usurarios y ganan cuanto se les antoja…



Todos esos son los verdaderos enemigos, que Clarín y La Nación defienden. Esos son los responsables de que existan todavía chicos con hambre, hospitales sin insumos, sindicalistas vendidos y policías corruptos. Esos son les responsables de que los argentinos no estemos muchos mejor de lo que logramos mejorar en estos últimos años.



A esos es necesario pararles la mano, ya, ahora, porque si no, no habrá valido nada todo lo que se progresó hasta hoy. Sin el necesario freno a las corporaciones que detentan todavía el poder, será imposible alcanzar la sencilla, modesta y necesaria felicidad que el pueblo anhela.

viernes, 16 de diciembre de 2011

La Justicia investiga a Mitre y a Magnetto por la causa de apropiación de Papel Prensa

Hace muchos años que se viene denunciando el despojo accionario a la familia Graiver por parte de las Fuerzas Armadas en complicidad con los diarios Clarín, La Nación y La Razón. Ahora, la Cámara Federal resolvió que el expediente que lo investiga se tramite en los tribunales porteños.



La Cámara Federal resolvió por sorteo designar al juez Julián Ercolini para hacerse cargo de la investigación contra Héctor Magnetto y Bartolomé Mitre sobre presuntos delitos de lesa humanidad que habrían enmarcado el traspaso de la empresa Papel Prensa a los accionistas privados La Nación, Clarín y La Razón en 1976, en los inicios de la dictadura. Ya el juez porteño Daniel Rafecas había estimado que había delitos de lesa humanidad, por lo que el expediente pasó a La Plata donde se investigaban delitos similares. Pero, por una cuestión de procedimiento, la Sala Primera de la Cámara apartó a Rafecas, y ratificó la causa ante los tribunales federales de la Capital Federal.



Fue en territorio porteño donde, según las denuncias de los sobrevivientes, se produjeron los “aprietes” y las torturas para que los familiares de David Graiver traspasaran las acciones a esa sociedad entre los principales diarios privados y el Estado Nacional en manos de los dictadores. Fueron los camaristas Eduardo Farah, Eduardo Freiler y Jorge Ballestero quienes resolvieron que la causa se investigue en los tribunales federales locales, pero con otro magistrado.



Ercolini (el juez ahora a cargo) es secretario de Cámara, menor de 50 años de edad, considerado independiente por sus pares y de bajo perfil. Según informa el diario Tiempo Argentino, a fines de abril pasado, los fiscales federales Rodolfo Marcelo Molina y Hernán Schapiro dictaminaron que “la presunta transferencia compulsiva de las acciones de Papel Prensa SA, de la que eran propietarios algunos de los integrantes del denominado Grupo Graiver a las empresas La Nación, Arte Gráfico Editorial Argentino (AGEA) y La Razón habría consistido en un conjunto de acciones pergeñadas y ejecutadas en su casi totalidad en la Ciudad de Buenos Aires, con la directa intervención de la junta militar en colusión con los civiles denunciados, en el marco de una persecución por motivos políticos, económicos y religiosos, desatada desde el aparato terrorista estatal”.



La causa se disparó por denuncia de otro juez, el titular del juzgado en lo Civil y Comercial número dos, Eduardo Malde. En una asamblea celebrada en Papel Prensa en mayo de 2010, un veedor judicial enviado por el juez escuchó los relatos sobre torturas por parte de la viuda de David Graiver, Lidia Papaleo; de su ex testaferro Rafael Iannover, y del ex propietario del diario La Razón, José Pirillo. Formuló la denuncia y Rafecas realizó los primeros trámites hasta que se declaró incompetente y envió el expediente, con un puñado de fojas, a Coraza. Tiempo después fue Coraza el que se declaró incompetente y devolvió las actuaciones: para ese entonces, los fiscales ya habían acumulado unos 70 cuerpos de investigación.



Como se recordará, la idea de crear una fábrica de papel en la Argentina para substituir con el esencial insumo las exportaciones que se venían realizando, fue de un economista neo desarrollista: José Dagnino Pastore, quien lo anunció en 8 de agosto de 1969. Curiosamente, el funcionario pertenecía al gobierno de un dictador, Juan Carlos Onganía, y asumía en un intento de frenar las protestas que por entonces se sucedían sin cesar en todo el país, con el fin de darle al gobierno un tono más populista y nacionalista. Este plan, en principio contó con el rechazo de los principales medios reunidos en ADEPA.



Aunque con dificultades, el proyecto siguió adelante, con el aporte de fondos a partir de un impuesto a la importación de papel para diarios (el 10%) y un aporte del Banco Industrial de la República. El intento se continuó durante el posterior gobierno de Lanusse y otro ministro de economía más desarrollista, Aldo Ferrer, continuó el proceso desde 1970 hasta el 28 de mayo de 1971. Durante ese período hubo licitaciones y venta de acciones, con la finalidad de evitar monopolios. Propietarios de acciones, entre otros, fueron César Cívita y Editorial Abril, hasta que entra en juego David Graiver, quien se estima que había invertido en la futura fábrica de papel cerca de 15 millones de dólares.



Finalmente, en 1976, tras la muerte dudosa de Graiver, la dictadura de Videla “ofrece” la fábrica, y el control del insumo, a cuatro diarios: La Nación, La Prensa, La Razón y Clarín. La Prensa se niega a participar por razones éticas, y los otros tres “compran” muy baratas las acciones de los Graiver, entre otros, y pasan a controlar el papel, con el apoyo de la dictadura, lo que se mantiene hasta el día de hoy, en que Clarín duplica sus acciones, por la compra de una casi quebrada La Razón y aumenta su poderío, gracias a la denunciada restricción del papel a su rival de entonces, “Crónica”.



El resto de los diarios del país, que no pertenecen al grupo y a su aliado La Nación, siguen esperando una justicia que todavía tarda demasiado en hacerse presente.

martes, 11 de enero de 2011

"La Nación" ayer, hoy y ¿siempre?

Quisiera empezar el año con una pequeña curiosidad.

Ya conocen mi opinión acerca del periodismo, y lo mal que lo ejercen los grandes medios. Por algo empezamos con Prensa Libre hace 24 años; veíamos que los grandes medios ninguneaban a los barrios, a la "gente común", y sólo se ocupaban de las ciudades y los pueblos de las provincias argentinas cuando una tragedia, un crimen o alguna figura más o menos popular los visitaba.

Por esa época supimos que había miles de medios y periodistas de todo el país, más o menos modestos, más o menos profesionales, pero dignos, que procuraban lo mismo que Prensa Libre: llegar al lector en su propio barrio y contarle lo que los grandes medios escondían.

Y no es extraño y no tiene nada que ver con la idea política de cada uno. Cuando más grande es un medio, más grande es la empresa que lo sostiene, y cuando ésta es casi un monopolio que cuenta con infinitos medios, y también con intereses financieros, inversiones diversas, participación en la bolsa y hasta capacidad de lobby y aliados en todos los ámbitos... Bueno, ya no se trata del cuarto poder sino del primero, o del segundo aliado con el primero.

Uno de estos "grandes" es el diario "La Nación", siempre, desde su propio origen, representando a los sectores ligados al poder económico y político, haciendo gala de su capacidad de cambiar leyes, torcer a la justicia a los dirigentes políticos y a los presidentes.

Por lo menos, esto es lo que se desprende con claridad de un artículo debido a un médico, político, periodista y escritor argentino, que le dio su apellido a un municipio del gran Buenos Aires: Eduardo Wilde.

Sin más interferencias, aquí va un fragmento de su nota: “La nación” y su partido, escrita en 1885.

“La nación” y su partido

“(…) "La Nación" tiene, como su dueño, una tradición. Se fundó para sostener el gobierno del General Mitre y debió su éxito primero a una nimiedad, al hecho de poner en lo alto de la primera página la salida de los trenes, lo que lo asemeja a una guía, y por lo tanto le daba grande importancia, pues por aquellos tiempos no había guías en Buenos Aires.

Por estas épocas el partido mitrista estaba en derrota y sus afiliados se ocupaban de dos cosas:
lº Leer "La Nación" era cosa de conciencia.
2º Tramar revoluciones.

"La Nación" progresaba, se vendía como se vende la biblia en Inglaterra, y le sucedía lo que le sucede a la misma biblia: nadie la entendía.
Pero eso no importaba.

Un mitrista, por aquellos días, no almorzaba antes de leer "La Nación", como los curas que no almuerzan antes de decir misa.
Una vez leída "La Nación", ya estaban listos para todo, briosos y contentos; El sastre les podía tomar medida, para hacerles ropa, podían hacerse cortar el pelo; se resolvían a pasar por la casa de sus novias, y se hallaban, en fin, en actitud de emprender las más grandes conquistas y de discutir amplia e inútilmente todos los problemas sociales.

¿Ha leído Ud. "La Nación? se preguntaban unos a otros en la calle.
Una mirada terrible era la sola contestación, una mirada que quería decir: ¿Acaso no soy hombre?

El hecho es que en aquella época, el partido mitrista era una religión con todos sus atributos, y cada mitrista un devoto fanático, intransigente, apasionado y sincero. Creer en Mitre era creer en Dios.
No eran los suscriptores quienes sostenían "La Nación"; era la fe, la creencia en un Mitre supremo creador y orador de todas las cosas, aunque todas le salieran mal.
Esta idolatría ha continuado; la religión de Mitre ha perdido, es cierto, la mayor parte de sus adeptos, pero todavía cuenta numerosos y arrumbados sus creyentes que sostienen el culto y se desayunan con "La Nación".

¿Cuál ha sido entre tanto el papel de ese gran diario en la política del país?
El mismo que el de su actual propietario.
Sirvió un tiempo para mucho; hoy no sirve sino para anular a sus allegados.

Desde los primeros días del gobierno de Sarmiento, "La Nación" abrió campaña contra él, y la campaña más o menos violenta ha continuado contra todos los gobiernos (…)

La razón de la impotencia de "La Nación" es su falta de tino práctico; su manía de ir contra los hechos, su vanidoso amor por las fórmulas vacías, sus utopías cambiantes, sus principios de ocasión que cambian con el viento del día, su imprevisión, en una palabra: Sí, su imprevisión.
Esta palabra debería figurar en la casa, en el templo, quisimos decir, de "La Nación", como un epitafio.

(…) "La Nación" sería un diario de verdadera importancia si tuviera principios, lógica, consecuencia, previsión y amor bien entendido por su partido.
Así como está, solo es una empresa comercial en la que (…) noticieros y cronistas ven pasar los años envejeciéndose en el santo temor de Dios.

(Eduardo Wilde, "Fígaro", octubre 28 de 1885)

viernes, 10 de diciembre de 2010

Otra vez fuentes falsas de Morales Solá y La Nación

Esta vez el crédulo es el obispo de La Rioja, Roberto Rodríguez, quien basándose en dos notas del diario La Nación, acusó a senadores de haber recibido coimas para la aprobación de la ley de matrimonio civil.

El obispo había leído la nota de Joaquín Morales Solá donde se decía: “Hace poco, con motivo de la votación de la ley que instituyó el matrimonio igualitario, la senadora riojana Teresita Quintela confesó públicamente que estaba en contra de la iniciativa, por firmes razones de conciencia, pero que votaría a favor porque debía preservar la solvencia fiscal de su provincia”.

La senadora, que había presentado un proyecto de referéndum para que la “sociedad se expidiera” antes de aprobar la ley, estudia ahora demandar al periodista de La Nación (denunciado también por haber colaborado con altos jefes militares de la dictadura) por sus dichos.

El cura Rodríguez por su parte, debió retractarse de sus dichos, y en su descargo afirmó que la prensa “tergiversa los dichos”. Claro, el obispo no tuvo en cuenta que, en su cruzada antikirchnerista, Morales Solá estaba dispuesto a trabajar con rumores, fuentes desconocidas y pruebas escurridizas.

Todo vale para ciertos periodistas políticos, en su afán de proclamar sus ideales, por encima de la realidad y la verdad, y todo vale para los que no resignan a aceptar la legitimidad de las leyes que aprueba la mayoría de la sociedad.

Si la justicia confirmara la autenticidad de la foto donde Morales Solá junto al general Acdel Vilas visita un campo de concentración de la dictadura (Miradas al Sur 5/12/2010), más que un juicio por calumnias, el escriba de La Nación deberá afrontar una acusación mucho más grave.

viernes, 3 de diciembre de 2010

WikiLeaks: Clarín, La Nación y compañía, saben elegir lo que publican

Clarín, La Nación y compañía, saben elegir lo que publican. No hacen mención a los “periodistas cautivos” de la embajada norteamericana, a las visitas de ciertos políticos ‘argentinos’, a la calificación de ‘sensacionalista’ para el diario La Nación. Extrañamente, dedican sus tapas al rebote de sus propias opiniones en contra del gobierno actual.

Uno de los documentos, que seguramente se olvidaron de publicar, menciona algunas actitudes destituyentes de prestigiosos dirigentes locales.

Los amigos de El Noticialista tradujeron algunos de los documentos revelados por WikiLeaks, que ‘casualmente’ todavía no fueron publicados por los diarios Clarín, La Nación y subsidiarios. Allí se nombra a Diego Guelar y su jefe Mauricio Macri, Rosendo Fraga, Julio Cobos, Clarín, Elisa Carrió, Gerardo Morales, Luis Barrionuevo, Jorge Brito, Carlos Melconian, Miguel Broda.

Es un informe de Tom Kelly, el anterior encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, a partir de algunas charlas con políticos, economistas y periodistas locales. El resultado quedó plasmado en el informe secreto 853, del 22 de julio de 2009.
Kelly dice que le preocupaba la capacidad de Cristina Fernández para mantenerse en el Gobierno, después de la confrontación con la Mesa de Enlace y tras los resultados de las elecciones legislativas de 2009 y explica: “Gran parte de la especulación fue alimentada por los opositores más encarnizados del gobierno. Diego Guelar, un asesor de política exterior del alcalde de Buenos Aires Mauricio Macri, le dijo a un visitante miembro del Congreso en agosto pasado que `este gobierno no va a durar 60 días´", y dice que, según Macri, “los argentinos estarían `felices´ con la caída de los Kirchner.”

Kelly cuenta también que uno de los que instaron al gobernador Daniel Scioli “a romper filas con los Kirchner” durante la controversia con el campo”, le dijo que la respuesta de Scioli fue: ”yo no soy un golpista".

El más entusiasmado con la destitución – dice en el informe- era Rosendo Fraga: “De acuerdo con Fraga, el 10 de diciembre la llegada de los vencedores de las elecciones del 28 de junio creará un Congreso con el poder de quitar a CFK de su cargo. Fraga cree que los Peronistas y las fuerzas cercanas al vicepresidente Julio Cobos conspirarán para sacar a CFK de su cargo para reemplazarla por Cobos”.

En el informe secreto 853 revelado por WikiLeaks, se compara al golpe de Estado contra Zelaya en Honduras, con los planes de Fraga, Cobos y compañía. El funcionario entonces registró otras opiniones. Una de ellas fue la encuestadora Doris Capurro, Directora de la consultora Ibarómetro. “Haciéndose eco de un refrán frecuentemente escuchado”, señala Kelly en el informe, “la encuestadora Doris Capurro añade que la prensa argentina, en particular el dominante grupo de medios Clarín, a menudo sirve como "Central Golpista". Clarín, dijo, fomentó la salida de Fernando de la Rúa del poder en 2001, y sus propietarios son críticos feroces de los Kirchner.”

El diplomático también incluyó en su informe los posicionamientos de otros referentes. “Algunos parecen estar cercando a la presa. La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, dijo inmediatamente después de la derrota del Gobierno de las elecciones de medio término que `si Cristina no reacciona en una semana, ella va a tener problemas para gobernar´. En la misma línea, el líder radical Gerardo Morales dijo hace unos días que `si el diálogo actual se desmorona, el Gobierno tendrá un margen de error tan pequeño que puede pasar cualquier cosa´. El fin de semana, el líder sindical disidente Luis Barrionuevo dijo claramente que `veo a Julio Cobos terminando el mandato de Cristina´.”

Según Kelly, el banquero Jorge Brito, “en realidad Néstor ha cambiado. De hecho, se ha vuelto loco. Jorge Brito, una vez conocido como `el banquero de Néstor´, parece creer esta teoría, confiándonos que NK parece cada vez más obsesivo y poco dispuesto a escuchar consejos. `Solía escucharme´, recordó Brito, `pero ahora ni se molesta´. Otro banquero nos dijo que `Néstor básicamente ha tenido un colapso nervioso´."

Kelly también tuvo la oportunidad de escuchar la opinión de algunos economistas. Carlos Melconian, aliado de Mauricio Macri, advirtió que “a menos que el Gobierno de CFK levante su política económica, puede enfrentar el mismo destino sombrío que los gobiernos de Alfonsín y De la Rúa”.

El funcionario afirma: “la política del equipo económico del Gobierno es objeto de burla entre los economistas serios aquí”, como por ejemplo Miguel Broda, quien se quejaba de que "no hay un solo macroeconomista serio en todo el equipo del Ministerio de Economía”.

Según Kelly, “el banquero Brito describió al Gobierno como `formado por personas que ni siquiera pueden sumar o restar´. Él fue particularmente mordaz con Guillermo Moreno, a quien llamó un `psicópata´ que `piensa que es un genio´, pero `es tan tonto como el resto de ellos´.”
Además, “de acuerdo con Mario Blejer, `Néstor no sabe nada de economía, y para empeorar las cosas, piensa que sabe, por lo que no escucha consejo´.”

Pero el encargado de negocios de la embajada se queja de estos pronósticos. “Durante más de dos años hemos estado escuchando espantosas previsiones de una inminente y abrumadora crisis fiscal justo a la vuelta de la esquina. Sin embargo, dos de nuestros mejores contactos -Javier Alvarado, Gerente General de Banco BICE, y Juan Carlos Barboza, jefe de cambio de divisas del Banco Central- nos dicen con cierta seguridad que el Gobierno de Argentina es capaz de cumplir con sus obligaciones. En el frente de los pagos de la deuda externa, ambos dijeron de forma independiente que el Gobierno de Argentina tendrá fondos suficientes para cumplir con los pagos de la deuda en 2009 y 2010.”

Kelly finaliza su informe explicando por qué pensaba que CFK llegaría hasta el final de su mandato en 2011. “Esta recopilación de muchos argumentos que circulan alrededor de la durabilidad del régimen de CFK no pretende crear la impresión de que el gobierno está condenado. En la Misión, creemos que CFK seguirá siendo presidente hasta diciembre de 2011”, y destaca: “el tiempo probablemente está del lado de los Kirchner.”

martes, 30 de noviembre de 2010

250 mil secretos revelados, pero uno sólo es tapa de La Nación

Y sí, La Nación es inefable. Sus periodistas, que suelen retorcer la realidad para acomodarla a los intereses de sus dueños (Bartolito Mitre y Saguier), hoy se pasaron de la raya.

Si la noticia que sobrevuela las tapas de los grandes diarios es la revelación de que los Estados Unidos espiaba a todos los gobiernos del mundo, incluidos los aliados, y se revelan los 250.000 documentos, La Nación elige uno. Sí, uno sólo, el que más conviene a sus intereses: el espionaje al gobierno argentino, y lo titula de una manera asombrosa: “Duros conceptos de la diplomacia norteamericana sobre los Kirchner”.

Para el que no sabe cómo funciona el periodismo, acá tiene un excelente ejemplo: se recibe la información, se selecciona, se descarta, se excluye, se privilegia, se elige y luego se publica.

Muchas veces se oculta una noticia, porque se cree que al no llegar la información a los lectores, ésta no existe. Por ejemplo: si están en contra de un gobierno, se ocultan las noticias que lo benefician (o se las relega a las últimas páginas) y se pone en tapa las que lo perjudican. En el caso de estar a favor de un gobierno, actúan al revés. Por ejemplo: en épocas de dictadura, La Nación y Clarín omitían la información sobre secuestros y desaparecidos o sobre robos de bebés, y ponían en tapa la información proveniente de las oficinas de prensa dictatoriales.

Y no sólo en la Argentina. Hay que tener en cuenta que esta información revelada en estos días por el sitio Wiki Leaks fue proporcionada, no a un diario, sino a varios al mismo tiempo. ¿Por qué? De esa manera se impedía un ocultamiento. Si se hubiera proporcionado sólo a New York Times, por ejemplo, nadie garantizaba que este diario no hubiera consultado primero con su gobierno y que hubiera decidido publicar o no de acuerdo a sus intereses, o la tajada de prestigio o de ventas que hubiera obtenido. Por eso, los que hicieron las revelaciones (cualquiera hayan sido sus reales intenciones), brindaron esa información a varios diarios de distintas partes de mundo al mismo tiempo.

Esos diarios, que habían recibido información sobre atrocidades norteamericanas en Irak, ya las habían publicado, por eso ofrecían cierta garantía. Y lo más importante: cualquiera hayan sido sus intereses y sus compromisos, al saber que todos recibían la información al mismo tiempo, no se podían arriesgar a ocultar nada, porque hubieran quedado en evidencia, y el desprestigio sería mortal.

Pero volviendo a la Argentina, La Nación deja bien en claro qué es lo que privilegia. Elija: ¿La información o su odio hacia el gobierno? Y lo hace de una manera brutal: acentúa la “preocupación” de la diplomacia norteamericana por la “salud mental” de la presidenta. Hoy, con la credibilidad de la diplomacia yanqui por el piso destaca esa “preocupación” sobre la presidenta, cuando, quizás, debería dudar sobre la salud mental de los funcionarios norteamericanos.

Ante esa actitud de la diplomacia yanqui, repudiada hoy por todos los gobiernos del mundo. Ante las 250 mil informaciones reveladas, La Nación elige una: la más colateral, la que le sirve a sus intereses, la que genera una realidad virtual. Y elige dejar de lado la realidad, la verdad, la información general. Privilegia en tapa sus intereses, por sobre el de sus lectores.

Claro, si estos grandes multimedios jamás informan sobre las denuncias que pesan sobre ellos de malversaciones, evasión de impuestos, lavado de dinero, despidos injustificados, incumplimiento de leyes laborales, complicidades con gobierno s de facto, entre otras cosas, ¿quién puede creer que ahora van a informar sobre la realidad?

Porque se puede tener cualquier tipo de opinión y postura política, como la que tuvo siempre La Nación, en defensa de un sector social determinado. Pero lo de estos tiempos…

En los tiempos en que vivía el general (Mitre, el fundador), seguro que a Bartolito y a Saguier los mandaba a la primera fila del ejército de la Triple Alianza, para que los bravos paraguayos les enseñaran a ser menos atrevidos.

martes, 28 de septiembre de 2010

Lidia Papaleo: “Me da pena que haya gente que siga apostando a la mentira…”

Julio César Saguier es el presidente del directorio del diario La Nación. En tal condición tiene varias demandas e investigaciones sobre temas impositivos y contables, pero ahora tiene una preocupación mayor: la supuesta obtención de acciones de Papel Prensa conseguidas con el apoyo y consentimiento del gobierno de facto de 1976. Y esos son crímenes de Lesa Humanidad, que no prescriben como cualquier otro delito; por esos crímenes, él y los directivos de los otros diarios acusados por haber obtenido la planta de papel para diarios, mediante la presión, la tortura y hasta el asesinato, pueden ir presos.

Lo extraño es cómo se defiende: el poder ejecutivo le pagó dos millones de dólares a Lidia Papaleo para que contara una historia mentirosa. Y afirma que ella misma se lo dijo. Por supuesto sin testigos. Por supuesto fue desmentido claramente por Papaleo.

Caramba, que la prensa “independiente” se preste a semejante acusación es algo serio. Aquellos que publicaron sus declaraciones deben estar muy seguros de lo que dice, porque de no ser así, sólo cabe pensar que son tan miserables, como cualquiera que acuse sin pruebas a una víctima de la dictadura más feroz que dominó a los argentinos.

Es cierto que La Nación apoyó de cabo a rabo a la sangrienta dictadura. Es verdad que no sólo callaron durante los años de plomo, sino que además hicieron prensa para engañar a sus lectores, como muchos grandes medios de la época; pero no asumir sus responsabilidades y atacar a ciegas y a locas sin presentar pruebas es casi una demostración de culpabilidad increíble. Es además una demostración cabal de no tener argumentos valederos para mostrar. Sólo chicanas jurídicas como las que presenta diariamente el Grupo Clarín para atrasar, nada más que atrasar, la aplicación de las leyes de la república.

¿Y éste era el periodismo de primer nivel de la Argentina?
¿Estos eran los que daban clase de objetividad y libertad?
¿Es posible que hayamos estado ciegos durante tanto tiempo?
¿Por qué algunos políticos siguen defendiendo a estos personajes como si fueran sus hijos?

¿No dan un poco de lástima?

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La Nación y sus enredos periodísticos

Para escribir un artículo de análisis, aun una nota de opinión, no es suficiente el “yo creo”, de esas típicas manifestaciones de deseos políticos, de esas ganas de expresar convicciones personales, que es común observar en los que recién se inician en la profesión periodística.

Un periodista avezado, en cambio, no da opinión directa sino que presenta hechos, los desmenuza, los muestra desde distintos ángulos y finalmente sugiere sus explicaciones, aunque deja abiertas interpretaciones diferentes, como para que sea el lector el que extraiga contenidos propios y llegue a conclusiones que armonicen con sus conocimientos y creencias previas.

Esto dicho rápidamente y sin demasiada precisión, es la esencia del periodismo, con el que generalmente se concuerda en la profesión y es lo que con matices se enseña en cualquier escuela.

Pero la realidad es otra, cuando el periodismo se ejerce, no desde un medio informativo sino desde uno político partidista, donde se intenta convencer al lector de las bondades de una postura o de una idea, donde la intencionalidad no es informar con más o menos objetividad (dentro de lo que permiten las reglas del dueño del medio o de los prejuicios del periodista).

Y no es criticable que esto sea así. Lo criticable es que se trate de engañar al lector, tratando de hacerle creer que un medio es meramente informativo y que no intenta convencer de que A es mejor que B. Porque un periódico partidista que pone en su tapa a qué grupo pertenece es totalmente leal a sus lectores, que estarán avisados de qué clase de información obtendrán allí.

Y con esta sucinta explicación vamos al punto. Los grandes medios de prensa que hoy se presentan como “independientes” y “al servicio de la libertad de prensa”, son representantes de determinados intereses. En la época en que un diario era sólo eso, cuando no conformaba un grupo con intereses en las finanzas, la industria, el campo y el espectáculo, por ejemplo, se podía creer que así fuera. Respondía a los intereses del diario, que tenía un lema y una característica, que podía ser más grande o más chico, pero que tenía que sostenerse a sí mismo y nada más y que lógicamente debía velar por sus intereses para sobrevivir.

Por ejemplo La Nación, desde sus comienzos fue, según su fundador, Bartolomé Mitre, una “tribuna de doctrina”. Siempre expresó un ideología, la del poder real, la del establishment. Desde sus páginas defendió a los grandes ganaderos y terratenientes (y allí estaba concentrada la mayor información sobre ellos), a los grandes grupos económicos industriales, financieros y de servicios, y desde ese postura daba indicaciones sobre cómo se debía gobernar y cuáles eran las mejores medidas para favorecer los intereses de los sectores que representaba. Eso se llama trasparencia. Uno leía La Nación y sabía cuánto le quedaba a un gobernante que no acatara las reglas que se imponía desde sus páginas. Y no es que fuera La Nación el poder, era simplemente la voz del poder, la que expresaba lo que el poder necesitaba en cada momento. Y eso fue así por los años y los años, y aún hoy conserva su lema, para conocimiento de sus actuales lectores.

La diferencia entre épocas pasadas y más actuales está en el profesionalismo. La Nación supo rodearse de grandes plumas, que tenían libertad para expresar su pensamiento o su arte sin interferencias (Rubén Darío o José Martí son cabales ejemplos), podía contar con excelentes periodistas, con visiones personales y escritura de primera. Hasta hace poco se distinguían Tomás Eloy Martínez, Mario Diament o Fernández Moores, entre otros.

Pero eso fue cambiando con el tiempo y en la actualidad da realmente pena leer sus páginas. Quien esto escribe, un fanático del diario desde la década del ’60, ve con nostalgia cómo los intereses económicos son determinantes en la profesionalidad del medio. Por supuesto, quedan excepciones, cada vez menos, pero francamente, las notas principales dan, como suele decirse, vergüenza ajena.

Un ejemplo de ello son las notas de Morales Solá, que si bien nunca se caracterizó por la claridad y agilidad de su escritura, podía permitirse, hace años, algunos análisis de la realidad de cierto interés y que aportaban elementos al lector.

Hoy, leo con estupor en su editorial del lunes, donde trata de vincular la actualidad política a los problemas de salud del diputado Néstor Kirchner, que éste tuvo un “enredo de las arterias”, que tiene “aspecto de un hombre frágil” y: “Ya era antes un político débil” (…) “con signos inexplicables de cierto envejecimiento”. Todo esto como explicación de un problema de salud y sus antecedentes es, por lo menos, bastante pobre.

Luego habla de “cierta debilidad de su cuerpo enorme” y cuenta, ya uniendo lo político a lo enfermizo: “nunca permitió que el protocolo lo cuidara ni que los médicos lo curaran”. “Tomaba café cortado con una gota de leche y dosis frecuentes de cafiaspirina…” ¿Será esto el tan mentado “nuevo periodismo”, donde se combina literatura y realidad.

Al momento devela un detalle exclusivo: “Aporreaba una pelota mientras jugaba al fútbol” (¡esto sí que es fuerte!). Y pasa a relatar un aspecto supuesto de su personalidad: “célebre por no respetar ningún límite”.

Hasta aquí ningún hecho sólo afirmaciones sueltas que más se parecen a una expresión de deseos y pareceres que a otra cosa.

Luego vierte un verdad de perogrullo: “la inmanejable salud le advirtió que ella es más poderosa que él”, para luego contarle al lector cómo él odia al personaje: “Tiene la precisa información de las debilidades humanas para coptar, promover cambios o, eventualmente, para comprar”.
Y colocando a su personaje en lo más bajo del espectro político asegura: su situación de disfavor podría ser inmodificable”, brinda su saber de primera mano sobre la provincia de Buenos Aires: “comenzó la sublevación del conurbano bonaerense, explícita o soterrada”. Otra afirmación fuerte que demuestra su saber.

Pero al final, lo que faltaba, la frase literaria final que justifica al artículo y lo hace inolvidable: “El peronismo siempre aspirará a destinos más luminosos de poder que los que presagian esos quebrantos políticos y corporales”.

Si éstas son las plumas de la derecha argentina, si éste es periodismo de los grandes medios… sólo queda una conclusión a la altura de tanto talento: Grupos mediáticos hegemónicos, ¡están en el horno!

viernes, 10 de septiembre de 2010

Las ventas de Clarín no paran de caer

El estilo amarillista de Clarín ha saturado a sus lectores, lo que se refleja en la caída permanente de las ventas.

La tendencia indica una caída irreversible. En el primer semestre, el diario de Magnetto perdió 32.000 ejemplares, mientras que La Nación tuvo un repunte después de cuatro años consecutivos de descenso. Otro que no para de caer es Perfil: en su tercer año con caída en las ventas de la edición del domingo, y ahora también empieza a perder ventas los sábados. Por el contrario, el Diario Popular ratifica su crecimiento año tras año.

El análisis llevado adelante por la publicación Diario sobre Diarios acerca de las ventas del primer semestre del 2010 muestra que los diarios de mayor tirada están en un declive que parece irreversible.

Según DsD, los diarios Clarín y La Nación, y el periódico Perfil, vendieron menos ejemplares durante ese período que en el mismo período del año pasado, mientras que el Diario Popular logró aumentar su posición en el mercado de un año a otro. Esto demostraría que la caída de esos diarios no se fundamenta en una crisis generalizada del consumo de medios gráficos, sino que están perdiendo parte de sus lectores tradicionales.

Las ventas de Clarín y La Nación vienen cayendo desde el 2006, al contrario del Diario Popular, que desde el 2007 viene incrementando su circulación interanual. En el caso de Perfil, tomando en cuenta su edición dominical, que es la más vendida, este es su tercer semestre consecutivo con caída de circulación. Sin embargo, la edición del domingo de La Nación ha experimentado un crecimiento en las ventas. El análisis de DsD se basó en las cifras que mes a mes difunde el Instituto Verificador de Circulaciones (IVC).

Clarín, en caída libre
En la comparación interanual, el diario de Magnetto tuvo una caída pronunciada de más de 32.000 ejemplares -9,1 puntos porcentuales de un año al otro- mucho más profunda que la sufrida por La Nación, que cayó apenas 0,7 puntos porcentuales respecto del año pasado. Por el contrario, Diario Popular logró incrementar su circulación.

Clarín perdió 44.000 ejemplares en seis meses, registrando una circulación de 300.837 ejemplares en junio, cuando en enero de este año vendió 344.945 ejemplares. El gran diario argentino es el único que experimentó esa caída, ya que tanto La Nación como Diario Popular vendieron en junio cifras similares a las de enero.

En el Grupo Clarín se encuentran preocupados por la permanente caída en las ventas, reconociendo el poco profesionalismo con el que han manejado el enfrentamiento del holding con el Gobierno nacional, y ahora intentan neutralizar la tendencia a partir de una “leve distensión”, suavizando su habitual nivel de agresividad.

Según DsD, “desde 2008 Clarín no supera la ‘barrera’ de los 400 mil ejemplares. En 2006 esa cifra fue su ‘piso’, pero en 2008 se convirtió en su ‘techo’. Este año se profundizó la tendencia: ni se acercó a los 400.000 ejemplares y en junio, casi cae por debajo de los 300.000, en lo que sería un dato inédito.”
También destaca que “el peor mes para Clarín fue junio, cuando vendió sólo 300.837 ediciones promedio de lunes a domingo. En este período, tuvo un fuerte peso en la agenda informativa el Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Aún con ese tema “vendedor” y con la cantidad de portadas que el diario le dedicó, fue su peor mes de circulación en 2010.”

La Nación y Perfil, también en baja
Aunque en menor medida, La Nación y Perfil también vienen sufriendo una permanente caída en sus ventas. En el caso de La Nación, el promedio semestral del matutino se ubicó en los 151.415 ejemplares promedio, por debajo de 2009 (152.426), de 2008 (158.786), de 2007 (159.026) y de 2006 (168.898).

El periódico Perfil tuvo su tercera caída semestral consecutiva, tomando en cuenta su edición del domingo, que es la más vendida. Su promedio semestral fue de 51.432 ejemplares promedio semanal, por debajo de lo obtenido en 2009 (56.495), 2008 (64.546), 2007 (66.591) y 2006 (56.707).

A contramano de estas tendencias, Diario Popular viene mostrando cifras ascendentes. Su promedio semestral se ubicó en los 91.317 ejemplares, por encima de la media de 2009 (88.640).
Publicado por El Noticialista

miércoles, 25 de agosto de 2010

Las mentiras de Clarín y La Nación y el fallo del Fiscal General Ricardo Molinas

Dijo Ricardo Molinas, a cargo de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas: "la vida de Papel Prensa no por corta ha dejado de ser azarosa y plena de vicisitudes lo cual la ha convertido para la opinión pública en una etapa con nombre propio de la historia argentina reciente (...) Sin olvidar las constantes reclamaciones de los otros periódicos por presuntos privilegios conferidos a la empresa por el Estado Nacional, Papel Prensa ha sido motivo de duras y públicas polémicas y de intricados y, por momentos, abstrusos trámites judiciales y administrativos."

Algunas de las observaciones: "El precio (pagado por las acciones de Papel Prensa) fue objetado por bajo en el juicio sucesorio por el representante del Ministerio Público lo que motivó que diez años después de la venta no estuviese aún aprobada por la oposición de quien tutelaba los intereses de la hija menor de David Graiver (...) La Junta de Comandantes sin hacer ninguna referencia a estos hechos y sin realizar ninguna acción tendiente a desbaratar el negocio realizado por los Graiver y Montoneros, trató y aprobó la transferencia del paquete accionario (a los tres diarios) sin denunciar las irregularidades comprobadas:” (…) "queda claramente demostrado que la conducta del Presidente de la República de facto (Videla) implicó un grave abuso de autoridad al autorizar la prórroga del contrato sin que se diesen los extremos que el contrato fijaba como necesarios."

"El resto de los periódicos individualmente o agrupados de las distintas entidades representativas como la Asociación de Entidades Periodísticas (ADEPA), la Asociación de Diarios del Interior (ADIRA), la Asociación de Diarios Entrerrianos (ADDE), la Asociación de Prensa Técnica Argentina (APTA) sostenía públicamente que las medidas protectoras de la producción de Papel Prensa en especial las Aduaneras resultaban manifiestamente inconstitucionales por atentar contra la libertad de industria y comercio y la libertad de prensa y, además, creaban un monopolio papelero en manos de los tres diarios que constituían la competencia."

Dictaminó Molinas: "(que) el Poder Ejecutivo adopte los recaudos tendientes a declarar la nulidad, al menos parcial de los convenios y evitar los perjuicios que puedan acarrear al erario público" y denunció a Videla por los delitos de encubrimiento, abuso de autoridad, administración fraudulenta y a Massera y Agosti por incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos y encubrimiento y a Martínez de Hoz por incumplimiento de los deberes de funcionario público y administración fraudulenta. El 12 de abril de 1989 el juez Néstor Blondi resolvió declarar la causa "extinguida por prescripción de la acción (penal)". Y un año después, Jorge Pinzón, el fiscal que reemplazó a Molinas, ordeno archivar sin más trámite".

¿Quién gobierna a la Argentina? ¿Las autoridades electas o los grupos empresarios de poder real?

sábado, 26 de junio de 2010

¿Engañar con los títulos es una nueva forma de periodismo?

Hoy sábado 26 de junio, tanto La Nación como Clarín se lucieron con sus títulos mentirosos.

¿Es común mentir desde el título? Si bien no es ético y rompe con las premisas fundamentales del periodismo, muchas veces la prensa partidaria utiliza el sistema de afirmar categóricamente algo desde sus títulos, para luego relativizarlo dentro de la nota. De esta manera, esos seudo periodistas creen que no están mintiendo, sino exagerando, porque después se aclara. Claro, se obvia lo que ya muchos saben: la mayor parte de los lectores leen sólo los títulos y dejan pasar la nota.

Pero hoy se puede ver que no hay límites entre la exageración y la mentira.
“Admitió De Vido que hubo una diplomacia paralela”, dice Mariano Obarrio desde La Nación
“De Vido cargó contra Sadous y reconoció la embajada paralela”, dice Nicolás Wiñazki desde Clarín

Pero que dice más abajo La Nación: "Si hablan del trabajo que tuvimos que hacer y que él no hizo porque estaba de cóctel en cóctel, de copetín en copetín, aceptamos lo de la embajada paralela", afirmó De Vido. "Ese embajador es una vergüenza para la Argentina"…

El diario de los Mitre, como el de Noble-Magneto, toma la ironía en forma textual, y sus dos aplicados “empleados”, que alguna vez fueron periodistas, Mariano Obarrio y Nicolás Wiñazki, se prestan al engaño.

La misma nota pone luego en boca de De Vido: “Pero lo que hicimos lo hicimos con la plenipotencia de la Cancillería, y con la colaboración del entonces secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado", aseguró De Vido.

Toda la nota intenta “demostrar” la supuesta existencia de una “embajada paralela”, inventada en conjunto por ambos pasquines opositores, para denostar, no sólo las relaciones diplomáticas sudamericanas, sino también para atacar al gobierno venezolano de Chávez, tal como lo determina la posición política de ambos medios.

La tradicional postura de derecha de ambos medios, no se limita ahora a sus editoriales, a medida que avanza su furor contra los gobiernos democráticos de América, también extreman sus posturas reaccionarias, y pasan directamente a contaminar con sus opiniones políticas todas las notas de ambos diarios y sus repetidoras gráficas, radiales y televisivas.

En particular la nota de La Nación es lamentable desde el punto de vista periodístico. No explica que las declaraciones (que ya efectuara a la justicia) el ex embajador Ernesto Sadous, fueron hechas luego de su destitución. Que la base de esas declaraciones son: “escuché que empresarios decían”, “me dijeron”, “cosas que me llamaron la atención”. O sea, de denuncia real nada de nada y para colmo, las personas que él nombra declararon que nunca le dijeron nada.

Y esa nota en particular tiene las siguientes fuentes: “Según confiaron a LA NACION fuentes de la Casa Rosada”. “Según la Casa Rosada”. “Según admitían en Balcarce 50”. “Fuentes fidedignas deslizaron a LA NACION”. “Fuentes diplomáticas recordaron”. “Allegados a De Vido explicaron a LA NACION”. (Sic)

Este tema, que ahora levantan publicitariamente estos medios, fueron tomados por sus operadores (ciertos diputados opositores) para llamarlo al embajador a la Cámara. ¿Lo llamaran también a declarar a Mauricio Macri por las denuncias en su contra? O a Ernestina Herrera ¿por la causa de apropiación de niños? O a Magneto y a Mitre ¿por las denuncias de complicidad con crímenes de lesa humanidad en la apropiación de Papel Prensa?

Es evidente que no harán eso, porque su objetivo es recuperar negocios perdidos (el fútbol, las AFJP) o que van a perder (Papel Prensa, Cable Visión, el monopolio de los medios de comunicación). Pero entonces ¿en qué queda eso del periodismo? Y los dueños de los medios ¿deben defender sus intereses dejando de lado los principios, la ética de la profesión? La respuesta queda para sus lectores.

Pero uno, como periodista, no puede dejar de preguntarse si esos que escriben y firman son fieles cumplidores de la obediencia debida o son mercenarios del periodismo dispuestos a todo por la paga. Tal vez no, quizá piensen como sus patrones, se mimeticen con ellos, sean fieles a un pensamiento político similar… Estos interrogantes los deberemos contestar los periodistas.

lunes, 24 de mayo de 2010

Una historia siniestra

¿Cómo obtuvieron Clarín y La Nación el monopolio del papel de diario en la Argentina? Y los hijos adoptivos de la Viuda: otra historia de terror. Aquí un resumen de lo declarado por dos protagonistas esta semana. ¿Y la respuesta de los monopolios? ¿Ya estarán querellando a los declarantes por mentirosos?

“Firmá o te mato”:
La viuda de Graiver contó cómo Clarín y La Nación se apropiaron de Papel Prensa. Lidia Papaleo, viuda de David Graiver, relató en una asamblea de accionistas de Papel Prensa S.A. los tormentos físicos y psíquicos a los que fue sometida, mientras estuvo secuestrada, para que traspasara a La Nación, Clarín y La Razón las acciones de la empresa que había pertenecido a su marido. Dijo que Ramón Camps y Miguel Etchecolatz asistieron a las sesiones de tortura y que sus secuestradores la llevaron en reiteradas ocasiones al edificio del diario La Nación para que se entrevistara con el entonces director de ese matutino, Bartolomé Mitre, y el actual CEO de Clarín, Héctor Magnetto. El testimonio de Lidia Papaleo compromete a estos dos y a otros directivos de ambos medios como partícipes de delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del terrorismo de Estado.
(En la foto: Mitre y Magnetto)

José Pirillo, ex propietario del diario La Razón, expuso el jueves pasado ante accionistas del directorio de Papel Prensa, convocado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Sin medias tintas, reveló las diversas maniobras irregulares realizadas en beneficio propio por los accionistas mayoritarios, Clarín, La Nación y La Razón. En su testimonio, también se refirió al acuerdo entre los tres diarios para no publicar nada contra la dictadura militar y a la intervención de Héctor Magnetto ante Jorge Videla, para facilitarle la “obtención de dos niños” a Ernestina Herrera de Noble.

José Pirillo: –La primera vez que vine a Papel Prensa fue el 3 de abril de 1985. Compré las acciones de La Razón el 29 de marzo de 1985. Fui informado por Patricio Peralta Ramos de los mecanismos que se habían utilizado para la supuesta compra de acciones. Le manifesté que yo no encontraba en la contabilidad de La Razón los aportes efectuados por este diario. Me contestó que no los iba a encontrar porque realmente no se habían hecho, sino que los aportes que debían hacer los tres diarios a Papel Prensa se habían efectuado vía retornos que pagaban las empresas constructoras de la planta de Papel Prensa. Dentro de los acuerdos previos que existían, me dijeron que uno era que los tres diarios no iban a publicar nada que atentase contra la Junta Militar. Fue en ese momento que le manifesté al señor (Héctor) Magnetto que yo le reconocía el carácter de gerente general, pero que existía un convenio de sindicación de acciones de los dueños de los tres medios y que, por consiguiente, le solicitaba la presencia o quería hablar con la señora Ernestina de Noble. Magnetto montó en cólera por mi postura y me dijo que él tenía suficiente poder como para representar a la señora de Noble porque era el albacea de los hijos de la señora de Noble y además él se los había gestionado ante Videla.
Guillermo Moreno: –Eso no quedó claro. ¿Qué?
Pirillo: –Que le había gestionado ante el general Videla la obtención de dos chicos, que no sé si son Marcela y Felipe, pero era lo que expuso en su momento. Los otros enfrentamientos que tuvimos en mi transcurso acá en Papel Prensa fue justamente por la apropiación que estaban haciendo los tres diarios en forma ilegal de los bienes de la empresa vía manipular el precio de venta a los tres diarios. Cuando se informa que se le vendía papel a 100 diarios, les quiero aclarar que la cantidad era irrisoria porque sumaban 350 toneladas mensuales, de casi 13.000 que se producían, de las cuales 8.500 se llevaba Clarín, 2.500 se llevaba La Nación, apenas 1.000 La Razón y el resto –unas 300 toneladas–, se les daba a ese número de diarios. Al ver lo exiguo de la cantidad, me pareció que era una burla en la memoria del balance decir que se proveía de papel de diario a 90 diarios del país. Tenían que haber puesto que eran dos o tres toneladas cada uno, porque ni Ámbito Financiero ni Crónica ni otros diarios recibían, salvo La Prensa, que recibía papel de la firma al mismo valor.
La diferencia de precio que había en ese momento, nosotros pagábamos el papel a 320 pesos la tonelada. A raíz de una consulta que me hacen desde el gobierno de (Raúl) Alfonsín sobre cómo se resolvía este problema, le dije que era muy sencillo: era elevar el papel de Papel Prensa al mismo nivel que tenía Papel de Tucumán, con lo cual todos los medios iban a tener igualdad de precio. Así lo hizo García Vázquez. Concurrió a la Secretaría de Comercio, logró la resolución de 590 pesos la tonelada, o sea 30 pesos más barato que lo que era Papel de Tucumán; vino acá al directorio e impuso un precio arbitrario de 420 pesos, no 590, con lo cual Clarín, con el valor de 3,20 pesos tenía un diferencial mensual de 2.400.000 dólares porque era el mayor cliente que retiraba papel a ese precio.
Mis discusiones con Magnetto vinieron justamente por ese tema. Yo sostenía que como cada diario tenía, y de acuerdo al convenio de sindicación, el 33% del poder, le correspondía el 33%de la producción de papel, y después que decidiera cada diario qué hacer con ese papel, si vendérselo a uno de los sindicados o venderlo libremente en el mercado. Pero lo cierto era que Clarín se llevaba más de 8.500 toneladas de papel.
Ésa es la síntesis de lo que pasó en Papel Prensa. Yo fui despojado de mi diario por una maniobra que se hizo, porque en mayo del año 1987, después de haber hecho la ruptura de la affectio societatis con las dos empresas sindicadas acá en Papel Prensa y con el Estado Nacional, decidí publicar la historia de la familia Graiver, toda la historia que me habían contado de la entrega de los hijos de la señora Ernestina de Noble. El resultado fue que el 27 de abril de 1987 fui desapoderado del diario por un juez, que posteriormente vendió las acciones de Papel Prensa, cosa que no podía hacer. Le vendió a Clarín y La Nación, en un precio vil de 6 millones de dólares por el 13% del paquete accionario. Yo invitaría a que se fijen en qué monto contabilizaron los dos diarios la compra de ese 13%, y van a ver que hay una diferencia de más de 450%.

Extractado del diario Miradas al Sur del domingo 23 de mayo de 2010.

sábado, 15 de mayo de 2010

Para "La Nación" Macri está más complicado que nunca

El procesamiento decidido por la justicia para Mauricio Macri no es el primero. Ya había corrido igual suerte, aunque no por escuchas ilegales sino por contrabando, pero en otras épocas, cuando los jueces menemistas lo dejaron libre de culpas.

Ahora, la estrategia de Macri, de echar culpas a los demás y hacerse el desentendido, parece no bastarle.

Un síntoma de la difícil situación por la que atraviesa el empresario-jefe de gobierno, es el artículo que hoy viernes 15 publica el diario La Nación, con la firma de su espada política más importante, Joaquín Morales Solá. Si bien hasta ahora el diario había apoyado toda la gestión de Macri, minimizado hasta lo indecible las críticas en su contra y levantado su candidatura presidencial para 2011, parece que ese apoyo político tiene límites.

Al contrario de lo que hoy mismo realiza el monopólico Clarín en su título de tapa: “Procesaron a Macri, que salió a denunciar una maniobra” (nótese que con un sujeto incierto le dedica tres palabras a la noticia y el doble al supuesto descargo, manteniendo sin vacilar su continuo respaldo político), La Nación decide aflojar el apoyo.

Desde el título, con sujeto explícito y acusación directa, “Oyarbide procesó a Macri por integrar una asociación ilícita”, La Nación parece decir: ‘esto es serio y no podemos disimularlo’, pese a referirse a uno de los personajes más apoyados por el diario en los últimos tiempos.
Es interesante advertir que algo parece haberse quebrado en el férreo apoyo que parecía tener Mauricio Macri entre los medios coaligados. Pero también parece que algo se ha roto en el vínculo entre los medios hegemónicos. No es la primera vez que La Nación se diferencia de Clarín. Las manifiesta en el monopolio del papel que ejerce con su socio desde Papel Prensa, y mucho menos le entusiasma verse involucrado en la apropiación de bebés en el que podría derivar judicialmente el caso Ernestina Herrera y sus hijos adoptados. Más ahora, cuando la notoria baja de credibilidad, y de tirada, que viene soportando Clarín, lo tiene entre los medios beneficiados con traspaso de lectores.

Pero yendo al caso específico de Mauricio Macri y la nota de Solá, en ésta el escriba cuenta algo que había ocultado en su momento: “Cuando Macri decidió la creación de la Policía Metropolitana, gran parte de su equipo (incluido Montenegro) le propuso que designara como jefe de la nueva fuerza a un oficial de la Policía Federal de no más de 42 años, con una carrera profesional y dominio del inglés. Macri volvió con una decisión personal e inalterable: debía ser el desgastado comisario retirado Jorge "Fino" Palacios, a quien el líder de Pro le debe la liberación de su cautiverio cuando fue víctima de un secuestro extorsivo. Palacios (elogiado por unos y detestado por otros) sembró y regó internas furiosas dentro de la Policía Federal y con la propia ex SIDE.”

Esto es lo que cuenta ahora Morales, y agrega, como para que no queden dudas:

“Es difícil que la opinión pública entienda, fácilmente al menos, que James oía conversaciones en nombre del padre de Macri y en el gobierno de Macri, y que no había relación entre una cosa y la otra. Y, encima, que Mauricio Macri no conocía ni lo uno ni lo otro. Franco Macri, el padre, se hizo cargo públicamente del convenio con la empresa que lo contrató a James. Pero, ¿quién se hace cargo del nombramiento de James en el gobierno de Mauricio Macri?”

Para terminar, Morales Solá, luego de descargar su habitual andanada contra Kirchner, los funcionarios de gobierno y los jueces que no responden a los grupos hegemónicos, deja una duda, al señalar: “…si la Cámara confirmara su procesamiento. El arrebato de aquella designación de Palacios, y la presencia de un gobierno nacional adversario y dispuesto a jugar siempre a todo o nada, lo ha colocado a Macri muy temprano a un paso de la ruina o de la gloria.” Lo que equivale a decir que si la cámara continúa apoyando las acciones del juez Oyarbide, para La Nación por lo menos sería un: ‘adiós Macri, no te cubrimos más’.