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domingo, 8 de junio de 2014

Volví, pero no sé hasta cuando...

Kipling

Y sí, tendrán que disculparme, pero casi un año de atraso me obligó a privilegiar otras actividades.

Ahora creo que puedo volver a escribir algo referido a mí personalmente, y a mi trabajo como Director de Prensa Libre.

Lo primero que se me ocurre es comentar algo de esta profesión periodística que tiene tantos "dimes y diretes"... ¡bah! contradicciones que le dicen...

Mark Twain
En estos días, puesto al trabajo de reescribir para Prensa Libre una "Historia del cuento" realizada hace un tiempo, recordé algunas frases de Mark Twain, que en ese momento, y ahora más, me llamaron la atención algunas de ellas por su actualidad.

El artículo referido al escritor pueden leerlo en http://www.sprensalibre.com.ar/index.php?id=6815

Rudyard Kipling (1865-1936) un escritor y poeta británico nacido en la India. Autor de cuentos infantiles, novelista y poeta (El libro de la selva, Kim, Gunga Din, etc.), Premio Nobel de Literatura de 1907, le hizo un reportaje a Mark Twain (1835-1910) periodista y escritor (El príncipe y el mendigo o Un yanqui en la corte del Rey Arturo, Las aventuras de Tom Sawyer, etc.).
En ese reportaje, cuenta Kipling que Twain le cuenta que acaba de leer un artículo de un libro sobre matemática pura. No he entendido ni una palabra, le dice, “pero los hechos, o lo que uno entiende como hechos, son siempre una delicia. Ese matemático creía en sus hechos. También yo. Primero hazte con los hechos, y luego -agregó bajando la voz al mínimo- puedes distorsionarlos tanto como quieras.” Tal vez el mejor consejo que pueda darse, acuñado en sus largos años como periodista.

Eso lo cuenta Kipling, un reconocido defensor del imperio británico, y lo que dice Mark Twain, de un cinismo desbordante, propio de sus famosas frases de gran ironía y humor, hoy se hizo realidad en la profesión periodística. Un ejemplo claro de ello, en mi modesta opinión, es la del Grupo Clarín, con una diferencia: ellos ni siquiera respetan los hechos, la verdad. Por lo menos, yo creo, que pueden armar cualquier operación mediática a partir de actos inexistentes o en base a versiones sin fuentes concretas.

Todo un ejemplo del periodismo del que Mark Twain se reiría, con toda razón...


martes, 11 de septiembre de 2012

Periodismo amarillo


Hace tiempo que no escribo, porque son tantas las barbaridades que hacen los grandes medios de comunicación, que no me dan tiempo a pensar y escribir para dejarlos al descubierto.
Por eso aprovecho esta excelente síntesis realizada por Juan Disante para poner algo con lo que estoy de acuerdo, y que muestra la miseria moral del periodismo corrupto.

"La revista "Noticias" publica en su portada una imagen  de la presidenta de la Nación CFK sumida en un jadeante éxtasis de placer como resultado de una auto estimulación erótica. Del cual dice que "...cada día ella se encuentra más desenfadada y procaz, porque el contacto con la masa actúan como factores erotizantes".
De este modo, la revista "Noticias" está violando la Ley 26485 que protege contra las agresiones violentas a las mujeres, injuria la mayor investidura presidencial y, a su vez, afecta a la mayoría de los argentinos.
Varias opiniones sostienen que éste violento machismo es parte de la cadena del desánimo para intentar dividir a la población.
Pero, creo que toman el goce de una manera criminalizadora y misógena (como si el goce de una mujer fuera pecado). 
Y fundamentalmente, están atacando el hecho de que una mujer, elegida en democracia, dirija el poder político.
Se comienza a pensar que la libertad de expresión no es un derecho absoluto, sino que tiene sus límites cuando transgrede los límites morales, sea el agredido, del sector político que sea.
¿Esto es periodismo objetivo? No. Es un pésimo ejemplo para la juventud y un mal camino para construir una oposición digna."
 
Juan Disante    

jueves, 15 de marzo de 2012

Otra vez salen a desmentir las mentiras de La Nación

Ahora le tocó a Mariano de Vedia, otro escriba de La Nación, hacer el pavote y desmentir lo indesmentible. Dice muy suelto de cuerpo “El presidente de la Delegación Argentina de Asociaciones Israelitas (DAIA), Aldo Donzis, negó ayer a LA NACION que la entidad haya aprobado un comunicado o una declaración de rechazo por el artículo publicado el lunes en este diario sobre el viceministro de Economía, Axel Kicillof.

"El artículo no puede ser acusado de antisemita", afirmó Donzis, al desmentir una información difundida por la agencia oficial Télam, que transmitía un supuesto comunicado de la DAIA, según el cual "la comunidad judía argentina observa con preocupación la utilización por parte del periodista Carlos Pagni, de LA NACION, de la ascendencia rabínica de Kicillof".

Pero Marianito no sabe que poco importa si la DAIA lanza un comunicado o no. Desde un “prestigioso” medio de prensa, esos apelativos, además de demostrar inconsistencia argumentativa, señalan una actitud antisemita y discriminativa, que va más allá, parece, del entendimiento de estos energúmenos. Aunque seguro que muchos se enorgullecen de ser judíos, marxistas o jóvenes, cuando ellos usan esos apelativos es que están llamando a reprimir.

Pero ni la DAIA podía dejar pasar eso, por lo tanto hoy, su presidente, confirmó que la entidad envió una crítica a un artículo publicado por el diario La Nación, a pesar de que el matutino publicó una desmentida en su tapa esta mañana. “Lo que nosotros dijimos es que no se trató de un comunicado si no una reflexión política; la única diferencia es el formato”, afirmó en declaraciones a Radio Continental.

“La DAIA hizo un escrito público que es una reflexión política. La que negamos en una entrevista con La Nación es que no fue un comunicado lo que enviamos, sino una reflexión política. La diferencia es el formato, la manera en que nos hemos comunicado con la sociedad”, aclaró.

Además, señaló que la entidad expresó "la preocupación" porque se hizo "referencias sobre una persona por si tiene un abuelo rabino o si el papá es psicólogo”.

“Aquellos que tenemos algunas canas y hemos sufrido en ciertas épocas en la Argentina sabemos que amigos y compañeros de nuestra generación con el solo hecho de haber sido hijo de rabino le ha costado ser un desaparecido y haber sufrido por esa condición”, añadió muy clarito.

De Vedia, Pagni y otros supuestos periodistas, quizá ni tienen idea de que ellos forman parte de un molde, que lleva más de un siglo defendiendo los peores intereses de la república. Ya en 1885, Eduardo Wilde le hacía una crítica constructiva: "sería un diario de verdadera importancia si tuviera principios, lógica, consecuencia, previsión y amor bien entendido por su partido”. Y agregaba: “así como está, sólo es una empresa comercial…” (http://es.wikisource.org/wiki/%22La_Naci%C3%B3n%22_y_su_partido).

viernes, 9 de marzo de 2012

¡Qué tristeza da 'La Nación' con su torpe necedad!


  • El mentiroso serial Adrián Ventura fue desmentido por el presidente de la corte. Este es un ejemplo de lo que no se debe hacer en periodismo. Que te desmientan así es una vergüenza para cualquier medio, menos para La Nación y otros similares. El diario opositor a todo dio a entender que Lorenzetti le había pedido al gobierno: "no persiga a los que piensan diferente".
  • Exigió Lorenzetti que el Estado no persiga a los que piensan diferente

    Por Adrián Ventura | LA NACION


  • Aquí la respuesta textual de Lorenzetti al día siguiente:
"A mí me preocupó, en particular, un titular que saca bastante de de contexto la cuestión. Yo hice una referencia al terrorismo ...de Estado, al trabajo que está haciendo la Corte en esta materia. Y ahí, dije que no sólo se trata de acelerar los juicios sino de promover una comisión interpoderes para el tema de la educación para que nuestros hijos y nietos sepan que el Estado no los puede perseguir. La misma referencia la hice el año pasado. Entonces (mi frase), “que el Estado no persiga a los que piensan diferente” hace referencia a que se usó al Estado para perseguir a los que piensan diferente durante el terrorismo de Estado. Ahora, si de ese concepto uno dice sólo una parte y repite “El Estado no debe perseguir a los que piensan diferente” y lo desvincula del terrorismo de Estado (que es lo que yo dije) y lo pone en otro contexto, es una descontextualización. Eso es lo que me parece incorrecto del titular del diario La Nación, un artículo de (el periodista) Adrián
Ventura. Quiero aclararlo porque me parece que hay que ser justo y no fue ése el sentido. Yo no hablo en forma personal, sino institucional. Lo que ha dicho la Corte es exactamente eso."

viernes, 10 de febrero de 2012

Pablo Sirvén o la paja en el ojo ajeno

El antiguo y buen periodista de espectáculos de La Nación, Pablo Sirvén, reconvertido ahora en punta de lanza del antikirchnerismo más rabioso, calificó ayer de “deleznable, vergonzoso, criminal, repugnante”, la publicación de las fotos del cadáver de la modelo Jazmín de Grazia.

Tal vez sean los adjetivos apropiados, pero llamativamente, en su afán de criticar al gobierno, asegura que los repudios oficiales fueron medidos, y sugiere que es así (con una lógica lamentable), porque la presidenta había elogiado un artículo del diario Democracia en relación a Malvinas, propiedad del Grupo Olmos, también dueño de Crónica.

Sugestivamente, el periodista anti K, explica: “Hace pocas semanas hubo un gran debate por las fotos que la revista Caras le tomó en la puerta de su casa, sin su consentimiento, a Luis Alberto Spinetta”. Aquí sus adjetivos son medidos, lo califica de un caso: “lleno de aristas polémicas”.

En su incomprensible odio hacia los periodistas que no comparten su militancia a favor del diario La Nación con sus posturas opositoras al actual gobierno, afirma: “El tema revienta en las redes sociales, y ya los "operadores" formales o informales del oficialismo se abroquelan en actitud defensiva, con condenas parciales o, lo que mejor les sale, desviando la atención hacia otros temas”.

Su furor se ensaña luego con la periodista Cynthia García, a la que acusa de haber conseguido en su momento, fotos del cadáver de Nora Dalmasso para el canal América, y elogia a TN atento a la "violenta represión en Tinogasta", diciendo: “otras señales de noticias prefieren mirar para otro lado e ignorar el tema”.

Sirvén, convertido ahora en pontificador de primera línea del diario de los Mitre, dueño de críticas y elogios para sus colegas, ni siquiera tuvo en cuenta que el propio portal del diario pro inglés donde aparece su nota titula: “Fuerte repudio de Nilda Garré por las fotos del cadáver de Jazmín de Grazia”, desmintiendo el supuesto ninguneo.

Con todo respeto para el pasado de don Sirven, tan proclive a criticar a tontas y a locas, ¿alguna vez explicará por qué justifica las mentiras de los medios en los que él trabajaba cuando la guerra de Malvinas? O ¿por qué su afán crítico lo mantiene alejado de cualquier mención a las causas judiciales que por evasión de impuestos y crímenes de lesa humanidad, está llevando adelante la justicia argentina contra sus empleadores?

lunes, 5 de diciembre de 2011

Perlas informativas de noviembre, por Pascual Serrano

(La foto se refiere a la última información).



El periodista Pascual Serrano y algunas mentiras de la prensa internacional en el mes de noviembre:


Internacional
Matar a los vecinos

En una noticia del 27 de octubre en el telediario de TVE1 sobre Libia aparecen imágenes de una persona cargando su furgoneta y nos dicen que se marcha del barrio porque mataron a su hermano. En concreto dicen: "lo mataron por defender la revolución, pero no fueron las fuerzas de Gadafi, sino sus propios vecinos". Ya entiendo por qué la OTAN bombardea a los civiles, para proteger a los rebeldes, matan a los vecinos que les atacaban.


Devora materias primas
El 8 de noviembre El País, en un especial denominado “China conquista América Latina”, titula El gigante asiático devora las materias primas de la región”. Que un periódico precisamente de España, que tiene entre sus anunciantes a Repsol, Endesa o Iberdrola, denuncie el expolio de materias primeras primas en América Latina resulta irónico si es para responsabilizar a China. Lo más curioso es que al leer la noticia aparecen ejemplos como el compromiso chino “para establecer en Brasil una fábrica de trenes, de manera que además de la exportación, China transfiera la tecnología y facilite la generación de empleo local. China comenzó haciendo un pedido a la fábrica de Brasil de otros 35 aviones comerciales Embraer 190. Hasta el 30 de abril pasado, el fabricante brasileño había vendido en China 135 aeronaves, de las que 90 ya habían sido entregadas, según la agencia Xinhua, que destaca que en los próximos 10 años, 'China necesitará 470 aviones comerciales, con un valor de 40.000 millones de dólares'”. Más adelante se afirma que “en 2010 China se situó en el tercer puesto de los inversores en la región, con un total de 15.000 millones de dólares y una cuota de participación del 9%, por detrás de Estados Unidos (17%) y Holanda (13%)”. Pues vaya forma de devorar materias primas.


Benetton insolidaria
Este mes tuvo eco la campaña publicitaria de Benetton donde aparecían montajes fotográficos de apasionados besos en la boca de Nicolas Sarkozy y Angela Merkel o el Papa y el imán egipcio Ahmed el Tayyeb. Una campaña de ese tipo debería haber generado un debate ético en los medios. Efectivamente provocó un texto en El País el 19 de noviembre, en su página reservada a los editoriales. Pero al diario lo que le indignó es que con esa campaña Benetton logra aparecer en los medios de comunicación sin pagar publicidad, según El País se trata de “una insolidaridad manifiesta con los medios que siempre han subsistido gracias a la publicidad y ahora sufren la crisis”. Esa es la única cuestión deontológica que les preocupa: que las empresas son insolidarias cuando no les contratan publicidad.


Mejor sin gobierno
Por si alguien sigue empeñado en que nos gobiernen los elegidos por las urnas y no acepta dejar la política en manos de los tecnócratas neoliberales Antena 3 nos colocaba este titular el 23 de noviembre referido a Bélgica: "500 días sin gobierno y la economía mejora".

Coste del seguro
El presidente venezolano Hugo Chávez, en un acto de soberanía nacional, se trajo de Europa varios kilos de lingotes de oro valorados en 300 millones de dólares, propiedad del estado venezolano, con el objetivo de ponerlos a resguardo de la inestabilidad de los mercados internacionales. El comentario de la noticia en el diario Público el 27 de noviembre: que costó siete millones de dólares en seguros. Todos los días hay transportes de dinero en todo el mundo y nunca critican en la prensa el coste de los seguros.

España
Debate en televisión
Como se recordará, el 7 de noviembre se emitió en televisión el debate entre Rubalcaba y Rajoy. Al día siguiente El País titulaba triunfalmente: El debate de Rajoy y Rubalcaba fue seguido por 12 millones de espectadores”. Leyendo con detalle la noticia descubrimos que esa audiencia fue el resultado de sumar las 17 cadenas que emitieron el debate la noche anterior: TVE, Antena 3, Canal Sur, Canal 9, Telemadrid, Cuatro, la Sexta, Aragon TV, IB3, 7RM, V Televisión, CMT, CYLTV, 24 horas, Intereconomía, VEO7 y 13TV. Como se puede apreciar, prácticamente toda la oferta televisiva, sólo faltó Telecinco. Las personas que siguieron el debate suponían el 54,2% de cuota de pantalla (más de la mitad de los espectadores que en ese momento estaban ante un televisor). Lo impresionante es que quedó otro 45,8 % de espectadores que no sintonizaron ninguno de esas 17 cadenas, lo que nos da idea del poco interés que despertaron los dos presidenciables.


Derecha y medios públicos
Lo dijo bien claro la presidenta madrileña el 7 de noviembre en el diario El País: Esperanza Aguirre: 'No creo en los medios de comunicación públicos'”. Efectivamente, la derecha no quiere medios de comunicación de propiedad pública, no porque no quiera que estén al servicio de su ideología, sino porque sabe que para servir a la ideología neoliberal no hay nada mejor que los privados. En contra de lo que suelen decir, los medios públicos son más difíciles para dominar: sus sindicatos son más fuertes, la oposición siempre tiene influencia y a los ciudadanos no se les puede denegar tan fácilmente el acceso como en los privados. En cambio, los privados son perfectos para la derecha: grandes grupos empresariales que comparten su ideología, política laboral que garantiza la sumisión de los profesionales, connivencia con los gobiernos mediante publicidad institucional, políticas fiscales, desgravaciones por I+D. Y además los dueños de los privados nunca pueden ser derrocados por los votos de los ciudadanos.


Ministro y constructor
Con motivo de una información de El País del 28 de noviembre me entero de que el presidente de la patronal de constructoras medianas Aerco es Javier Sáenz de Cosculluela, curiosamente quien fuera ministro de Obras Públicas con Felipe González entre 1985 y 1991. De modo que el gobernante que buscaba la mejor empresa constructora para hacer las obras del Estado terminó como presidente de estas empresas. ¿De qué lado estaría durante los seis años en que fue ministro?


* Perla publicitaria
Se trata de un cartel publicitario en la ciudad de Moscú bajo el formato de publicidad social de interés público. El anuncio dice “Agua limpia: la salud de un pueblo. El agua limpia aumenta la inmunidad”. En la esquina inferior izquierda se observa el escudo de la ciudad de Moscú y las palabras “Con el apoyo del Ayuntamiento de Moscú”. Se da la circunstancia de que en la ciudad no se debe beber el agua del grifo, saturada de metales pesados, por lo que los moscovitas deben gastar el dinero en agua embotellada o filtros mientras el Ayuntamiento no resuelve la potabilidad del agua. Eso sí, en la esquina de la derecha dice “Patrocinador de la campaña: Barier”, una empresa de filtros para el agua.


Pascual Serrano es periodista. Su último libro es "Contra la neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryzard Kapuścińsky, Edgar Snow, Rodolfo Walsh y Robert Capa" . Editorial Península. Barcelona
http://www.pascualserrano.net/

martes, 20 de septiembre de 2011

Una torpe nota de Alcira Argumedo (INFOSUR)



La Diputada Nacional de Proyecto Sur defiende su precaria postura post electoral manipulando, pero denunciando ser la víctima de una ‘manipulación’.

Empieza su nota con una cita textual: “Recientemente, Alcira Argumedo aparecía en un programa de televisión tratando de explicar el 0,9% de Proyecto Sur y dijo como excusa que sus spots de campaña eran malos. El 0,9% no se puede explicar por los spots de campaña. En ese caso, estaríamos todos condenados a juntar plata, a hacer vaquitas y contratar publicistas”. (María Pía López, entrevista en Iniciativa. Por un proyecto nacional, popular y latinoamericano. 7/9/2011) (http//espacioiniciativa.com.ar)

Que la Argumedo trató de explicar parte de la derrota con ese argumento no caben dudas, pero lo que la diputada arguye es que lo repitieron demasiadas veces. Por lo tanto descalifica la crítica a su banalización argumental, señalando a quienes realizan en forma permanente una operación en su contra o en contra de su jefe: Pino Solanas.
¿Qué argumentos utiliza?:
“El manual más primitivo de Ciencias de la Comunicación enseña que, para manipular la información y los discursos, es suficiente la simple operación de sacar frases o palabras de contexto, cortar un pedacito y repetirlo varias veces, de modo tal que aparezca como una afirmación categórica, con valor en sí misma, como el núcleo esencial de un pensamiento: ésta es la mecánica característica de los programas del señor Diego Gvirtz y en particular de ese que seguramente pasará a la historia por su deslumbrante grandeza y calidad: 6, 7, 8.”
Bueno, bueno, si eso no es coincidir con Marianito Grondona en lo hitleriano del kirchnerismo, le pega en un palo.

Compara entonces ese mecanismo con el que impera en el INDEC.
Si eso no es una comparación, por lo menos endeble y exagerada, ¿qué es?
Se le podría responder diciendo que los elogios de Grondona a su jefe y la aprobación de éste lo vinculan directamente con el apoyo a los golpes militares que el periodista supo realizar durante toda su vida, utilizando el mismo recurso que ella emplea.

Y sigue con los ejemplos, citando fuentes calificadas como: “me encontré con un alumno de Sociología y me contó…” ¿Una cita clave para desacreditar al INDEC? Afirma luego con una soltura de cuerpo ¿propia de un profesional de la sociología?, vitando a su fuente: “llega la patota de Guillermo Moreno y… nos ordena…” ¿Cómo rebatir semejante argumento?

Y como si no lo estuviera haciendo, explica que descalificar o ridiculizar a la persona de quien se trate es una “operación muy útil para eludir todo otro tema incluido en ese discurso o información que pueda resultar incómodo”.

Se despacha luego con una afirmación surgida de su propia imaginación: “no pueden discutirse las políticas kirchneristas del modelo; sólo lo hace la gente estúpida”.

Esta argumentación elemental, coincide con su actitud de dejar de lado cualquier valor positivo que pudiera tener el gobierno o alguna de las medidas que tomó en ocho años. Pasa entonces a un detallado recuento de todo lo malo, que reprodujeron hasta el cansancio los medios opositores: “la expansión de los negocios de la minería a cielo abierto con uso intensivo de cianuro y contaminación de fuentes de agua, de tierras y aire: el Parlamento Europeo la ha prohibido en toda Europa, por sus “consecuencias catastróficas e irreversibles”.
Esto de poner de ejemplo al capitalismo europeo, si bien no suena muy bien en un discurso de la izquierda virulenta, no le hace mucho bien al argumento. Acusa después, a todos los que no comparten su posturas, de callar “ante el accionar de las petroleras privatizadas” y dejar que saqueen al país.

Afirma muy suelta de cuerpo: un ¿75%? de los jóvenes desocupados o precarizados; un 50% de los trabajadores que ganan menos del salario mínimo (¿dónde estarán las fuentes de sus estadísticas?). Y luego mezcla “la pobreza y las muertes de chicos por desnutrición”, “las conductas de gobernadores aliados o barones del conurbano”. Iguala al gobierno con Capaccioli y la efedrina, Ricardo Jaime y su enriquecimiento; Juan José Zanola y los medicamentos truchos; los hermanos Juliá saliendo del aeropuerto de Morón y pasando por Ezeiza con una tonelada de cocaína; José Pedraza; Sergio Schoklender; “ciertos jueces del Poder Judicial”...
Parece que para ella todos son cuadros del kirchnerismo, y no dice que están procesados por la Justicia. ¿A quién los antepone? A “Artigas, Belgrano, San Martín, Bolívar, Martí, Alem, Mariátegui, Sandino o Ugarte: todos ellos fueron grandes derrotados políticos”.
Caramba, acá sí que no se queda corta en su comparación. Los grandes hombres son iguales a Alcira Argumedo y a Pino Solanas, los “grandes derrotados”… Le faltó agregar a Elisa Carrió y completaba la escena de los denunciadores compulsivos…

Finalmente sigue criticando a María Pía López, al programa 678 y al gobierno, con una impunidad y una simpleza que llama la atención en un personaje considerado como un importante intelectual en la Argentina.

Hay quien opina que un intelectual no debe meterse en política partidista porque pierde su capacidad de analizar con ecuanimidad o con cierta objetividad la realidad.
Pero no se trata de hacer un “silencio cómplice y la condena a toda crítica”, sino el dejar de plantear como verdad revelada que lo que yo digo es lo único justo, que mi visión de la realidad es la única acertada, que el que no hace lo que yo pienso que se debe hacer es un corrupto, o ¿porque yo esperaba más? (como dice Pino Solanas) “son de ultraderecha”.

El tiempo pasa para todos, pero la enfermedad del ultra izquierdismo, está demostrado, no sólo ataca a los marxistas, sino también a los peronistas de toda la vida como Pino Solnas, y lo más triste es que los extremos se unen a la vuelta de la vida. No sea cosa que asistamos al milagro de un frente revolucionario donde Altamira, Chiche Gelblum, Marianito y Pino estén en primera fila.
Sería como una auténtica poesía discepoliana, pero del siglo veintiuno…

La nota de Argumedo puede leerse completa en: http://www.argenpress.info/2011/09/intelectuales-6-7-8-la-realidad-gusto.html

miércoles, 10 de agosto de 2011

Murió el periodista Claudio Díaz

Claudio Diaz, un joven periodista que supo plantarse ante Clarín y renunciar antes que bastardear la profesión, acaba de morir.


Escribió libros, recibió amenazas y castigos de parte del Grupo y declaró con la mayor ética: "prefiero trabajar de remisero antes que traicionar mi vocación periodística".

Dios le dijo: "te quiero a mi lado, porque como vos hay pocos". Los "periodistas" del grupo, esos que ponen la cara endurecida... cuentan dólares.



LA RENUNCIA A CLARIN DEL PERIODISTA CLAUDIO DIAZ
(La renuncia es del 3-04-2010)
He tomado la decisión de renunciar al cargo de redactor que ejercía y, como es de rigor en estos casos, quiero despedirme de los amigos que gané durante mis siete años de permanencia en el diario y de los buenos compañeros con los que compartí muchas tardes entretenidas.
Pero no quiero irme sin antes explicarles, a ustedes y también a quienes ocupan los cargos jerárquicos de esta empresa, los motivos de mi retiro. A fines de marzo la revista Veintitrés me pidió una opinión sobre el rol que cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración del discurso político actual.
Yo efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN. En este caso no hice más que expresar, libremente, la vergüenza que me provocó -como periodista pero también como simple ciudadano- el ejercicio “periodístico” del Planeta Clarín y sus satélites.
La reacción por parte de la empresa, como es de suponer, fue inmediata.
Y hasta la consideré razonable.
Es más: a uno de los colegas aludidos, Julio Blanck, le dí explicaciones acerca de por qué yo lo incluía en una lista de hombres de prensa que -desde mi punto de vista- sostienen un discurso “progresista” pero le terminan haciendo el juego al llamado establishment.
Hasta ahí todo bien.
Lo que siguió después es distinto.
Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que “de ahora en más” dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más “importante”) y que me limitara a hacer -es textual- “notas blandas”.
Una estupidez, realmente.
Pero pocas horas después se emitió otra orden: que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana…
No dieron argumento alguno para justificar la negativa. La verdad es que por ninguno de estos dos castigos tendría que haberme hecho mala sangre.
Sin embargo, dije “basta” y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra.
Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: “hasta aquí llegué”.
Quiero decir: hace más de 20 años que ejerzo el oficio de periodista; conozco perfectamente los condicionamientos que nos ponen para atenuar o directamente diluir nuestra vocación de contar y decir las cosas como uno cree que son, aun a riesgo de equivocarse.
En fin, en casi todos lados he comprobado (eso tan viejo pero siempre vigente) que una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de empresa.
Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo… Gracias a Dios, ¡todavía tengo vergüenza!
Pero lo que ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo.
A esta altura ya no puedo soportar tanto cinismo.
Como cuando desde un título o una nota se insiste en que no decrece el nivel del trabajo en negro y las condiciones laborales son cada vez más precarias, siendo que en todas las redacciones del Grupo se emplea a pasantes a los que se los explota de manera desvergonzada, obligándolos a hacer tareas de redactor por la misma paga que recibe un cadete, sin obra social ni vacaciones.
Es el mismo cinismo de despotricar contra la desocupación al tiempo que se lanzan a la calle nuevos productos sin contratar a trabajadores, duplicando y hasta triplicando el horario de los que ya están dentro de la maquinaria.
Es el mismo cinismo de presionar a redactores para que se conviertan en editores, bajo la promesa (falsa) de que “algún día” se les reconocerá la diferencia salarial.
Si, como se sostiene el martes 15 en la cotidiana carta del editor al lector, “son los medios y los periodistas los que deben regularse y actuar con responsabilidad democrática”, pues bien Sr. Kirschbaum, yo empiezo por esa tarea. Porque si Clarín tanto se rasga las vestiduras asegurando que respeta la libertad de expresión, ¿por qué sanciona a un periodista que vierte, ejercitando esa libertad de pensamiento, una opinión?
Tengo otras cosas para decirle a usted y a quienes lo secundan (si es que a esta altura todavía están leyendo…): la demonización que practica el diario a través de un “inocente” semáforo que cumple la misión de dividir al mundo en ángeles y demonios (según el interés ideológico o comercial del Grupo), ha llegado al nivel de un verdadero pasquín que nada tiene que envidiarle a las publicaciones partidarias.
Es peor todavía, porque éstas tienen la honestidad de reconocerse como expresiones de un partido político o de un espacio ideológico.
En cambio, Clarín se imprime bajo el infame rótulo de periodismo independiente…
En pos de engrosar la cuenta bancaria se ha perdido todo decoro.
Da la sensación de que los que se llaman periodistas o columnistas ya ni sienten un mínimo de pudor por haberse convertido en contadores del negocio mediático, desvividos por saber cuánto dinero ingresa a las arcas; lo único que les falta es salir con el camión de Juncadella.
Digo esto porque ha sido patética, en la misma carta del editor del martes 15, la reacción editorial contra otros medios periodísticos competidores que estarían atreviéndose a morder un pedazo del queso que el Grupo quiere deglutirse, como de costumbre, solito y solo, calificando a aquellos de miserables, travestidos y miembros de una jauría.
¡Después cuestionan a D’Elía o a Moyano por las palabras “ofensivas” que lanzan contra el periodismo independiente y democrático!
La mayoría de quienes me conocen saben de mi simpatía y hasta cierta militancia por el peronismo.
Pero también saben que no me une ningún tipo de relación con el gobierno, ni con su tan temido Observatorio de Medios, ni con los jóvenes de la Cámpora ni tampoco con sus “grupos de choque”.
La aclaración vale para que estén tranquilos y no piensen que durante estos siete años fui un agente infiltrado en el Zonal Morón.
Simplemente amo el trabajo periodístico, tengo pensamiento propio (aunque, qué le vamos a hacer…: no es el políticamente correcto) y un compromiso de honrar mi oficio.
A Ricardo Kirschbaum, a Ricardo Roa y a tantos otros que mandan les digo que estoy preparado para asumir lo que venga, porque no me extrañaría que las redacciones de otros medios empiecen a recibir llamados telefónicos pidiendo que se me prohíba trabajar de lo que soy.
Tan libre me siento, tan espiritualmente íntegro de poderles decir lo que les digo (aunque les resbale), que ya no me importa si la larga mano del Grupo le pone candado a mi futuro para no dejarme otra opción que trabajar como remisero o repositor de supermercado.
Me voy orgulloso de haber seguido aprendiendo lo que es vocación, oficio, dignidad y ejercicio responsable del buen periodismo.
Que me lo dieron los jefes de los zonales y un montón de amigos y compañeros a quienes no voy a nombrar para evitarles quedar marcados por mi cercanía afectiva.
Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo periodístico y no lo hacen.
POSDATA: Mis queridos amigos: aquí les he reenviado el texto del correo que despaché hoy a compañeros del diario y a los principales jerarcas (Kirschbaum, Roa, Blanck, Van der Kooy, entre otros) explicando los motivos de mi renuncia.
Desde mañana, viernes, dejo de trabajar. Ya saben que también dejo el celular del Grupo.
De modo que para comunicarse conmigo por ahora tienen el teléfono de casa y este correo. Espero contar con un nuevo celular la próxima semana.
Fuerte abrazo para todos.

Claudio

martes, 11 de enero de 2011

"La Nación" ayer, hoy y ¿siempre?

Quisiera empezar el año con una pequeña curiosidad.

Ya conocen mi opinión acerca del periodismo, y lo mal que lo ejercen los grandes medios. Por algo empezamos con Prensa Libre hace 24 años; veíamos que los grandes medios ninguneaban a los barrios, a la "gente común", y sólo se ocupaban de las ciudades y los pueblos de las provincias argentinas cuando una tragedia, un crimen o alguna figura más o menos popular los visitaba.

Por esa época supimos que había miles de medios y periodistas de todo el país, más o menos modestos, más o menos profesionales, pero dignos, que procuraban lo mismo que Prensa Libre: llegar al lector en su propio barrio y contarle lo que los grandes medios escondían.

Y no es extraño y no tiene nada que ver con la idea política de cada uno. Cuando más grande es un medio, más grande es la empresa que lo sostiene, y cuando ésta es casi un monopolio que cuenta con infinitos medios, y también con intereses financieros, inversiones diversas, participación en la bolsa y hasta capacidad de lobby y aliados en todos los ámbitos... Bueno, ya no se trata del cuarto poder sino del primero, o del segundo aliado con el primero.

Uno de estos "grandes" es el diario "La Nación", siempre, desde su propio origen, representando a los sectores ligados al poder económico y político, haciendo gala de su capacidad de cambiar leyes, torcer a la justicia a los dirigentes políticos y a los presidentes.

Por lo menos, esto es lo que se desprende con claridad de un artículo debido a un médico, político, periodista y escritor argentino, que le dio su apellido a un municipio del gran Buenos Aires: Eduardo Wilde.

Sin más interferencias, aquí va un fragmento de su nota: “La nación” y su partido, escrita en 1885.

“La nación” y su partido

“(…) "La Nación" tiene, como su dueño, una tradición. Se fundó para sostener el gobierno del General Mitre y debió su éxito primero a una nimiedad, al hecho de poner en lo alto de la primera página la salida de los trenes, lo que lo asemeja a una guía, y por lo tanto le daba grande importancia, pues por aquellos tiempos no había guías en Buenos Aires.

Por estas épocas el partido mitrista estaba en derrota y sus afiliados se ocupaban de dos cosas:
lº Leer "La Nación" era cosa de conciencia.
2º Tramar revoluciones.

"La Nación" progresaba, se vendía como se vende la biblia en Inglaterra, y le sucedía lo que le sucede a la misma biblia: nadie la entendía.
Pero eso no importaba.

Un mitrista, por aquellos días, no almorzaba antes de leer "La Nación", como los curas que no almuerzan antes de decir misa.
Una vez leída "La Nación", ya estaban listos para todo, briosos y contentos; El sastre les podía tomar medida, para hacerles ropa, podían hacerse cortar el pelo; se resolvían a pasar por la casa de sus novias, y se hallaban, en fin, en actitud de emprender las más grandes conquistas y de discutir amplia e inútilmente todos los problemas sociales.

¿Ha leído Ud. "La Nación? se preguntaban unos a otros en la calle.
Una mirada terrible era la sola contestación, una mirada que quería decir: ¿Acaso no soy hombre?

El hecho es que en aquella época, el partido mitrista era una religión con todos sus atributos, y cada mitrista un devoto fanático, intransigente, apasionado y sincero. Creer en Mitre era creer en Dios.
No eran los suscriptores quienes sostenían "La Nación"; era la fe, la creencia en un Mitre supremo creador y orador de todas las cosas, aunque todas le salieran mal.
Esta idolatría ha continuado; la religión de Mitre ha perdido, es cierto, la mayor parte de sus adeptos, pero todavía cuenta numerosos y arrumbados sus creyentes que sostienen el culto y se desayunan con "La Nación".

¿Cuál ha sido entre tanto el papel de ese gran diario en la política del país?
El mismo que el de su actual propietario.
Sirvió un tiempo para mucho; hoy no sirve sino para anular a sus allegados.

Desde los primeros días del gobierno de Sarmiento, "La Nación" abrió campaña contra él, y la campaña más o menos violenta ha continuado contra todos los gobiernos (…)

La razón de la impotencia de "La Nación" es su falta de tino práctico; su manía de ir contra los hechos, su vanidoso amor por las fórmulas vacías, sus utopías cambiantes, sus principios de ocasión que cambian con el viento del día, su imprevisión, en una palabra: Sí, su imprevisión.
Esta palabra debería figurar en la casa, en el templo, quisimos decir, de "La Nación", como un epitafio.

(…) "La Nación" sería un diario de verdadera importancia si tuviera principios, lógica, consecuencia, previsión y amor bien entendido por su partido.
Así como está, solo es una empresa comercial en la que (…) noticieros y cronistas ven pasar los años envejeciéndose en el santo temor de Dios.

(Eduardo Wilde, "Fígaro", octubre 28 de 1885)

martes, 28 de diciembre de 2010

¿Cuál Nelson Castro? ¿El que compró casi dos millones de dólares?


Después de leer estas cosas, uno ingenuamente se pregunta por qué estas noticias no aparecen en las páginas de los grandes medios


Degradación (de Página 12: 28-12-10)


Por Horacio Verbitsky

Nelson Castro le preguntó al jefe del gabinete Aníbal Fernández por su presunto nexo con negocios turbios de la Policía Federal, afirmación que me atribuyó. Cuando Fernández negó que yo le hubiera formulado tal cargo, Castro le dijo que le mandaría un mail con mis notas. Le agradecería que me lo enviara también a mí, a ver si me entero. Al introducir su pregunta, Castro dijo “según plumas que responden al gobierno, como Horacio Verbitsky”. La degradación de los estándares periodísticos por una motivación política rompe así nuevos límites, pese a las luchas compartidas por la libertad de expresión. Le aconsejo que lea lo que el domingo escribió sobre mí Jorge Fontevecchia, director del bisemanario que cada domingo edita la columna de Castro, inspirada por el secreto lema “Más vale rumor en mano que cien noticias volando”.


Según la página Web de diario Crónica del 7-02-2010, entre las personas vinculadas con los medios que hicieron compras entre 2008 y 2009 se encuentra el periodista Nelson Castro ($ 785.125 en 2008 y $ 991.790 en 2009)

viernes, 10 de diciembre de 2010

Otra vez fuentes falsas de Morales Solá y La Nación

Esta vez el crédulo es el obispo de La Rioja, Roberto Rodríguez, quien basándose en dos notas del diario La Nación, acusó a senadores de haber recibido coimas para la aprobación de la ley de matrimonio civil.

El obispo había leído la nota de Joaquín Morales Solá donde se decía: “Hace poco, con motivo de la votación de la ley que instituyó el matrimonio igualitario, la senadora riojana Teresita Quintela confesó públicamente que estaba en contra de la iniciativa, por firmes razones de conciencia, pero que votaría a favor porque debía preservar la solvencia fiscal de su provincia”.

La senadora, que había presentado un proyecto de referéndum para que la “sociedad se expidiera” antes de aprobar la ley, estudia ahora demandar al periodista de La Nación (denunciado también por haber colaborado con altos jefes militares de la dictadura) por sus dichos.

El cura Rodríguez por su parte, debió retractarse de sus dichos, y en su descargo afirmó que la prensa “tergiversa los dichos”. Claro, el obispo no tuvo en cuenta que, en su cruzada antikirchnerista, Morales Solá estaba dispuesto a trabajar con rumores, fuentes desconocidas y pruebas escurridizas.

Todo vale para ciertos periodistas políticos, en su afán de proclamar sus ideales, por encima de la realidad y la verdad, y todo vale para los que no resignan a aceptar la legitimidad de las leyes que aprueba la mayoría de la sociedad.

Si la justicia confirmara la autenticidad de la foto donde Morales Solá junto al general Acdel Vilas visita un campo de concentración de la dictadura (Miradas al Sur 5/12/2010), más que un juicio por calumnias, el escriba de La Nación deberá afrontar una acusación mucho más grave.

martes, 12 de octubre de 2010

Sábat y un dibujo de mal gusto

No sé si se puede preguntar, como en otros casos: ¿qué le pasa a Sábat? Es un buen dibujante, un caricaturista sutil, pero nunca brilló por sus posturas políticas definidas; por el contrario, muchas veces sus dibujos supieron encontrar el interior del personaje, pero también eran lo suficientemente ambiguos como para que se interpretaran según el momento y el receptor.

Pero en este caso, algo tan obvio y tan agresivo no es propio de un artista, sino de un propagandista, un publicitario de productos comerciales, pero sobre todo, hay una llamativa irrespetuosidad, como si existiera el deseo de irritar, de provocar, de ser tan políticamente incorrecto, como la señora Cecilia Pando, antes que como un opositor crítico.

Por supuesto que Hebe de Bonafini puede ser criticada, pero compararla con un perro rabioso, resulta tan asqueroso como decir que Sábat es un fascista. Porque Hebe no sólo es el símbolo de la resistencia a una dictadura genocida, acá y en todo el mundo, sino es un ejemplo de la necesidad de actuar dentro de la ley y sin revanchismo. ¿Acaso ella o cualquiera de las madres o abuelas no fueron las que garantizaron que la Justicia pudiera tomar en sus manos la lucha contra el terrorismo de Estado?
¿Alguna vez alguien fue agredido por ellas? O han alentado siquiera una acción violenta contra los asesinos, torturadores y secuestradores de la dictadura…

Es más, si hoy muchos medios alientan o muestran sin comentarios cómo figuras representativas de la sociedad piden pena de muerte contra un ladrón o un simple delincuente, ¿cuánto pudieron haber pedido las madres por estos verdaderos asesinos seriales que hoy están siendo juzgados?
El caso Sábat es similar tal vez al de NIk, el talentoso creador de Gaturro, que desbarranca en una constante seguidilla de “humor político” que no brilla por la imaginación, sino que tiene mucho de ataque permanente de poca gracia y mucho odio, que también lo desmerece como artista.

Estamos de acuerdo en que tienen que ganarse la vida, pero como artistas talentosos deben guiarse por su propia libertad imaginativa, antes que por las necesidades de sus empleadores.
Tal vez tendrían que tener en cuenta la experiencia del dibujante Landrú, el mítico creador de la revista “Tía Vicenta”, que hizo público su arrepentimiento por haber atacado sin piedad al presidente Arturo Illia y contribuido así a que Onganía pudiera llevar adelante su golpe de Estado en la década del ’60.

Más de una vez se habla de la libertad creadora del artista en contraposición con la necesidad de comprometerse con la realidad. Tal vez no se trate de aislarse o de comprometerse, pero es seguro que la participación facciosa disminuye su poder de comunicación.

Tal vez Sábat debería ser más cuidadoso con su mirada; según el cristal con que se mire, la cara que sujeta la correa puede ser la de Magnetto y en el otro extremo, la cara de Hebe podría reemplazarse por la de algún dibujante. Entonces lo único real sería la correa con que el poder, cualquiera sea, sujeta a sus artistas partidarios.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La Nación y sus enredos periodísticos

Para escribir un artículo de análisis, aun una nota de opinión, no es suficiente el “yo creo”, de esas típicas manifestaciones de deseos políticos, de esas ganas de expresar convicciones personales, que es común observar en los que recién se inician en la profesión periodística.

Un periodista avezado, en cambio, no da opinión directa sino que presenta hechos, los desmenuza, los muestra desde distintos ángulos y finalmente sugiere sus explicaciones, aunque deja abiertas interpretaciones diferentes, como para que sea el lector el que extraiga contenidos propios y llegue a conclusiones que armonicen con sus conocimientos y creencias previas.

Esto dicho rápidamente y sin demasiada precisión, es la esencia del periodismo, con el que generalmente se concuerda en la profesión y es lo que con matices se enseña en cualquier escuela.

Pero la realidad es otra, cuando el periodismo se ejerce, no desde un medio informativo sino desde uno político partidista, donde se intenta convencer al lector de las bondades de una postura o de una idea, donde la intencionalidad no es informar con más o menos objetividad (dentro de lo que permiten las reglas del dueño del medio o de los prejuicios del periodista).

Y no es criticable que esto sea así. Lo criticable es que se trate de engañar al lector, tratando de hacerle creer que un medio es meramente informativo y que no intenta convencer de que A es mejor que B. Porque un periódico partidista que pone en su tapa a qué grupo pertenece es totalmente leal a sus lectores, que estarán avisados de qué clase de información obtendrán allí.

Y con esta sucinta explicación vamos al punto. Los grandes medios de prensa que hoy se presentan como “independientes” y “al servicio de la libertad de prensa”, son representantes de determinados intereses. En la época en que un diario era sólo eso, cuando no conformaba un grupo con intereses en las finanzas, la industria, el campo y el espectáculo, por ejemplo, se podía creer que así fuera. Respondía a los intereses del diario, que tenía un lema y una característica, que podía ser más grande o más chico, pero que tenía que sostenerse a sí mismo y nada más y que lógicamente debía velar por sus intereses para sobrevivir.

Por ejemplo La Nación, desde sus comienzos fue, según su fundador, Bartolomé Mitre, una “tribuna de doctrina”. Siempre expresó un ideología, la del poder real, la del establishment. Desde sus páginas defendió a los grandes ganaderos y terratenientes (y allí estaba concentrada la mayor información sobre ellos), a los grandes grupos económicos industriales, financieros y de servicios, y desde ese postura daba indicaciones sobre cómo se debía gobernar y cuáles eran las mejores medidas para favorecer los intereses de los sectores que representaba. Eso se llama trasparencia. Uno leía La Nación y sabía cuánto le quedaba a un gobernante que no acatara las reglas que se imponía desde sus páginas. Y no es que fuera La Nación el poder, era simplemente la voz del poder, la que expresaba lo que el poder necesitaba en cada momento. Y eso fue así por los años y los años, y aún hoy conserva su lema, para conocimiento de sus actuales lectores.

La diferencia entre épocas pasadas y más actuales está en el profesionalismo. La Nación supo rodearse de grandes plumas, que tenían libertad para expresar su pensamiento o su arte sin interferencias (Rubén Darío o José Martí son cabales ejemplos), podía contar con excelentes periodistas, con visiones personales y escritura de primera. Hasta hace poco se distinguían Tomás Eloy Martínez, Mario Diament o Fernández Moores, entre otros.

Pero eso fue cambiando con el tiempo y en la actualidad da realmente pena leer sus páginas. Quien esto escribe, un fanático del diario desde la década del ’60, ve con nostalgia cómo los intereses económicos son determinantes en la profesionalidad del medio. Por supuesto, quedan excepciones, cada vez menos, pero francamente, las notas principales dan, como suele decirse, vergüenza ajena.

Un ejemplo de ello son las notas de Morales Solá, que si bien nunca se caracterizó por la claridad y agilidad de su escritura, podía permitirse, hace años, algunos análisis de la realidad de cierto interés y que aportaban elementos al lector.

Hoy, leo con estupor en su editorial del lunes, donde trata de vincular la actualidad política a los problemas de salud del diputado Néstor Kirchner, que éste tuvo un “enredo de las arterias”, que tiene “aspecto de un hombre frágil” y: “Ya era antes un político débil” (…) “con signos inexplicables de cierto envejecimiento”. Todo esto como explicación de un problema de salud y sus antecedentes es, por lo menos, bastante pobre.

Luego habla de “cierta debilidad de su cuerpo enorme” y cuenta, ya uniendo lo político a lo enfermizo: “nunca permitió que el protocolo lo cuidara ni que los médicos lo curaran”. “Tomaba café cortado con una gota de leche y dosis frecuentes de cafiaspirina…” ¿Será esto el tan mentado “nuevo periodismo”, donde se combina literatura y realidad.

Al momento devela un detalle exclusivo: “Aporreaba una pelota mientras jugaba al fútbol” (¡esto sí que es fuerte!). Y pasa a relatar un aspecto supuesto de su personalidad: “célebre por no respetar ningún límite”.

Hasta aquí ningún hecho sólo afirmaciones sueltas que más se parecen a una expresión de deseos y pareceres que a otra cosa.

Luego vierte un verdad de perogrullo: “la inmanejable salud le advirtió que ella es más poderosa que él”, para luego contarle al lector cómo él odia al personaje: “Tiene la precisa información de las debilidades humanas para coptar, promover cambios o, eventualmente, para comprar”.
Y colocando a su personaje en lo más bajo del espectro político asegura: su situación de disfavor podría ser inmodificable”, brinda su saber de primera mano sobre la provincia de Buenos Aires: “comenzó la sublevación del conurbano bonaerense, explícita o soterrada”. Otra afirmación fuerte que demuestra su saber.

Pero al final, lo que faltaba, la frase literaria final que justifica al artículo y lo hace inolvidable: “El peronismo siempre aspirará a destinos más luminosos de poder que los que presagian esos quebrantos políticos y corporales”.

Si éstas son las plumas de la derecha argentina, si éste es periodismo de los grandes medios… sólo queda una conclusión a la altura de tanto talento: Grupos mediáticos hegemónicos, ¡están en el horno!

lunes, 6 de septiembre de 2010

Papel Prensa, empresarios despojados y políticos despistados

El accionar de Clarín y La Nación cuando se quedaron con Papel Prensa es similar a los más de 600 casos denunciados de apropiación de empresas, terrenos y valores de empresarios argentinos, durante la dictadura genocida de 1976-1983.

El caso paradigmático es el de los empresarios Miguel y Federico Gutheim, que fueron secuestrados el 5 de noviembre de 1976 y quedaron “a disposición del Poder Ejecutivo Nacional” porque Martínez de Hoz estaba negociando créditos con el gobierno de Hong Kong, y estos importadores y exportadores de algodón estorbaban en los negocios. Cinco meses de cautiverio hicieron que los Gutheim firmaran lo que pretendían los represores. Es por ese delito que hoy está detenido el ministro de economía de la dictadura. José Martínez de Hoz.

Tal vez sería muy sencillo volcar todas las responsabilidades de las acciones aberrantes cometidas durante el período 76-83 en sectores militares que actuaron más allá de la legalidad. Pero si se tienen en cuenta todos los golpes producidos en esos años en América, y la posterior implementación de políticas neoliberales que dejaron en la miseria por décadas a estos países, es claro que existió un plan, fundamentalmente económico, que necesitaba acallar las voces de protesta; en el medio, el afán desaforado de los grupos económicos, y la impunidad, permitieron que grupos civiles se quedaran con las propiedades y de los dineros de los empresarios que no estaban en su círculo privilegiado.

Y todo eso no podrían haberlo logrado si la prensa no hubiera acompañado, si los diarios hubieran denunciado los crímenes en vez de disimularlos, si los periodistas un hubieran llamado, a pedido, “enfrentamiento”, a lo que era un asesinato sin atenuantes. Por eso, parece cada vez más notorio que la guerrilla (tal vez de no existir la hubieron creado) fue una excelente excusa para lanzarse a tomarlo todo, con parte de la sociedad adormecida, cómplice o temerosa (elija el término que más le guste), que hoy intenta disimular su conciencia aceptando los reclamos de ‘olvido’, que por lo general provienen de los cómplices activos y verdaderos

No se trata ya de los robos de valores en las casas de las familias secuestradas, hasta de las propiedades, como quedó demostrado en varios juicios y condenas subsecuentes. También se produjo el robo de campos, empresas y valores de empresarios que, simplemente, cayeron bajo el interés, la avaricia e impunidad con que contaban algunos grupos económicos en combinación con el poder militar.

Esto también está demostrado en los más de 600 casos que ya han sido denunciados y algunos con causas avanzadas, aunque como bien se sabe, de lento caminar por la justicia, acaso temerosa de destapar viejas ollas donde aparecen nombres de encumbrados personajes que podrían, incluso, arrastrar en su caída a otros que hoy ocultan su pasado en esos años.
Tal como fue relatado, no ahora, sino durante largos años, sin que los medios concentrados le prestaran la menor atención, y sin que los periodistas investigadores “independientes” se dieran por enterados, estas maniobras turbias existieron, y algunas de las víctimas, con dolor y paciencia infinita siguen su difícil camino de tratar de lograr justicia por sus pérdidas y humillaciones, después de años de impunidad y de vergüenza.

Allí está Daniel Paskvan (foto), un prominente empresario, que perdió durante la dictadura sus fábricas de Roque Pérez y Lobos, y las acciones de otra empresa en Santa Fe. “Vino la policía y nos dijeron ‘estos son los nuevos dueños’. Nos despojan de todo, de la empresa avícola y la fábrica de alimentos balanceados de Roque Pérez y Lobos, de un depósito en Capital Federal y de varios vehículos. Parecía una película. Todo el personal con uniforme de combate rodeando la empresa en el medio del campo. En ese momento ningún escribano nos quiso hacer un acta en que figurara que teníamos la empresa tomada por el ejército”, recordó en una entrevista con el diario Tiempo Argentino.

O el caso de Carlos, Alejandro (foto) y Rodolfo Iaccarino empresarios lácteos que fueron secuestrados y torturados hasta que “decidieron” vender sus campos en Santiago del Estero y su avión privado con un valor de 120 millones de dólares. A cambio, la familia recibió tres documentos valuados en alrededor de 300 mil dólares y la escritura de una cancha de golf del Sierras Hotel de Alta Gracia, que actualmente se encuentra en manos del Alta Gracia Golf Club y que aún reclaman.

Los detalles de estos casos son tan siniestros, y tan similares a los de Lidia Papaleo y a los otros más de 600 en danza, y que hoy todavía producen escalofríos.
Los beneficiarios todavía están impunes y, seguramente, los importantes abogados, que los acompañan presentaron y presentarán todas las chicanas posibles que les permitan extender aún más los tiempos.

Muchos tendrán suerte porque los casos prescribirán. Lamentablemente para ellos, en el caso de Papel Prensa, si la justicia al fin comprueba que la apropiación es tan real como las torturas que sufrió Lidia Papaleo, que el apoyo de los genocidas fue a cambio de no publicar los asesinatos, los secuestros y los robos que se estaban produciendo, los dueños de esos medios “independientes” terminarán en la cárcel.

¿Qué harán entonces esos políticos que hoy los defienden como si fueran sus hijos?

¿Qué hará por ejemplo Carrió, con su verborragia apocalíptica? ¿Dónde meterá su amor por Magnetto, a quien quiere levantarle un monumento?

¿Cómo justificarán su apoyo a un grupo de medios de prensa monopólicos que callaron cuando otros denunciaban, que ocultaron cuando otros trataban de informar?

Hoy mismo, ¿con qué argumento pueden negar que si se hubieran opuesto de verdad al genocidio, como lo hicieron The Buenos Aires Herald, o La Arena de La Pampa, o hasta La Prensa mencionando alguna vez a los desaparecidos, la dictadura hubiera caído antes, los muertos hubieran sido menos y la sociedad no hubiera sufrido tanto?

Por eso da lástima en algunos casos, repugnancia en otros, esta defensa de la corporación mediática, sin sentido ni valor moral, que llevan adelante algunos políticos. Sólo por un interés partidista mezquino, para atacar a su supuesto enemigo se alían con el mayor sostén de la dictadura.

¿Por qué si son sinceros, con el mismo ardor no defienden a los empresarios robados o a la propia Lidia Papaleo?
¿Será verdad que con esa actitud están comprando una foto de tapa, una entrevista televisiva, un llamado de una radio bien temprano?

sábado, 15 de mayo de 2010

Para "La Nación" Macri está más complicado que nunca

El procesamiento decidido por la justicia para Mauricio Macri no es el primero. Ya había corrido igual suerte, aunque no por escuchas ilegales sino por contrabando, pero en otras épocas, cuando los jueces menemistas lo dejaron libre de culpas.

Ahora, la estrategia de Macri, de echar culpas a los demás y hacerse el desentendido, parece no bastarle.

Un síntoma de la difícil situación por la que atraviesa el empresario-jefe de gobierno, es el artículo que hoy viernes 15 publica el diario La Nación, con la firma de su espada política más importante, Joaquín Morales Solá. Si bien hasta ahora el diario había apoyado toda la gestión de Macri, minimizado hasta lo indecible las críticas en su contra y levantado su candidatura presidencial para 2011, parece que ese apoyo político tiene límites.

Al contrario de lo que hoy mismo realiza el monopólico Clarín en su título de tapa: “Procesaron a Macri, que salió a denunciar una maniobra” (nótese que con un sujeto incierto le dedica tres palabras a la noticia y el doble al supuesto descargo, manteniendo sin vacilar su continuo respaldo político), La Nación decide aflojar el apoyo.

Desde el título, con sujeto explícito y acusación directa, “Oyarbide procesó a Macri por integrar una asociación ilícita”, La Nación parece decir: ‘esto es serio y no podemos disimularlo’, pese a referirse a uno de los personajes más apoyados por el diario en los últimos tiempos.
Es interesante advertir que algo parece haberse quebrado en el férreo apoyo que parecía tener Mauricio Macri entre los medios coaligados. Pero también parece que algo se ha roto en el vínculo entre los medios hegemónicos. No es la primera vez que La Nación se diferencia de Clarín. Las manifiesta en el monopolio del papel que ejerce con su socio desde Papel Prensa, y mucho menos le entusiasma verse involucrado en la apropiación de bebés en el que podría derivar judicialmente el caso Ernestina Herrera y sus hijos adoptados. Más ahora, cuando la notoria baja de credibilidad, y de tirada, que viene soportando Clarín, lo tiene entre los medios beneficiados con traspaso de lectores.

Pero yendo al caso específico de Mauricio Macri y la nota de Solá, en ésta el escriba cuenta algo que había ocultado en su momento: “Cuando Macri decidió la creación de la Policía Metropolitana, gran parte de su equipo (incluido Montenegro) le propuso que designara como jefe de la nueva fuerza a un oficial de la Policía Federal de no más de 42 años, con una carrera profesional y dominio del inglés. Macri volvió con una decisión personal e inalterable: debía ser el desgastado comisario retirado Jorge "Fino" Palacios, a quien el líder de Pro le debe la liberación de su cautiverio cuando fue víctima de un secuestro extorsivo. Palacios (elogiado por unos y detestado por otros) sembró y regó internas furiosas dentro de la Policía Federal y con la propia ex SIDE.”

Esto es lo que cuenta ahora Morales, y agrega, como para que no queden dudas:

“Es difícil que la opinión pública entienda, fácilmente al menos, que James oía conversaciones en nombre del padre de Macri y en el gobierno de Macri, y que no había relación entre una cosa y la otra. Y, encima, que Mauricio Macri no conocía ni lo uno ni lo otro. Franco Macri, el padre, se hizo cargo públicamente del convenio con la empresa que lo contrató a James. Pero, ¿quién se hace cargo del nombramiento de James en el gobierno de Mauricio Macri?”

Para terminar, Morales Solá, luego de descargar su habitual andanada contra Kirchner, los funcionarios de gobierno y los jueces que no responden a los grupos hegemónicos, deja una duda, al señalar: “…si la Cámara confirmara su procesamiento. El arrebato de aquella designación de Palacios, y la presencia de un gobierno nacional adversario y dispuesto a jugar siempre a todo o nada, lo ha colocado a Macri muy temprano a un paso de la ruina o de la gloria.” Lo que equivale a decir que si la cámara continúa apoyando las acciones del juez Oyarbide, para La Nación por lo menos sería un: ‘adiós Macri, no te cubrimos más’.

martes, 11 de mayo de 2010

Escribir la verdad

En días de periodistas con miedo es bueno leer algunas palabras de Berltolt Brecht, referidas a la escritura y a la verdad

El valor de escribir la verdad (fragmento) Bertolt Brecht, Berlín (Alemania), 1934.

Para mucha gente es evidente que el escritor debe escribir la verdad; es decir, no debe rechazarla ni ocultarla, ni deformarla. No debe doblegarse ante los poderosos; no debe engañar a los débiles. Pero es difícil resistir a los poderosos y muy provechoso engañar a los débiles. Incurrir en la desgracia ante los poderosos equivale a la renuncia, y renunciar al trabajo es renunciar al salario. Renunciar a la gloria de los poderosos significa frecuentemente renunciar a la gloria en general. Para todo ello se necesita mucho valor.

Cuando impera la represión más feroz gusta hablar de cosas grandes y nobles. Es entonces cuando se necesita valor para hablar de las cosas pequeñas y vulgares, como la alimentación y la vivienda de los obreros. Por doquier aparece la consigna: «No hay pasión más noble que el amor al sacrificio».

En lugar de entonar ditirambos sobre el campesino hay que hablar de máquinas y de abonos que facilitarían el trabajo que se ensalza. Cuando se clama por todas las antenas que el hombre inculto e ignorante es mejor que el hombre cultivado e instruido, hay que tener valor para plantearse el interrogante: ¿Mejor para quién? Cuando se habla de razas perfectas y razas imperfectas, el valor está en decir: ¿Es que el hambre, la ignorancia y la guerra no crean taras?

También se necesita valor para decir la verdad sobre sí mismo cuando se es un vencido. Muchos perseguidos pierden la facultad de reconocer sus errores, la persecución les parece la injusticia suprema; los verdugos persiguen, luego son malos; las víctimas se consideran perseguidas por su bondad. En realidad esa bondad ha sido vencida. Por consiguiente, era una bondad débil e impropia, una bondad incierta, pues no es justo pensar que la bondad implica la debilidad, como la lluvia la humedad. Decir que los buenos fueron vencidos no porque eran buenos sino porque eran débiles requiere cierto valor.

Escribir la verdad es luchar contra la mentira, pero la verdad no debe ser algo general, elevado y ambiguo, pues son estas las brechas por donde se desliza la mentira. El mentiroso se reconoce por su afición a las generalidades, como el hombre verídico por su vocación a las cosas prácticas, reales, tangibles. No se necesita un gran valor para deplorar en general la maldad del mundo y el triunfo de la brutalidad, ni para anunciar con estruendo el triunfo del espíritu en países donde éste es todavía concebible. Muchos se creen apuntados por cañones cuando solamente gemelos de teatro se orientan hacia ellos. Formulan reclamaciones generales en un mundo de amigos inofensivos y reclaman una justicia general por la que no han combatido nunca. También reclaman una libertad general: la de seguir percibiendo su parte habitual del botín. En síntesis sólo admiten una verdad: la que les suena bien.

Pero si la verdad se presenta bajo una forma seca, en cifras y en hechos, y exige ser confirmada, ya no sabrán qué hacer. Tal verdad no les exalta. Del hombre veraz sólo tienen la apariencia. Su gran desgracia es que no conocen la verdad.

miércoles, 28 de abril de 2010

Periodistas, ‘escraches’ y desinformación

Esta semana en Prensa Libre se recibió la solidaridad de algunas entidades con respecto a los llamados ‘escraches’ a periodistas de los grupos de comunicación monopólicos. El motivo fue que apareció un cartel (supuestamente anónimo, que algunos atribuyen al gobierno y otros a Clarín) con el nombre de los periodistas más ricos y famosos de la televisión, acusándolos de estar ‘comprados’ por los multimedios.

Sin abrir juicios ni denunciar a nadie, a los periodistas de a pie, que no somos ni ricos ni famosos, nos llama la atención que ni estas entidades ni esos periodistas independientes ni los políticos ‘defensores’ de periodistas, que hacen, con toda razón, un gran alboroto por un (1) cartel, no abran la boca por los ‘otros’ periodistas:

Despidos de 26 periodistas del multimedios Vila –Manzano en Santa Fe (por no avalar las maniobras contra la ley de Medios aprobada); conflicto con los periodistas de dos radios de Córdoba; con trabajadores de TN; amenaza de despidos en “La Nación”, que atrasa sus salidas debido a las protestas internas por esa causa; o por los de “Crónica”, que hace meses que no cobran o lo hacen en cuotas; o por los de “Crítica”, censurados primero por no avalar con su firma la posición anti ley de medios de sus patrones y ahora en conflictos y paros por salarios; o por la actitud permanente de Clarín de violar leyes laborales y no permitir la libre elección de delegados…

Ante esta realidad, este ‘escándalo’ de ahora suena más a intencionalidad política que a una defensa real de periodistas. Justamente de periodistas que poseen todo el poder de cámaras y diarios, y que no vacilan en censurar por omisión lo que ocurre con los otros periodistas, los de abajo, los que están a merced de patrones inescrupulosos y a los que nadie les da ‘aire’ ni defiende.

¿Será que algunos políticos quieren quedar bien con los grandes medios para aparecer siempre en sus espacios?

¿Será que algunos periodistas consideran que sólo hay que tocar aquellos temas que interesan a sus patrones?

martes, 13 de abril de 2010

Tanto lo pidieron, que al final lo consiguieron

La Nación y Clarín estuvieron toda la semana diciendo que Obama no se reunía con Cristina Kirchner.

En su política editorial de tratar de voltear al gobierno actual, trataban de desmerecerlo titulando de tal manera que pareciera que Cristina iba a la reunión de Washington sobre armas nucleares no se sabe por qué, pero que no iba a contar con la bendición del mandamás yanqui.

Para ellos, lame botas de los EE.UU., que Obama despreciara a Cristina era síntoma de lo mal considerado que está en el mundo el gobierno argentino.

Pero, como toda política basada en la negación, como toda profesión que se bastardea, se les dio vuelta la tortilla y tuvieron que tragarse el sapo de ver la foto (y tener que publicarla), y admitir una reunión que Obama no da le da a cualquiera.
¿Y ahora?

No les importa, ahora buscarán pegar en otro lado, porque ya ni siquiera respetan los mínimos códigos periodísticos.

Y eso les pasa por ser poco profesionales y por tomar partido en lugar de informar.

De todas maneras, me pregunto, ¿importa realmente que Obama reciba a Cristina? Puede ser que desde el punto de vista político, o desde el negocio internacional traiga algún beneficio. Aunque conociendo a Obama y a su política comercial es como para desconfiar.

Pero desde el punto de vista ético, este gobierno bien podría negarse a reunirse con un político belicista, al que le dieron el premio Nobel de la paz para ver si deja de invadir países. Desde el punto de vista ético es imposible sentirse bien al lado de un gobierno que justifica la tortura, que tiene bases militares en todo el mundo, que mata todos los días a civiles inocentes en los países donde están sus tropas, el que tiene colonias como Guantánamo en países soberanos como Cuba.
O, como allí mismo, sostiene campos de concentración donde se tortura y se mantiene en cautiverio a numerosas personas sin protección judicial.

¡La pucha! qué oportunidad se perdieron los diarios políticos argentinos de criticar a Cristina por reunirse con un gobernante que, en la Argentina del tercer mundo, sería juzgado por crímenes de lesa humanidad.

miércoles, 24 de marzo de 2010

La Nación, Morales Solá y la perversión

Hoy el diario La Nación vuelve a mostrar su carácter perverso.

Si ya sé, no es muy imaginativo el adjetivo, pero permítanme explicarlo. Hoy, 24 de marzo, es feriado nacional. Es un día dedicado a la memoria. No importa la ideología o la religión, se recuerda al último golpe militar que, avalado por sectores civiles (grandes empresarios, políticos sin votos, sectores financieros nacionales y extranjeros), violaron la Constitución Nacional, se burlaron de la voluntad popular (estaban cerca las elecciones donde podía haberse cambiado un gobierno), pero que además se constituyó en la dictadura más sanguinaria que viviera el pueblo argentino.

No hay excusas para el robo de bebés, para la tortura, las violaciones, los secuestros, los robos y la entrega de las riquezas, la corrupción… En fin, no hay nada que hayan hecho bien los militares y sus aliados civiles, salvo haber producido guerras y que la Argentina fuera conocida en el mundo por los crímenes que se cometían y no por el valor de su gente.

Por eso se reconoce este día… salvo para La Nación.
Hoy su tapa ignora la fecha, ni siquiera menciona el feriado. Sólo en su página 10 hace mención a la fecha bajo el título de “Controversia”, y lo muestra a Duhalde abogando por los genocidas.

¿Ignorancia?, ¿estupidez? De ninguna manera. El año pasado, el 25 de marzo, un acto en el que participaron más de 70.000 personas, también fue ignorado. En la tapa de ese año, con la fecha ¡censurada!, el título central era: “Advierte la Iglesia que puede haber hechos de violencia”. ¿Se equivocó fiero la iglesia católica o mintió La Nación? Usted elija. Y la foto central era una foto de “Radiohead” que había hecho un recital para 36.000 personas.
Triste ¿no?

Morales Solá
Pero otra, de tantas, perlitas la da su escriba a sueldo, Joaquín Morales Solá, quien tampoco recuerda la fecha. Él, que supo hacerle notas a Bussi y sus operativos militares en Tucumán. Él, que desde Clarín admitía que se hablara de “enfrentamientos” cuando aparecían los cadáveres acribillados y con signos de tortura en las calles…

¿De qué se queja? De que un rumor acusa a ciertos periodistas de “mercenarios a sueldo”. ¿Un rumor o un convencimiento sobre su persona? No lo aclara. Y cómo se defiende: echándole la culpa a… Kirchner. Como si él no tuviera suficientes antecedentes.

Para su defensa acude a la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, que critica al gobierno argentino. Pero no menciona que la SIP es una entidad que agrupa a los dueños de diarios más poderosos del continente. Por ejemplo, “El Mercurio”, que trabajó activamente junto a la embajada norteamericana para darle el golpe a Allende en Chile, o los diarios que intentaron golpes en diversos países y apoyaron el último en Honduras. A esa sociedad de negocios recurre Solá, sin recordar que nunca protestaron por nuestra dictadura genocida.

Después menciona a Papel Prensa y dice: “no fue una dádiva de la dictadura” a Clarín, La Nación y La Razón, sino “operación privada que los ex dueños de la empresa (la perseguida familia Graiver) nunca denunciaron…” Ni se le ocurre decir que la firma de los papeles para el traspaso fue ante Massera en la celda en la que los tenían secuestrados…

Cuántos olvidos de este “periodista” ejemplar, que además amenaza: “Papel Prensa sería inviable si La Nación y Clarín decidieran no comprarle papel para diarios”.

Podría continuar, analizando más profundamente ese artículo emblemático, el principal del diario, pero leí el final y ya no es posible decir más. Ese artículo termina con una palabra que, en su pluma ‘perversa’ (insisto en el adjetivo), suena a insulto. Él, sin rubores, la nombra a ella y concluye con la palabra “libertad”.