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lunes, 2 de abril de 2012

¿Por qué La Nación rompió su tradición?

En estos días me llamó particularmente la atención una serie de notas del diario La Nación con información errónea, inexacta, prejuiciosa o directamente especulativa, que tuvo que ser desmentida por el diario en algunos casos, o disimulada en otros.

Como asiduo lector de La Nación, prácticamente desde la niñez, sé qué intereses representa, conozco su apoyo a todos los regímenes autoritarios de la Argentina, su repudio a todo lo que pueda ser considerado “popular” y de su adhesión a los grandes grupos financieros, industriales y agropecuarios.

Sin embargo, hasta hace pocos años consideré que representaba a cierto profesionalismo periodístico que, sin ocultar sus simpatías por la que puede denominar el más rancio conservadurismo, era capaz de diferenciar los hechos de las opiniones y de respetar las reglas que se había fijado por escrito.

Sin embargo, releyendo el “Manual de estilo y ética periodística” publicado por el diario “La Nación”, en 1997 (al igual que lo hacen otros diarios del país y del mundo), pude advertir un abismo tan grande entre esas palabras y la realidad, que me impresionó.

El manual mismo se presenta, entre otras cosas, como “un imprescindible compendio de los principios éticos y de conducta profesional en la labor periodística” (pág. 13). Y en la sección Títulos dice: “Un buen titular (pág. 25) debe expresar el contenido del texto a que corresponde y atraer la atención del lector hacia el tema informando sintéticamente sobre el material que encabeza, sin exagerar el énfasis con que la parte noticiosa está concebida”.

Estaba muy fresco el titular del 29 de marzo pasado que reza: "Cuba necesita cambios", dijo Benedicto XVI.” ¡Oh sorpresa! para los que escuchamos el audio de las palabras del papa, que dijo textualmente: "Cuba, y el mundo, necesita cambios", y puso énfasis especialmente en las palabras “y el mundo”. Los que leyeron la nota completa habrán sentido lo mismo que yo, ya que pocos renglones más abajo, las palabras del Papa eran reflejadas ya sin censura.

Como es sabido, en estos días en que los lectores son remisos a ir más allá del título, esto significa, lisa y llanamente, un engaño, ya que ese titular será repetido inmediatamente en canales de noticias e informativos radiales, lo que contribuirá a acentuar la mentira. No lo digo yo, lo dice el Manual más adelante

Y si me permiten extenderme un poco, en la sección Principios éticos del Manual (pág. 45) se dice:

“LA NACIÓN no admite discriminación alguna por razones de raza, religión, nacionalidad, nivel cultural o posición social.”

Lo que me llevó a recordar la doble desmentida de la DAIA y de otras entidades judías, hace unos días, que llamaron la atención porque se expresaba sobre un funcionario del Ministerio de Economía, como: “judío”, “marxista”, “bisnieto de un rabino” e “hijo de un psicoanalista”… Sólo le faltaba agregar que tenía pie plano…

Claro, estas expresiones llamaron la atención y fueron denunciadas, pero el sistema se repite en las secciones: política, policiales y sociales.

Sigamos un poco más. En el sub capítulo Versiones y rumores (pág.47) se dice: “Las versiones y rumores sobre los hechos –particularmente los de índole política- no deberían ser calificados como noticias, que son informaciones verdaderas.” Y aclara luego que si no es posible evitar mencionar esos rumores, “los redactores de LA NACIÓN deberán precisar que no se trata de noticias, sino de subproductos de valor dudoso o conjetural”.

Vaya por todas las noticias publicadas en los últimos tiempos, por diversos medios, a los que suma La Nación, que se basan en rumores, o denuncias que muchas veces no se concretan en sede judicial, y que si lo hacen al poco tiempo desaparecen porque pierden entidad. Busque el lector cuántos denunciados fueron finalmente procesados (salvo Pedraza, Zanola o Macri, los demás se hicieron agua por falta de sustento).

Más adelante explica el manual que el diario se atiene también a conductas internacionalmente reconocidas, especialmente las fijadas por la prensa tradicional de Gran Bretaña y de EE.UU. Una de ellas, la de The Washington Post, señala: “Ninguna crónica es imparcial si omite hechos de gran importancia o significación. La imparcialidad implica el carácter integral de la noticia.” E insiste (pág. 56): “Ninguna crónica es imparcial si (…) mueve a error o incluso engaña al lector”.

Y sigue en la pág. 57: “Ninguna crónica es imparcial si los redactores ocultan sus prejuicios o emociones detrás de ciertos términos sutilmente despectivos…”

Por su parte, una entidad periodística inglesa, en las páginas subsiguientes, continúa detallando una supuesta actitud ética y no discriminativa (pág. 63): “La prensa debe evitar toda referencia peyorativa o prejuiciosa (…) debe evitar publicar detalles acerca de la raza, religión, el sexo o la tendencia sexual de una persona a menos que esos datos sean pertinentes a la noticia”.

Para terminar, invito al lector a realizar un juego. Al leer o escuchar una noticia, trate de tener en cuenta estas observaciones y sacar sus propias conclusiones, basadas en la ética que se proclama y la realidad de lo que se dice. Si no resulta divertido, por lo menos, acaso, lo acerque un poco a la verdad.

jueves, 15 de marzo de 2012

Otra vez salen a desmentir las mentiras de La Nación

Ahora le tocó a Mariano de Vedia, otro escriba de La Nación, hacer el pavote y desmentir lo indesmentible. Dice muy suelto de cuerpo “El presidente de la Delegación Argentina de Asociaciones Israelitas (DAIA), Aldo Donzis, negó ayer a LA NACION que la entidad haya aprobado un comunicado o una declaración de rechazo por el artículo publicado el lunes en este diario sobre el viceministro de Economía, Axel Kicillof.

"El artículo no puede ser acusado de antisemita", afirmó Donzis, al desmentir una información difundida por la agencia oficial Télam, que transmitía un supuesto comunicado de la DAIA, según el cual "la comunidad judía argentina observa con preocupación la utilización por parte del periodista Carlos Pagni, de LA NACION, de la ascendencia rabínica de Kicillof".

Pero Marianito no sabe que poco importa si la DAIA lanza un comunicado o no. Desde un “prestigioso” medio de prensa, esos apelativos, además de demostrar inconsistencia argumentativa, señalan una actitud antisemita y discriminativa, que va más allá, parece, del entendimiento de estos energúmenos. Aunque seguro que muchos se enorgullecen de ser judíos, marxistas o jóvenes, cuando ellos usan esos apelativos es que están llamando a reprimir.

Pero ni la DAIA podía dejar pasar eso, por lo tanto hoy, su presidente, confirmó que la entidad envió una crítica a un artículo publicado por el diario La Nación, a pesar de que el matutino publicó una desmentida en su tapa esta mañana. “Lo que nosotros dijimos es que no se trató de un comunicado si no una reflexión política; la única diferencia es el formato”, afirmó en declaraciones a Radio Continental.

“La DAIA hizo un escrito público que es una reflexión política. La que negamos en una entrevista con La Nación es que no fue un comunicado lo que enviamos, sino una reflexión política. La diferencia es el formato, la manera en que nos hemos comunicado con la sociedad”, aclaró.

Además, señaló que la entidad expresó "la preocupación" porque se hizo "referencias sobre una persona por si tiene un abuelo rabino o si el papá es psicólogo”.

“Aquellos que tenemos algunas canas y hemos sufrido en ciertas épocas en la Argentina sabemos que amigos y compañeros de nuestra generación con el solo hecho de haber sido hijo de rabino le ha costado ser un desaparecido y haber sufrido por esa condición”, añadió muy clarito.

De Vedia, Pagni y otros supuestos periodistas, quizá ni tienen idea de que ellos forman parte de un molde, que lleva más de un siglo defendiendo los peores intereses de la república. Ya en 1885, Eduardo Wilde le hacía una crítica constructiva: "sería un diario de verdadera importancia si tuviera principios, lógica, consecuencia, previsión y amor bien entendido por su partido”. Y agregaba: “así como está, sólo es una empresa comercial…” (http://es.wikisource.org/wiki/%22La_Naci%C3%B3n%22_y_su_partido).

viernes, 9 de marzo de 2012

¡Qué tristeza da 'La Nación' con su torpe necedad!


  • El mentiroso serial Adrián Ventura fue desmentido por el presidente de la corte. Este es un ejemplo de lo que no se debe hacer en periodismo. Que te desmientan así es una vergüenza para cualquier medio, menos para La Nación y otros similares. El diario opositor a todo dio a entender que Lorenzetti le había pedido al gobierno: "no persiga a los que piensan diferente".
  • Exigió Lorenzetti que el Estado no persiga a los que piensan diferente

    Por Adrián Ventura | LA NACION


  • Aquí la respuesta textual de Lorenzetti al día siguiente:
"A mí me preocupó, en particular, un titular que saca bastante de de contexto la cuestión. Yo hice una referencia al terrorismo ...de Estado, al trabajo que está haciendo la Corte en esta materia. Y ahí, dije que no sólo se trata de acelerar los juicios sino de promover una comisión interpoderes para el tema de la educación para que nuestros hijos y nietos sepan que el Estado no los puede perseguir. La misma referencia la hice el año pasado. Entonces (mi frase), “que el Estado no persiga a los que piensan diferente” hace referencia a que se usó al Estado para perseguir a los que piensan diferente durante el terrorismo de Estado. Ahora, si de ese concepto uno dice sólo una parte y repite “El Estado no debe perseguir a los que piensan diferente” y lo desvincula del terrorismo de Estado (que es lo que yo dije) y lo pone en otro contexto, es una descontextualización. Eso es lo que me parece incorrecto del titular del diario La Nación, un artículo de (el periodista) Adrián
Ventura. Quiero aclararlo porque me parece que hay que ser justo y no fue ése el sentido. Yo no hablo en forma personal, sino institucional. Lo que ha dicho la Corte es exactamente eso."

miércoles, 18 de enero de 2012

Clarín y La Nación y las mentiras sin descanso



Es repugnante ver la forma falaz en que se comporta el cartel Clarín-La Nación con respecto a las leyes que limitan su poder monopólico en el mercado de la prensa comercial.



Sus títulos demuestran de qué manera desprecian, no sólo la inteligencia de la gente, sino las mismas instituciones de la democracia argentina. “Ataques a la prensa”, ellos le llaman a las leyes del parlamento argentino que limitan su poder sobre el resto de los medios de prensa.



Hoy por ejemplo, La Nación, titula: “Nuevo avance sobre la prensa: fijan cupos para importar papel”. La Nación sabe que miente, sabe que intenta tergiversar el sentido de las medidas que obligan a los poseedores del papel a producir más. Pero ellos, no quieren producir más papel, porque consideran que es suficiente con lo que se venden a sus propios medios y los de sus subordinados. El resto, arguyen, que lo importen pagando más caro.



Como se sabe, los dos diarios se hicieron dueños del papel allá, justamente por 1977, y de la mano de Videla y su banda de piratas… Las denuncias de apropiación ilegal, de delitos de lesa humanidad, sobre sus maniobras para quedarse con el papel que debía ser “de todos”, duermen en los juzgados porque, se sabe, la Justicia es lenta con los poderosos y rápida con los pobres.



No sólo se apropian del papel, no sólo se venden a ellos mismos más barato, sino que además se compran las devoluciones (eso que no se vende en los quioscos), prácticamente al costo de hacerlas. Por eso uno puede ver pila de “clarines” que no se venden, porque total “Papel Prensa S.A.”, le paga a los diarios el total de lo que les cuesta.



Cuatro aumentos de precio en 2011 significan duplicar la inflación que el propio Clarín dice (sin base científica) que se produjo en el país, provocando así un aumento de precios innecesario. Lo mismo hacen con Cablevisión. Si el gobierno intenta tibiamente que cobren lo que corresponde y si hay jueces que se ponen del lado de los usuarios, ellos se burlan del pueblo, de las instituciones y de los jueces serios, haciendo lo que se les viene en gana, sin pagar una sola multa, sin cumplir con la ley e invocando “la libertad de prensa”, que, en su caso es la libertad de hacer lo que quieren, porque todavía tienen el poder.



Clarín y el monopolio del papel y de los medios, junto a los sectores dominantes del petróleo, junto a las cementeras (que nos enteramos ahora que no pagan las multas fijadas por la Justicia desde 2005), junto a los señores del agro concentrado que quieren que no les cobren impuestos cuando no llueve, y tampoco cuando llueve, porque son los que producen la riqueza… que ellos disfrutan. En fin, esos sectores poderosos, junto a las empresas de alimentos que fijan precios, y a los hipermercados que los acompañan con ganancias exorbitantes (si pueden hacer descuentos del 50 o el 70 % ¿cuánto ganan?), o las prepagas que cobran lo que quieren, o los bancos que ofrecen créditos usurarios y ganan cuanto se les antoja…



Todos esos son los verdaderos enemigos, que Clarín y La Nación defienden. Esos son los responsables de que existan todavía chicos con hambre, hospitales sin insumos, sindicalistas vendidos y policías corruptos. Esos son les responsables de que los argentinos no estemos muchos mejor de lo que logramos mejorar en estos últimos años.



A esos es necesario pararles la mano, ya, ahora, porque si no, no habrá valido nada todo lo que se progresó hasta hoy. Sin el necesario freno a las corporaciones que detentan todavía el poder, será imposible alcanzar la sencilla, modesta y necesaria felicidad que el pueblo anhela.

viernes, 3 de diciembre de 2010

WikiLeaks: Clarín, La Nación y compañía, saben elegir lo que publican

Clarín, La Nación y compañía, saben elegir lo que publican. No hacen mención a los “periodistas cautivos” de la embajada norteamericana, a las visitas de ciertos políticos ‘argentinos’, a la calificación de ‘sensacionalista’ para el diario La Nación. Extrañamente, dedican sus tapas al rebote de sus propias opiniones en contra del gobierno actual.

Uno de los documentos, que seguramente se olvidaron de publicar, menciona algunas actitudes destituyentes de prestigiosos dirigentes locales.

Los amigos de El Noticialista tradujeron algunos de los documentos revelados por WikiLeaks, que ‘casualmente’ todavía no fueron publicados por los diarios Clarín, La Nación y subsidiarios. Allí se nombra a Diego Guelar y su jefe Mauricio Macri, Rosendo Fraga, Julio Cobos, Clarín, Elisa Carrió, Gerardo Morales, Luis Barrionuevo, Jorge Brito, Carlos Melconian, Miguel Broda.

Es un informe de Tom Kelly, el anterior encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, a partir de algunas charlas con políticos, economistas y periodistas locales. El resultado quedó plasmado en el informe secreto 853, del 22 de julio de 2009.
Kelly dice que le preocupaba la capacidad de Cristina Fernández para mantenerse en el Gobierno, después de la confrontación con la Mesa de Enlace y tras los resultados de las elecciones legislativas de 2009 y explica: “Gran parte de la especulación fue alimentada por los opositores más encarnizados del gobierno. Diego Guelar, un asesor de política exterior del alcalde de Buenos Aires Mauricio Macri, le dijo a un visitante miembro del Congreso en agosto pasado que `este gobierno no va a durar 60 días´", y dice que, según Macri, “los argentinos estarían `felices´ con la caída de los Kirchner.”

Kelly cuenta también que uno de los que instaron al gobernador Daniel Scioli “a romper filas con los Kirchner” durante la controversia con el campo”, le dijo que la respuesta de Scioli fue: ”yo no soy un golpista".

El más entusiasmado con la destitución – dice en el informe- era Rosendo Fraga: “De acuerdo con Fraga, el 10 de diciembre la llegada de los vencedores de las elecciones del 28 de junio creará un Congreso con el poder de quitar a CFK de su cargo. Fraga cree que los Peronistas y las fuerzas cercanas al vicepresidente Julio Cobos conspirarán para sacar a CFK de su cargo para reemplazarla por Cobos”.

En el informe secreto 853 revelado por WikiLeaks, se compara al golpe de Estado contra Zelaya en Honduras, con los planes de Fraga, Cobos y compañía. El funcionario entonces registró otras opiniones. Una de ellas fue la encuestadora Doris Capurro, Directora de la consultora Ibarómetro. “Haciéndose eco de un refrán frecuentemente escuchado”, señala Kelly en el informe, “la encuestadora Doris Capurro añade que la prensa argentina, en particular el dominante grupo de medios Clarín, a menudo sirve como "Central Golpista". Clarín, dijo, fomentó la salida de Fernando de la Rúa del poder en 2001, y sus propietarios son críticos feroces de los Kirchner.”

El diplomático también incluyó en su informe los posicionamientos de otros referentes. “Algunos parecen estar cercando a la presa. La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, dijo inmediatamente después de la derrota del Gobierno de las elecciones de medio término que `si Cristina no reacciona en una semana, ella va a tener problemas para gobernar´. En la misma línea, el líder radical Gerardo Morales dijo hace unos días que `si el diálogo actual se desmorona, el Gobierno tendrá un margen de error tan pequeño que puede pasar cualquier cosa´. El fin de semana, el líder sindical disidente Luis Barrionuevo dijo claramente que `veo a Julio Cobos terminando el mandato de Cristina´.”

Según Kelly, el banquero Jorge Brito, “en realidad Néstor ha cambiado. De hecho, se ha vuelto loco. Jorge Brito, una vez conocido como `el banquero de Néstor´, parece creer esta teoría, confiándonos que NK parece cada vez más obsesivo y poco dispuesto a escuchar consejos. `Solía escucharme´, recordó Brito, `pero ahora ni se molesta´. Otro banquero nos dijo que `Néstor básicamente ha tenido un colapso nervioso´."

Kelly también tuvo la oportunidad de escuchar la opinión de algunos economistas. Carlos Melconian, aliado de Mauricio Macri, advirtió que “a menos que el Gobierno de CFK levante su política económica, puede enfrentar el mismo destino sombrío que los gobiernos de Alfonsín y De la Rúa”.

El funcionario afirma: “la política del equipo económico del Gobierno es objeto de burla entre los economistas serios aquí”, como por ejemplo Miguel Broda, quien se quejaba de que "no hay un solo macroeconomista serio en todo el equipo del Ministerio de Economía”.

Según Kelly, “el banquero Brito describió al Gobierno como `formado por personas que ni siquiera pueden sumar o restar´. Él fue particularmente mordaz con Guillermo Moreno, a quien llamó un `psicópata´ que `piensa que es un genio´, pero `es tan tonto como el resto de ellos´.”
Además, “de acuerdo con Mario Blejer, `Néstor no sabe nada de economía, y para empeorar las cosas, piensa que sabe, por lo que no escucha consejo´.”

Pero el encargado de negocios de la embajada se queja de estos pronósticos. “Durante más de dos años hemos estado escuchando espantosas previsiones de una inminente y abrumadora crisis fiscal justo a la vuelta de la esquina. Sin embargo, dos de nuestros mejores contactos -Javier Alvarado, Gerente General de Banco BICE, y Juan Carlos Barboza, jefe de cambio de divisas del Banco Central- nos dicen con cierta seguridad que el Gobierno de Argentina es capaz de cumplir con sus obligaciones. En el frente de los pagos de la deuda externa, ambos dijeron de forma independiente que el Gobierno de Argentina tendrá fondos suficientes para cumplir con los pagos de la deuda en 2009 y 2010.”

Kelly finaliza su informe explicando por qué pensaba que CFK llegaría hasta el final de su mandato en 2011. “Esta recopilación de muchos argumentos que circulan alrededor de la durabilidad del régimen de CFK no pretende crear la impresión de que el gobierno está condenado. En la Misión, creemos que CFK seguirá siendo presidente hasta diciembre de 2011”, y destaca: “el tiempo probablemente está del lado de los Kirchner.”

martes, 30 de noviembre de 2010

250 mil secretos revelados, pero uno sólo es tapa de La Nación

Y sí, La Nación es inefable. Sus periodistas, que suelen retorcer la realidad para acomodarla a los intereses de sus dueños (Bartolito Mitre y Saguier), hoy se pasaron de la raya.

Si la noticia que sobrevuela las tapas de los grandes diarios es la revelación de que los Estados Unidos espiaba a todos los gobiernos del mundo, incluidos los aliados, y se revelan los 250.000 documentos, La Nación elige uno. Sí, uno sólo, el que más conviene a sus intereses: el espionaje al gobierno argentino, y lo titula de una manera asombrosa: “Duros conceptos de la diplomacia norteamericana sobre los Kirchner”.

Para el que no sabe cómo funciona el periodismo, acá tiene un excelente ejemplo: se recibe la información, se selecciona, se descarta, se excluye, se privilegia, se elige y luego se publica.

Muchas veces se oculta una noticia, porque se cree que al no llegar la información a los lectores, ésta no existe. Por ejemplo: si están en contra de un gobierno, se ocultan las noticias que lo benefician (o se las relega a las últimas páginas) y se pone en tapa las que lo perjudican. En el caso de estar a favor de un gobierno, actúan al revés. Por ejemplo: en épocas de dictadura, La Nación y Clarín omitían la información sobre secuestros y desaparecidos o sobre robos de bebés, y ponían en tapa la información proveniente de las oficinas de prensa dictatoriales.

Y no sólo en la Argentina. Hay que tener en cuenta que esta información revelada en estos días por el sitio Wiki Leaks fue proporcionada, no a un diario, sino a varios al mismo tiempo. ¿Por qué? De esa manera se impedía un ocultamiento. Si se hubiera proporcionado sólo a New York Times, por ejemplo, nadie garantizaba que este diario no hubiera consultado primero con su gobierno y que hubiera decidido publicar o no de acuerdo a sus intereses, o la tajada de prestigio o de ventas que hubiera obtenido. Por eso, los que hicieron las revelaciones (cualquiera hayan sido sus reales intenciones), brindaron esa información a varios diarios de distintas partes de mundo al mismo tiempo.

Esos diarios, que habían recibido información sobre atrocidades norteamericanas en Irak, ya las habían publicado, por eso ofrecían cierta garantía. Y lo más importante: cualquiera hayan sido sus intereses y sus compromisos, al saber que todos recibían la información al mismo tiempo, no se podían arriesgar a ocultar nada, porque hubieran quedado en evidencia, y el desprestigio sería mortal.

Pero volviendo a la Argentina, La Nación deja bien en claro qué es lo que privilegia. Elija: ¿La información o su odio hacia el gobierno? Y lo hace de una manera brutal: acentúa la “preocupación” de la diplomacia norteamericana por la “salud mental” de la presidenta. Hoy, con la credibilidad de la diplomacia yanqui por el piso destaca esa “preocupación” sobre la presidenta, cuando, quizás, debería dudar sobre la salud mental de los funcionarios norteamericanos.

Ante esa actitud de la diplomacia yanqui, repudiada hoy por todos los gobiernos del mundo. Ante las 250 mil informaciones reveladas, La Nación elige una: la más colateral, la que le sirve a sus intereses, la que genera una realidad virtual. Y elige dejar de lado la realidad, la verdad, la información general. Privilegia en tapa sus intereses, por sobre el de sus lectores.

Claro, si estos grandes multimedios jamás informan sobre las denuncias que pesan sobre ellos de malversaciones, evasión de impuestos, lavado de dinero, despidos injustificados, incumplimiento de leyes laborales, complicidades con gobierno s de facto, entre otras cosas, ¿quién puede creer que ahora van a informar sobre la realidad?

Porque se puede tener cualquier tipo de opinión y postura política, como la que tuvo siempre La Nación, en defensa de un sector social determinado. Pero lo de estos tiempos…

En los tiempos en que vivía el general (Mitre, el fundador), seguro que a Bartolito y a Saguier los mandaba a la primera fila del ejército de la Triple Alianza, para que los bravos paraguayos les enseñaran a ser menos atrevidos.

martes, 23 de noviembre de 2010

Si algo le faltaba a Clarín es una nueva acusación en su contra

Cada día que pasa se suman las denuncias y, casualmente, no son como aquellas que suele realizar el matutino con frecuencia. Generan intervenciones judiciales, procesamientos, causas que no cierran, citaciones ante juzgados… Exactamente al revés de lo que ocurre con sus rimbombantes titulares, flores de un día que se van marchitando hasta desaparecer en las páginas interiores del diario.

A las denuncias por Papel Prensa (reales, con dueños de diarios que denuncian presiones, aumentos y falta de entrega del insumo básico), se suman las ya viejas investigaciones por lavado de dinero (tanto para Clarín como para su socio La Nación), impuestos que no se pagan, transferencias de fondos al exterior, compra de dólares al por mayor, etc. Y como si fuera poco, avanzan las investigaciones por la presunta apropiación de hijos de desaparecidos, en días cruciales, donde se juega hasta la libertad de sus directivos.

Y a ello se suman las denuncias por negocios poco claros con la venta de acciones del diario a las AFJP, lo que implicaría una considerable estafa al grueso de los aportantes del sistema jubilatorio hoy vuelto al Estado.

Pero lo más grave es que cada día aparecen nuevas pruebas sobre la connivencia de Clarín, y otros medios, con los golpistas de todas las épocas. Aquellas fotos del brindis con champagne de Ernestina, Videla y Mitre, que marcan una relación estrecha, son un poroto al lado de la participación del ex secretario de redacción del diario, Reinaldo Gregorio Bandini (declarada por él mismo en una carta documento enviada a Ernestina Herrera de Noble) en las adopciones de Marcela y Felipe, hoy herederos del Grupo. Es que Bandini era el nexo entre la cúpula militar y el diario, y llegó a ser instructor de represores. Este hombre, citado por estos días por la Justicia, es uno más del entorno del Grupo que puede aportar nuevas pruebas sobre los manejos, aparentemente bastantes oscuros, que envuelven al multimedio.

Pero como si fuera poco, acaba de conocerse una nueva denuncia, esta vez del secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, quien presentó un memorándum enviado al presidente Arturo Frondizi (hoy en el archivo de la Biblioteca Nacional), donde se denuncia que el propio Roberto Noble (dueño de Clarín), intentaba presionar a Frondizi, en junio de 1960, para que interviniera la provincia de Córdoba a despecho de la opinión de la legislatura.

El memorándum, escrito por el ministro del interior, Alfredo Vítolo, dice de Noble: “Me reiteró que se lo trasmitiera urgente. Que si Ud. adoptaba esa posición, él con su diario, se encargaba de la opinión pública general y lo apoyaría en todos los órdenes. Pero que lo haga”.

Pareciera que esa relación con golpistas, Clarín la tiene desde su propio origen.

Pareciera que los manejos turbios y el desprecio por sus lectores y por la vida democrática ya se hubieran hecho carne en esos papeles manchados con tinta.

Pareciera que ya no quedaran ni siquiera vestigios de los preceptos periodísticos que debieran guiar el trabajo de la prensa.

Es triste pensar que durante más de medio siglo, en lugar de estar al servicio de la verdad y de la información, sólo defendieron intereses particulares y adecuaron a ellos la realidad de un país.

martes, 28 de septiembre de 2010

Lidia Papaleo: “Me da pena que haya gente que siga apostando a la mentira…”

Julio César Saguier es el presidente del directorio del diario La Nación. En tal condición tiene varias demandas e investigaciones sobre temas impositivos y contables, pero ahora tiene una preocupación mayor: la supuesta obtención de acciones de Papel Prensa conseguidas con el apoyo y consentimiento del gobierno de facto de 1976. Y esos son crímenes de Lesa Humanidad, que no prescriben como cualquier otro delito; por esos crímenes, él y los directivos de los otros diarios acusados por haber obtenido la planta de papel para diarios, mediante la presión, la tortura y hasta el asesinato, pueden ir presos.

Lo extraño es cómo se defiende: el poder ejecutivo le pagó dos millones de dólares a Lidia Papaleo para que contara una historia mentirosa. Y afirma que ella misma se lo dijo. Por supuesto sin testigos. Por supuesto fue desmentido claramente por Papaleo.

Caramba, que la prensa “independiente” se preste a semejante acusación es algo serio. Aquellos que publicaron sus declaraciones deben estar muy seguros de lo que dice, porque de no ser así, sólo cabe pensar que son tan miserables, como cualquiera que acuse sin pruebas a una víctima de la dictadura más feroz que dominó a los argentinos.

Es cierto que La Nación apoyó de cabo a rabo a la sangrienta dictadura. Es verdad que no sólo callaron durante los años de plomo, sino que además hicieron prensa para engañar a sus lectores, como muchos grandes medios de la época; pero no asumir sus responsabilidades y atacar a ciegas y a locas sin presentar pruebas es casi una demostración de culpabilidad increíble. Es además una demostración cabal de no tener argumentos valederos para mostrar. Sólo chicanas jurídicas como las que presenta diariamente el Grupo Clarín para atrasar, nada más que atrasar, la aplicación de las leyes de la república.

¿Y éste era el periodismo de primer nivel de la Argentina?
¿Estos eran los que daban clase de objetividad y libertad?
¿Es posible que hayamos estado ciegos durante tanto tiempo?
¿Por qué algunos políticos siguen defendiendo a estos personajes como si fueran sus hijos?

¿No dan un poco de lástima?

miércoles, 25 de agosto de 2010

Las mentiras de Clarín y La Nación y el fallo del Fiscal General Ricardo Molinas

Dijo Ricardo Molinas, a cargo de la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas: "la vida de Papel Prensa no por corta ha dejado de ser azarosa y plena de vicisitudes lo cual la ha convertido para la opinión pública en una etapa con nombre propio de la historia argentina reciente (...) Sin olvidar las constantes reclamaciones de los otros periódicos por presuntos privilegios conferidos a la empresa por el Estado Nacional, Papel Prensa ha sido motivo de duras y públicas polémicas y de intricados y, por momentos, abstrusos trámites judiciales y administrativos."

Algunas de las observaciones: "El precio (pagado por las acciones de Papel Prensa) fue objetado por bajo en el juicio sucesorio por el representante del Ministerio Público lo que motivó que diez años después de la venta no estuviese aún aprobada por la oposición de quien tutelaba los intereses de la hija menor de David Graiver (...) La Junta de Comandantes sin hacer ninguna referencia a estos hechos y sin realizar ninguna acción tendiente a desbaratar el negocio realizado por los Graiver y Montoneros, trató y aprobó la transferencia del paquete accionario (a los tres diarios) sin denunciar las irregularidades comprobadas:” (…) "queda claramente demostrado que la conducta del Presidente de la República de facto (Videla) implicó un grave abuso de autoridad al autorizar la prórroga del contrato sin que se diesen los extremos que el contrato fijaba como necesarios."

"El resto de los periódicos individualmente o agrupados de las distintas entidades representativas como la Asociación de Entidades Periodísticas (ADEPA), la Asociación de Diarios del Interior (ADIRA), la Asociación de Diarios Entrerrianos (ADDE), la Asociación de Prensa Técnica Argentina (APTA) sostenía públicamente que las medidas protectoras de la producción de Papel Prensa en especial las Aduaneras resultaban manifiestamente inconstitucionales por atentar contra la libertad de industria y comercio y la libertad de prensa y, además, creaban un monopolio papelero en manos de los tres diarios que constituían la competencia."

Dictaminó Molinas: "(que) el Poder Ejecutivo adopte los recaudos tendientes a declarar la nulidad, al menos parcial de los convenios y evitar los perjuicios que puedan acarrear al erario público" y denunció a Videla por los delitos de encubrimiento, abuso de autoridad, administración fraudulenta y a Massera y Agosti por incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos y encubrimiento y a Martínez de Hoz por incumplimiento de los deberes de funcionario público y administración fraudulenta. El 12 de abril de 1989 el juez Néstor Blondi resolvió declarar la causa "extinguida por prescripción de la acción (penal)". Y un año después, Jorge Pinzón, el fiscal que reemplazó a Molinas, ordeno archivar sin más trámite".

¿Quién gobierna a la Argentina? ¿Las autoridades electas o los grupos empresarios de poder real?

sábado, 26 de junio de 2010

¿Engañar con los títulos es una nueva forma de periodismo?

Hoy sábado 26 de junio, tanto La Nación como Clarín se lucieron con sus títulos mentirosos.

¿Es común mentir desde el título? Si bien no es ético y rompe con las premisas fundamentales del periodismo, muchas veces la prensa partidaria utiliza el sistema de afirmar categóricamente algo desde sus títulos, para luego relativizarlo dentro de la nota. De esta manera, esos seudo periodistas creen que no están mintiendo, sino exagerando, porque después se aclara. Claro, se obvia lo que ya muchos saben: la mayor parte de los lectores leen sólo los títulos y dejan pasar la nota.

Pero hoy se puede ver que no hay límites entre la exageración y la mentira.
“Admitió De Vido que hubo una diplomacia paralela”, dice Mariano Obarrio desde La Nación
“De Vido cargó contra Sadous y reconoció la embajada paralela”, dice Nicolás Wiñazki desde Clarín

Pero que dice más abajo La Nación: "Si hablan del trabajo que tuvimos que hacer y que él no hizo porque estaba de cóctel en cóctel, de copetín en copetín, aceptamos lo de la embajada paralela", afirmó De Vido. "Ese embajador es una vergüenza para la Argentina"…

El diario de los Mitre, como el de Noble-Magneto, toma la ironía en forma textual, y sus dos aplicados “empleados”, que alguna vez fueron periodistas, Mariano Obarrio y Nicolás Wiñazki, se prestan al engaño.

La misma nota pone luego en boca de De Vido: “Pero lo que hicimos lo hicimos con la plenipotencia de la Cancillería, y con la colaboración del entonces secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado", aseguró De Vido.

Toda la nota intenta “demostrar” la supuesta existencia de una “embajada paralela”, inventada en conjunto por ambos pasquines opositores, para denostar, no sólo las relaciones diplomáticas sudamericanas, sino también para atacar al gobierno venezolano de Chávez, tal como lo determina la posición política de ambos medios.

La tradicional postura de derecha de ambos medios, no se limita ahora a sus editoriales, a medida que avanza su furor contra los gobiernos democráticos de América, también extreman sus posturas reaccionarias, y pasan directamente a contaminar con sus opiniones políticas todas las notas de ambos diarios y sus repetidoras gráficas, radiales y televisivas.

En particular la nota de La Nación es lamentable desde el punto de vista periodístico. No explica que las declaraciones (que ya efectuara a la justicia) el ex embajador Ernesto Sadous, fueron hechas luego de su destitución. Que la base de esas declaraciones son: “escuché que empresarios decían”, “me dijeron”, “cosas que me llamaron la atención”. O sea, de denuncia real nada de nada y para colmo, las personas que él nombra declararon que nunca le dijeron nada.

Y esa nota en particular tiene las siguientes fuentes: “Según confiaron a LA NACION fuentes de la Casa Rosada”. “Según la Casa Rosada”. “Según admitían en Balcarce 50”. “Fuentes fidedignas deslizaron a LA NACION”. “Fuentes diplomáticas recordaron”. “Allegados a De Vido explicaron a LA NACION”. (Sic)

Este tema, que ahora levantan publicitariamente estos medios, fueron tomados por sus operadores (ciertos diputados opositores) para llamarlo al embajador a la Cámara. ¿Lo llamaran también a declarar a Mauricio Macri por las denuncias en su contra? O a Ernestina Herrera ¿por la causa de apropiación de niños? O a Magneto y a Mitre ¿por las denuncias de complicidad con crímenes de lesa humanidad en la apropiación de Papel Prensa?

Es evidente que no harán eso, porque su objetivo es recuperar negocios perdidos (el fútbol, las AFJP) o que van a perder (Papel Prensa, Cable Visión, el monopolio de los medios de comunicación). Pero entonces ¿en qué queda eso del periodismo? Y los dueños de los medios ¿deben defender sus intereses dejando de lado los principios, la ética de la profesión? La respuesta queda para sus lectores.

Pero uno, como periodista, no puede dejar de preguntarse si esos que escriben y firman son fieles cumplidores de la obediencia debida o son mercenarios del periodismo dispuestos a todo por la paga. Tal vez no, quizá piensen como sus patrones, se mimeticen con ellos, sean fieles a un pensamiento político similar… Estos interrogantes los deberemos contestar los periodistas.

sábado, 15 de mayo de 2010

Para "La Nación" Macri está más complicado que nunca

El procesamiento decidido por la justicia para Mauricio Macri no es el primero. Ya había corrido igual suerte, aunque no por escuchas ilegales sino por contrabando, pero en otras épocas, cuando los jueces menemistas lo dejaron libre de culpas.

Ahora, la estrategia de Macri, de echar culpas a los demás y hacerse el desentendido, parece no bastarle.

Un síntoma de la difícil situación por la que atraviesa el empresario-jefe de gobierno, es el artículo que hoy viernes 15 publica el diario La Nación, con la firma de su espada política más importante, Joaquín Morales Solá. Si bien hasta ahora el diario había apoyado toda la gestión de Macri, minimizado hasta lo indecible las críticas en su contra y levantado su candidatura presidencial para 2011, parece que ese apoyo político tiene límites.

Al contrario de lo que hoy mismo realiza el monopólico Clarín en su título de tapa: “Procesaron a Macri, que salió a denunciar una maniobra” (nótese que con un sujeto incierto le dedica tres palabras a la noticia y el doble al supuesto descargo, manteniendo sin vacilar su continuo respaldo político), La Nación decide aflojar el apoyo.

Desde el título, con sujeto explícito y acusación directa, “Oyarbide procesó a Macri por integrar una asociación ilícita”, La Nación parece decir: ‘esto es serio y no podemos disimularlo’, pese a referirse a uno de los personajes más apoyados por el diario en los últimos tiempos.
Es interesante advertir que algo parece haberse quebrado en el férreo apoyo que parecía tener Mauricio Macri entre los medios coaligados. Pero también parece que algo se ha roto en el vínculo entre los medios hegemónicos. No es la primera vez que La Nación se diferencia de Clarín. Las manifiesta en el monopolio del papel que ejerce con su socio desde Papel Prensa, y mucho menos le entusiasma verse involucrado en la apropiación de bebés en el que podría derivar judicialmente el caso Ernestina Herrera y sus hijos adoptados. Más ahora, cuando la notoria baja de credibilidad, y de tirada, que viene soportando Clarín, lo tiene entre los medios beneficiados con traspaso de lectores.

Pero yendo al caso específico de Mauricio Macri y la nota de Solá, en ésta el escriba cuenta algo que había ocultado en su momento: “Cuando Macri decidió la creación de la Policía Metropolitana, gran parte de su equipo (incluido Montenegro) le propuso que designara como jefe de la nueva fuerza a un oficial de la Policía Federal de no más de 42 años, con una carrera profesional y dominio del inglés. Macri volvió con una decisión personal e inalterable: debía ser el desgastado comisario retirado Jorge "Fino" Palacios, a quien el líder de Pro le debe la liberación de su cautiverio cuando fue víctima de un secuestro extorsivo. Palacios (elogiado por unos y detestado por otros) sembró y regó internas furiosas dentro de la Policía Federal y con la propia ex SIDE.”

Esto es lo que cuenta ahora Morales, y agrega, como para que no queden dudas:

“Es difícil que la opinión pública entienda, fácilmente al menos, que James oía conversaciones en nombre del padre de Macri y en el gobierno de Macri, y que no había relación entre una cosa y la otra. Y, encima, que Mauricio Macri no conocía ni lo uno ni lo otro. Franco Macri, el padre, se hizo cargo públicamente del convenio con la empresa que lo contrató a James. Pero, ¿quién se hace cargo del nombramiento de James en el gobierno de Mauricio Macri?”

Para terminar, Morales Solá, luego de descargar su habitual andanada contra Kirchner, los funcionarios de gobierno y los jueces que no responden a los grupos hegemónicos, deja una duda, al señalar: “…si la Cámara confirmara su procesamiento. El arrebato de aquella designación de Palacios, y la presencia de un gobierno nacional adversario y dispuesto a jugar siempre a todo o nada, lo ha colocado a Macri muy temprano a un paso de la ruina o de la gloria.” Lo que equivale a decir que si la cámara continúa apoyando las acciones del juez Oyarbide, para La Nación por lo menos sería un: ‘adiós Macri, no te cubrimos más’.

miércoles, 28 de abril de 2010

Periodistas, ‘escraches’ y desinformación

Esta semana en Prensa Libre se recibió la solidaridad de algunas entidades con respecto a los llamados ‘escraches’ a periodistas de los grupos de comunicación monopólicos. El motivo fue que apareció un cartel (supuestamente anónimo, que algunos atribuyen al gobierno y otros a Clarín) con el nombre de los periodistas más ricos y famosos de la televisión, acusándolos de estar ‘comprados’ por los multimedios.

Sin abrir juicios ni denunciar a nadie, a los periodistas de a pie, que no somos ni ricos ni famosos, nos llama la atención que ni estas entidades ni esos periodistas independientes ni los políticos ‘defensores’ de periodistas, que hacen, con toda razón, un gran alboroto por un (1) cartel, no abran la boca por los ‘otros’ periodistas:

Despidos de 26 periodistas del multimedios Vila –Manzano en Santa Fe (por no avalar las maniobras contra la ley de Medios aprobada); conflicto con los periodistas de dos radios de Córdoba; con trabajadores de TN; amenaza de despidos en “La Nación”, que atrasa sus salidas debido a las protestas internas por esa causa; o por los de “Crónica”, que hace meses que no cobran o lo hacen en cuotas; o por los de “Crítica”, censurados primero por no avalar con su firma la posición anti ley de medios de sus patrones y ahora en conflictos y paros por salarios; o por la actitud permanente de Clarín de violar leyes laborales y no permitir la libre elección de delegados…

Ante esta realidad, este ‘escándalo’ de ahora suena más a intencionalidad política que a una defensa real de periodistas. Justamente de periodistas que poseen todo el poder de cámaras y diarios, y que no vacilan en censurar por omisión lo que ocurre con los otros periodistas, los de abajo, los que están a merced de patrones inescrupulosos y a los que nadie les da ‘aire’ ni defiende.

¿Será que algunos políticos quieren quedar bien con los grandes medios para aparecer siempre en sus espacios?

¿Será que algunos periodistas consideran que sólo hay que tocar aquellos temas que interesan a sus patrones?

martes, 13 de abril de 2010

Tanto lo pidieron, que al final lo consiguieron

La Nación y Clarín estuvieron toda la semana diciendo que Obama no se reunía con Cristina Kirchner.

En su política editorial de tratar de voltear al gobierno actual, trataban de desmerecerlo titulando de tal manera que pareciera que Cristina iba a la reunión de Washington sobre armas nucleares no se sabe por qué, pero que no iba a contar con la bendición del mandamás yanqui.

Para ellos, lame botas de los EE.UU., que Obama despreciara a Cristina era síntoma de lo mal considerado que está en el mundo el gobierno argentino.

Pero, como toda política basada en la negación, como toda profesión que se bastardea, se les dio vuelta la tortilla y tuvieron que tragarse el sapo de ver la foto (y tener que publicarla), y admitir una reunión que Obama no da le da a cualquiera.
¿Y ahora?

No les importa, ahora buscarán pegar en otro lado, porque ya ni siquiera respetan los mínimos códigos periodísticos.

Y eso les pasa por ser poco profesionales y por tomar partido en lugar de informar.

De todas maneras, me pregunto, ¿importa realmente que Obama reciba a Cristina? Puede ser que desde el punto de vista político, o desde el negocio internacional traiga algún beneficio. Aunque conociendo a Obama y a su política comercial es como para desconfiar.

Pero desde el punto de vista ético, este gobierno bien podría negarse a reunirse con un político belicista, al que le dieron el premio Nobel de la paz para ver si deja de invadir países. Desde el punto de vista ético es imposible sentirse bien al lado de un gobierno que justifica la tortura, que tiene bases militares en todo el mundo, que mata todos los días a civiles inocentes en los países donde están sus tropas, el que tiene colonias como Guantánamo en países soberanos como Cuba.
O, como allí mismo, sostiene campos de concentración donde se tortura y se mantiene en cautiverio a numerosas personas sin protección judicial.

¡La pucha! qué oportunidad se perdieron los diarios políticos argentinos de criticar a Cristina por reunirse con un gobernante que, en la Argentina del tercer mundo, sería juzgado por crímenes de lesa humanidad.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Hoy se pasaron de brutos con los títulos

Miren ustedes. Clarín dice: “La Corte le reclamó mesura a Cristina por el ataque a los jueces”.
Estudiantes de periodismo y periodistas recibidos, atención. Todo lo que les enseñaron no sirve. Clarín decidió cambiar las reglas. Eso que tanto le criticaban a Crónica en un tiempo: los títulos desmesurados (¿crispados se dirá ahora?) ya no corre más.

Voy al título: La Corte, con mayúsculas, invoca a un organismo casi sacrosanto. La Corte (¿donde se reúne el rey con los súbditos, donde se discuten los grandes temas?). El nombre le da importancia. “La Corte le reclamó”. ¡La pucha!, encima no pide, reclama debido a su importancia. Para Clarín lo que diga la corte es casi sagrado… “le reclamó mesura a Cristina”, continúa. Y uno, periodista, se pregunta ¿quién es Cristina?

Según el título de Clarín, con todo lo importante que parece ser “la Corte”, ¿se reúnen para pedirle mesura a una tal Cristina?
Según Clarín es “por el ataque a los jueces”. ¿Y cómo los atacó? ¿Con armas, con palabras, con miradas?

Convengamos que este título, no sólo es confuso, sino tendencioso y tiene fines perversos ¿Por qué? Porque nadie que sea más o menos ecuánime puede presentar de tal modo a uno de los tres poderes de la Nación: el Ejecutivo, la figura más importante del sistema democrático, según la Constitución Argentina, es el presidente de la nación, y aunque este sea ¡una mujer! merece el mayor de los respetos (por lo menos en la formalidad del periodismo).

Pero como Clarín olvidó el periodismo para pasar directamente a la política, hace rato que dejó de considerar a la presidencia de la nación como la máxima autoridad. Es sólo “Cristina”. En cambio, una parte del sistema judicial, la Corte, es más importante para ellos. Parece olvidar Clarín que el Poder Ejecutivo está integrado por una sola persona, el presidente, en cambio el Poder Judicial, como el Poder Legislativo, están integrados por cientos de individuos, y en el caso del Judicial, ni siquiera son elegidos democráticamente.

Si hay tres poderes, no sería lógico hablar de “ataque” en una nota periodística, a menos que se quiera dar la sensación de “caos”, algo que intenta el multimedio monopólico más grande del país desde hace unos cuantos meses, sin poder lograrlo todavía.
No hace falta meterse en la discusión y preguntar quién tiene razón, o cuál es el fondo de la cuestión.

Clarín, con su maniobra de desinformación permanente, hay que voltear a la Presidenta que perjudicó sus intereses particulares…
¡Viva el periodismo pendiente! (de sus propios intereses)

lunes, 8 de marzo de 2010

Una maniobra electoral de Clarín

Por Raúl Kollmann

El 14 de junio pasado, dos semanas antes de las elecciones, un domingo, Clarín publicó en su principal título de tapa, en la página 3 y en el editorial firmado por Eduardo Van der Kooy, que Néstor y Cristina Kirchner preparaban una gigantesca maniobra: en caso de perder las elecciones en la provincia de Buenos Aires, adelantarían los comicios presidenciales de 2011. Incluso dieron una fecha precisa: 10 de marzo de 2010.

Como es obvio, pasado mañana no habrá elecciones.

Y queda claro también que todo fue una operación política del diario, seguramente para crear el ambiente de derrota del Frente para la Victoria. También se decía por entonces –y la gran vocera fue Elisa Carrió– que el 28 de junio habría un gran fraude electoral. Lo cierto es que no lo hubo o, al menos, nadie lo denunció. Ni siquiera Carrió.

Aquel 14 de junio, Clarín señalaba que “el adelanto electoral fue escuchado por un dirigente que accede con periódica frecuencia a la intimidad de Néstor Kirchner, pero con quien mantiene diferencias”. Esa fue la fuente de la tapa del diario. Señalamos entonces que, como mínimo, Clarín debería haber explicado cómo se iba a hacer semejante maniobra.

Para adelantar las elecciones presidenciales, debe hacerse una reforma constitucional, porque la reforma aprobada en 1994 dice taxativamente que los comicios presidenciales deben ser convocados dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del presidente en ejercicio. O sea que, teniendo en cuenta que Cristina Kirchner termina el mandato el 10 de diciembre de 2011, por orden de la Constitución, las elecciones se tienen que hacer después del 10 de octubre de 2011.

Los comicios presidenciales están fijados por la Constitución, no son como los de diputados y senadores, cuya fecha se establece por ley. Por eso, para adelantar aquella elección al 14 de junio, el oficialismo requirió una ley, que fue aprobada por las dos cámaras. Clarín quiso sugerir en aquel momento que la derrota sería tan grave que la Presidenta iba a renunciar. Pero tampoco en ese caso habría elecciones. Como cualquier argentino sabe, cuando renuncia un presidente, asume el vicepresidente. El 14 de junio, cuando se dedicó la tapa del diario a esta supuesta maniobra, el vicepresidente era Julio Cleto Cobos y lo sigue siendo hoy. Clarín no decía, por ejemplo, que Cobos también renunciaría.

Cuando renunció Fernando de la Rúa, que no tenía vicepresidente por la renuncia de Carlos “Chacho” Alvarez, tampoco hubo elecciones. Asumió el presidente provisional del Senado, Ramón Puerta, y la Asamblea Legislativa designó sucesivamente a Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde. Es que así lo establece el texto de la Constitución.

Está dicho, si la Presidenta renuncia, asume Cobos, y si también el vicepresidente dimite –nadie explicó por qué lo haría– la Asamblea Legislativa tiene que elegir a un diputado, un senador o un gobernador para que asuma la presidencia hasta el 10 de diciembre de 2011. Como cualquiera sabía en junio del año pasado, una derrota K en las elecciones lo pondría en una situación de minoría en el Congreso, por lo que la designación de un presidente para terminar el mandato de Cristina se haría con una mayoría anti-K, lo que significa que el oficialismo ni siquiera tendría capacidad para designar a alguien de su gusto.

Así las cosas, la gigantesca maniobra publicada por Clarín en plena campaña electoral terminó siendo eso: un acto de campaña. De hecho, Néstor Kirchner fue derrotado en territorio bonaerense y pasado mañana no hay elecciones. En aquel momento, Página/12 consultó a jueces, constitucionalistas y fiscales. Todos coincidieron en que lo publicado por Clarín no era viable. Estuvieron en lo cierto

martes, 2 de marzo de 2010

Los multimedios avergüenzan al periodismo argentino

Si faltaba algo para confirmar la nota de la semana pasada, hoy, martes, los dos grandes diarios, opositores a todo lo que no les convenga, mostraron otra vez la hilacha.

En su histérica obsesión por voltear a los K usaron sus tapas para mostrar lo que no se debe hacer.

La semana pasada les explicaba: en un país, para ellos, en crisis, sus tapas del sábado estaban dedicadas (con títulos catástrofe) a demostrar que EE.UU. (en realidad un subsecretario) criticaba a la Argentina y le respondía a la ‘soberbia’ de la Presidenta que se atrevía a criticar a Barak Obama con respecto a su política hacia América Latina.

Por supuesto que no merecía tapa ya que, según ellos, había problemas mucho más serios en el país ‘al borde del caos’. Pero no se podían perder la oportunidad de sugerir a los lectores: “¡Miren, la máxima potencia del mundo también critica a Cristina!, no somos sólo nosotros”.

Pero miren qué injusticia: nada más que dos días después viene quien no iba a venir (porque EE.UU., decían, está enojado con la Argentina -en realidad… con la perversa presidenta): Hillary Clinton. Que para colmo no es un subsecretario, sino el propio ¡Canciller!, secretaria de estado le dicen ellos, que no sólo se reunió con la presidenta Argentina, sino que participó de una conferencia de prensa junto a ella, y además felicitó a la Argentina, elogió los progresos, pidió mirar las cifras y culminó: ¡Argentina está mejor que EE.UU. con respecto a la deuda!

Más allá de lo que uno piense con respecto a la deuda, los EE.UU. y Cristina Kirchner, la continuidad periodística hubiera necesitado una tapa idéntica a la del sábado, con esto que era mucho más noticia que aquella, por la novedad, por los personajes, incluso por la mediación ofrecida por EE.UU. con respecto a Malvinas.

Pero no, como no iba la información de acuerdo a sus necesidades, a su propia línea, a sus intereses, decidieron mandar esa información a la página 13, y a la tapa, la información que ellos consideraron más perjudicial para el gobierno. ¡Sin siquiera dar información sino opinando!; rompiendo sus propios códigos, sus propias pautas, solamente para atacar en la forma más virulenta posible al gobierno que odian. Uno dice “Toman”, como quien dice: “roban”, y profetiza: “estalló otra crisis” (¿?). Y el otro (ver foto), antes que informar, brinda su opinión interesada: “Maniobra de Cristina”.

Eso puede ser política, eso puede admitirse en políticos, pero jamás en periodistas, y menos en medios masivos que se dicen defensores de la libertad de prensa y se declaran independientes. En realidad son factores de poder interesados.

Y ¡ojo! Muchos podemos estar muy en contra del gobierno actual, criticarlo y votar en su contra, pero nadie que realmente se considere un ciudadano libre puede tolerar que le cambien la realidad, lo induzcan a pensar como quiere un grupo de poder y le digan lo que tiene que pensar. Eso es manipulación y desinformación, algo verdaderamente repugnante, contrario a todo periodismo de verdad.

La frutilla del postre la dio en la conferencia de prensa la periodista de Clarín, poco profesional pobre, cuando le preguntó a Cristina si iba pedirle una “cita” (SIC) a Obama. La Presidenta no perdió la oportunidad de identificar a la periodista, para que todos advirtieran su tontera, y le explicó que ellas sólo hacía “citas” con su marido…

sábado, 27 de febrero de 2010

Multimedios: “Al presidente lo ponemos nosotros”

Es increíble cómo la actitud opositora de los medios concentrados en la Argentina, es capaz de llevarlos a cualquier sitio.

Ya durante la semana mostraron una actitud por lo menos ‘desvaída’ con respecto a una posición del gobierno argentino frente a la piratería inglesa. Una posición que le valió elogios, aún entre sus rivales políticos, y una acción internacional que consiguió un apoyo impensando, y sin fisuras, de todos los gobiernos de América.
Pero como los multimedios no tienen ya un pensamiento periodístico sino político, dejaron de lado ‘la noticia’ y privilegiaron su oposición política.

Hoy, La Nación y Clarín coinciden en sus titulares: “EE.UU. expresó malestar por las críticas de la Presidenta” dice el primero. “Obama es el más popular, replicó EE.UU. a Cristina”, completa el segundo.
La primera curiosidad surge cuando ambos diarios se refieren a un país con su nombre (EE.UU.) y a otro con el nombre de quien lo preside (Argentina).
La segunda, cuando pareciera que ambos títulos actúan casi en forma concertada (como si el segundo se correspondiera con el primero).
Una tercera, surge cuando se trata de entender la lógica del que escribe los titulares. Parece que para ambos medios, cuando la Presidenta dice algo, lo dice ella, y cuando un funcionario de segundo nivel (el subsecretario Arturo Valenzuela) habla en EE.UU., lo hace en nombre del país.

Esas actitudes dan la impresión de que en ambos casos se intentara separar a la República Argentina de un presidente democráticamente elegido. ¿Será parte de la campaña en contra de CK que llevan adelante desde hace mucho ambos medios periodísticos? Entonces, uno podría preguntarse: ¿cualquier funcionario, de cualquier jerarquía, habla siempre en nombre de los Estados Unidos?

Lamentablemente, los pseudos periodistas de ambos diarios dejaron pasar la oportunidad de destacar la débil argumentación del subsecretario para América Latina, Arturo Valenzuela, quien responde a una crítica fundada (EE.UU. parece seguir con la política anterior de no dar valor a América Latina, preocuparse sólo por sus intereses en A.L. e intentar llevar su ambición belicista al interior de esos países), con una opinión con valor relativo: “Obama tiene real compromiso”; y una afirmación aventurada y a todas luces falsa: Obama cuenta con “mayor popularidad” que varios jefes regionales, sigue opinando Valenzuela.

Y si hiciera falta algo más para resaltar la débil argumentación de Valenzuela, bien hubiera valido recordar la amistad que el funcionario tenía con anteriores gestiones gubernamentales argentinas, y hubiera sido oportuno mencionar que el mismo funcionario hace pocas semanas se atrevió a meterse en los asuntos internos de la Argentina para defender la actitud semi ilegal y patotera de su empresa Kraft, y hasta se animó a criticar la supuesta inseguridad jurídica actual de la Argentina y a elogiar la política económica de Menem-De la Rúa.

¿Falta de rigor periodístico o política de oposición destructiva permanente?
¿Será ésta la libertad de prensa que defienden los dueños monopólicos del papel de diarios?

viernes, 26 de febrero de 2010

Inflación a toda costa, mentiras a la carta

Los grandes medios de prensa concentrados decidieron dedicarse a fogonear la inflación. El primer paso lo dio el diario “La Nación”, aumentando en enero su precio de tapa alrededor del 15%. ¿Por qué? No se sabe, y por supuesto que no le dieron explicación a nadie, aunque ese gesto no fue seguido por “Clarín”.

A partir de allí, y en cuanto agotaron el tema “Redrado”, todos los medios concertados comenzaron a plantear que el consumo llevaba a la inflación. Ante el éxito mayúsculo de la temporada veraniega, su argumento negativo fue: a mayor consumo, mayor inflación, jugando con la inyección de dinero que el Estado aportó con la asignación básica por hijo, que significó un impulso al consumo, alejando al país, aún más, de las consecuencias de la crisis mundial. Empezaron con la carne (a partir de un aumento real y con múltiples causales) y trataron de extenderlo a otros rubros (si no lo hacían no podía hablarse de inflación). Por desgracia, para su intención, aumentaba la vaca y no aumentaba el pollo…

Y allí empezaron a hacer sus encuestas perversas. En realidad, un par de periodistas de TN dirigidos a los lugares más caros nos informaron del aumento del 30% de los útiles escolares. Duró muy poco. Al otro día salieron los directivos de las cámaras de librerías a desmentir enfáticamente. De un año al otro los aumentos no llegaban al 10 por ciento. Hasta la soberbia de Magdalena Ruiz Guiñazú debió recular frente a la realidad. Pero los medios no cejaron en su intento. Arremetió “Clarín” con un aumento del abono del cable del 10%, sólo motivado por sus ansias de ganar más y echar un poco de leña al fuego de la supuesta inflación.

“La Nación” volvió al ataque con los precios de las verduras. Hace una semana sacó una encuesta mentirosa, donde llegó a decir que había un aumento del tomate de más del 100% (justo el tomate que había llegado a $20 el kilo dos años atrás y hoy ronda los $5). Fue inútil, sólo la lechuga acompañó a los agoreros.

Las asociaciones de consumidores intentaron frenar el aumento del cable, pero no pudieron, los jueces adictos le dieron la razón (sin razón valedera), y por ahora, el injusto aumento se mantiene.

El último golpe es otra indignidad de los grupos monopólicos. Ahora anunciaron un aumento del papel de diario. Ellos, los dueños del “Papel Prensa” gracias a Videla, dan un nuevo golpe, obligando a todos los medios (regionales, barriales o independientes) a pagar más por el producto del que ellos son únicos dueños.

Lo vergonzoso de estos grupos, no es sólo que defienden sus intereses empresariales, no es sólo que saquen y pongan presidentes según su conveniencia, sino que además traicionen a la sociedad, le mientan alevosamente, traten de engañar con noticias no ciertas o que no son, violando sus propias normas y tratando de modificar la realidad a su antojo.

Leer atentamente cada línea, mirar menos televisión, advertir para quién trabaja cada seudo periodista que aparece, es una tarea urgente e indispensable para poder rescatar la verdadera realidad. O sí no, por nuestra salud mental, habrá que dejar de escuchar lo que “se dice”, según los medios, y empezar a ver con nuestros propios ojos cuál es la verdad que nos rodea. No es fácil, pero vale la pena intentarlo. Tal vez otro mundo se abra a nuestros ojos.

lunes, 8 de febrero de 2010

Hoy le toca a Clarín

Miren esta tapa. Lean este título catástrofe.
Estuve tratando de encontrarle alguna justificación lógica y no la hay.

Cualquier profesor de periodismo lo pondría como ejemplo a sus alumnos: “esto es la no noticia”, “esto es lo que no hay que hacer cuando se titula”, dirían. Acaso es opinión de un tercero: entonces no es noticia ni vale para un título catástrofe y mucho menos en tapa.

Se supone que Clarín tiene los mejores profesionales, tiene hasta una escuela de periodismo… Sin embargo ¿son tan brutos?

Posiblemente sus directivos y jefes ya no razonen correctamente. De tanto augurar caos y crispaciones, intentan poner ciertas sutilezas que no lo son. Quizá perdieron el rumbo, y con él, la credibilidad. Si sólo se perjudicaran ellos no sería nada, pero están afectando la credibilidad del periodismo todo.

Más tarde o más temprano, el lector va a dejar de creer, va a asimilar totalmente que están realizando un juego de poderes ajeno a la esencia del periodismo, ligado solamente a los intereses empresariales de los dueños de los medios.

Es un pecado tirar por la borda el trabajo de tanta gente durante tanto tiempo, pero son los riesgos que se corren cuando se pierde el horizonte y la profesionalidad.

¿No le parece?

viernes, 5 de febrero de 2010

¿Se puede saber cuándo nos mienten? (continuación)

El lunes 1° de febrero, el diario “La Nación” publicó en tapa una nota cuyo título es: “Obama refuerza la defensa antimisiles alrededor de Irán”. La bajada o subtítulo en letra más chica dice: “Ante la próxima imposición de más sanciones, quiere evitar una respuesta militar de Teherán”. Entre paréntesis aparece la fuente de la información: AP (Associates Press: una antigua agencia de noticias norteamericana).

La parte superior de la página 2 está dedicada a este tema y las fuentes de información son de agencias norteamericanas o de agencias de países aliados a los Estados Unidos.
Veamos qué dice el “Manual de estilo y ética periodística” del propio diario “La nación” (Pág. 47): “En los temas donde haya posiciones contrapuestas, LA NACIÓN recogerá en sus páginas todas las disidencias, a fin de ofrecer al lector una cobertura completa del asunto. La opinión propia del medio será tratada en la columna de editoriales”.
Caramba si en la cobertura de un posible conflicto entre dos países no existen “posiciones contrapuestas”. Por lo menos dos, y según el manual la obligación del diario es presentar ambas. Sin embargo, tanto en la tapa como en cobertura interior mencionada, todas las versiones son de las agencias antes mencionadas. ¡Bonita “cobertura completa”!

Por supuesto que el lector distraído cree encontrarse ante información pura. Sin embargo, como bien lo explica el manual citado, se trata de opinión pura. Para colmo opinión tendenciosa, porque responde a una sola tendencia: la de los EE.UU. y sus aliados.
Pero vayamos directamente al título, que informa: “Obama refuerza la defensa antimisiles alrededor de Irán”. ¿Está acaso Obama reforzando la defensa de Irán? ¿Estará Irán en peligro porque algún enemigo lo piensa atacar?
Parece que no, ya que el subtítulo, por suerte, aclara el título: “Ante la próxima imposición de más sanciones, quiere evitar una respuesta militar de Teherán”.
Ahora sí, como explica más abajo el texto: “Estados Unidos se prepara para imponer nuevas sanciones a Irán”, y teme que Irán responda. Entonces parece que el título es, si no engañoso, por lo menos confuso. Estados Unidos aplicaría sanciones, teme entonces que Irán reaccione, entonces rodea a ese país con un escudo de misiles ¡se “defiende” a unos cuantos miles de kilómetros de su propio territorio! En las fronteras mismas de su eventual enemigo.
¿Cuál es la noticia? ¿EE.UU. se defiende o se dispone a atacar?

“La credibilidad es uno de los valores máximos de LA NACIÓN. Ha sido consolidada a lo largo de las décadas por una conducta basada en la verificación de los datos, la consulta de más de una fuente en cada caso, la vinculación constante con los protagonistas y los agentes de los hechos y procesos acerca de los que debe dar noticia.” (El mismo Manual pág. 45) Esto me exime de mayores comentarios, y es sólo un ejemplo. Toda la información internacional está tratada de forma similar. Siempre una versión, siempre la de un solo lado.

¿Entonces los lectores tienen una visión parcial, totalmente tendenciosa?, cabría preguntarse.
Usted puede sacar sus propias conclusiones. Lea los principales diarios, busque sus fuentes, analice qué tipo de información le dan, y después decida: ¿estoy bien informado o están tratando de inducirme a tener una visión única?