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viernes, 10 de enero de 2014

Volver a empezar

Me costó, pero lo logré. Después de más de un año he conseguido entrar en mi blog (El espacio del director).

Sí, algunos (o muchos) sabrán que estuve enfermo y no pude ocuparme de muchas cosas hasta hace poco.
Sin entrar en demasiados detalles, desde el año 2012, este blog quedó desactualizado.

Y bien digo en la presentación del año 2009: "Si bien este blog es personal, en él trato de que puedan leerse artículos de interés para enriquecer el pensamiento de los visitantes". Con la intención de una "lectura crítica", con gustos y opiniones diferentes, para poder "debatirlas y enriquecernos con las ideas de otros".
Lo principal -decía- es "descubrir lo que hay detrás de cada información", y "entrenarse para no dejarse embaucar".


Análisis de noticias, opiniones, debates... Quizás podamos hacerlo... Tal vez podamos enriquecernos...¿lo intentaremos? Lo intentaré por lo menos.
Veamos si sirve.

Hasta la próxima

jueves, 3 de marzo de 2011

"Clarín miente..."

En el año 2000 los grandes medios de prensa de nuestro país (Clarín y La Nación), intentaron destruir al gremio de canillitas: primero bajando su porcentaje de ganancias y luego quitándole la exclusividad para vender diarios y revistas. Entonces, algunos de los perjudicados, iniciaron una campaña en defensa de sus fuentes de trabajo y, entre sus muchas acciones, pintaban en las paredes: “Clarín miente”.

¿Por qué fue? Porque veían que los diarios, cuando decían que su intención era garantizar la “libertad de prensa”, ocultaban que la verdadera intención era monopolizar la venta de diarios eliminando la competencia.

Porque lo cierto es que los quioscos de diarios, repartidos por todos los barrios, venden todos en igualdad de condiciones. La revista de mayor lujo está al lado de otra de deportes o de humor, y un semanario político puede estar al lado de otro de poesía. Algo que garantiza la pluralidad de voces. Para el Grupo Clarín, apoderados del papel (la materia prima), sólo les faltaría concretar la comercialización y su poder sería absoluto por sobre los posibles competidores.

En la época en que los hoy mayorcitos estudiábamos periodismo, aprendimos que un título, una foto o una tapa, tanto podía revelar la realidad como ocultarla. Por esa época pudimos advertir cómo los grandes diarios mentían, simplemente ocultando o resaltando según su interés.

Apenas iniciado el siglo, quien esto escribe tuvo posibilidad de participar en varios seminarios dictados por Adepa (que representa a los dueños de diarios). Algunos de esos seminarios eran sobre “periódicos regionales”. Allí, diarios y periódicos de todo el país contaban sus experiencias y explicaban cómo hacían para sobrevivir. Al tiempo comprendimos que los participantes no eran los que aprendían, sino que fue al revés: con las experiencias, tomadas una a una, poco tiempo después Clarín iniciaba su etapa de suplementos locales.

Y el círculo cerraba. Gracias a Videla se habían quedado con el papel en 1977, manejando los precios y las entregas fueron eliminando a la competencia (Crónica, Ámbito, entre otros), consiguieron que los gobiernos de Menem y Duhalde les entregaran las radios, los canales y el cable, luego este último licuó sus deudas durante la crisis y, por fin, monopolizando la comercialización, sólo les faltaba liquidar a los regionales en el resto del país.

Los suplementos locales del Grupo Clarín competían deslealmente con los medios locales y regionales, salían a pérdida, pero trataban de atrapar pequeños anunciantes (los grandes siempre los tuvieron), liquidaban el pequeño negocio de volantes insertados por los diareros y, de paso intimidaban a los municipios que, inmediatamente les dieron publicidad, con la esperanza de que el gran cuco los tratara bien, o que alguna vez les diera espacio en la nave insignia. Pero todavía no triunfaron; canillitas y medios pequeños lucharon para evitar que los aplasten.

Algunos logros se consiguieron. Hoy se cuestiona la adquisición y monopolio del papel, los canillitas lograron que se mantuviera su estátus, los medios más chicos y regionales resistieron muy bien y hoy, desde el parlamento (ley de medios), de la Justicia (avanzan las causas contra los que no cumplen con la ley) y desde el Estado se intenta poner límites a su poder.

Y hasta sus propios trabajadores logran éxitos en su lucha para democratizar la vida interna en el Grupo. Sin embargo, todavía pueden seguir ocultando, tergiversando, ninguneando más que nunca. Como dirían los canillitas: “Clarín miente”, “desinforma”, y cada vez con menor vergüenza.

Pueden hacerlo. Tienen derecho a defender con uñas y dientes sus intereses comerciales, pero los lectores tenemos nuestras propias armas: cuestionar, dudar, averiguar por nuestra cuenta, leer entre líneas ante cualquier medio, ante cualquier información que se presente como “la verdad”.

Acaso ese ejercicio nos podrá ayudar a ser un poco más libres, o aunque sea, menos ingenuos.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Día del canillita 2010

Hace un año publiqué en este blog un artículo del que hoy transcribo algunos párrafos que no perdieron actualidad.
Clarín y La Nación decía: "salieron a reclutar desocupados para ningunear el Día del Canillita".

Ahora algunas cosa cambiaron para bien. El año pasado tenían la esperanza de reclutar canillitas, y amenazaban, este año ofrecían dejar todo el costo del diario en manos del vendedor y finalmente reclutaron promotoras para regalarlos.

El año pasado "de acuerdo a lo que informaron vendedores de diarios entrevistados por Prensa Libre, llegaron a ofrecer el doble y el triple de ganancias para que los tradicionales canillitas, en lugar de festejar su día, traicionaran a sus colegas por dinero". Este año el fracaso fue casi total, y el feriado fue reconocido por el gobierno.

Repito textual:
"Los canillitas hace muchos años que tienen un régimen de trabajo que los hace vender con exclusividad diarios y revistas en sus tradicionales “puestos” y “paradas”. Esa es una ventaja, pero tienen muchas obligaciones. No tienen francos de ninguna clase, deben trabajar de lunes a domingo en los horarios que les indican para recibir los ejemplares, les fijan los precios y los porcentajes de ganancia, y si no venden no cobran. Los únicos días sin diarios en el año son tres: el 1° de mayo, Navidad y Año Nuevo. Agregar el Día del Canillita (7 de noviembre) del que habían sido privados gracias a los acuerdos entre sus patrones, los diarios, y los gobiernos militares, era una reivindicación por la que siempre lucharon y que este año consiguieron".

"Pero atención, los grandes diarios hace muchos años que quieren recortarle a los vendedores de diarios sus derechos. Lo lograron con el gobierno de Saúl Menem, bajándole el porcentaje de sus ganancias y continuaron con De la Rúa, cuando quisieron vender diarios en todas partes, rompiendo con la tradicional forma de venta".

"¿Por qué es peligroso el intento? Porque el sistema de venta de diarios y revistas es muy democrático. En Capital y Buenos Aires existen puestos fijos, muy bien distribuidos por el territorio, inclusive con reparto domiciliario, y donde se exhiben todos los productos: los de las grandes editoriales y de las pequeñas, los de derecha y los de izquierda, los favorables al gobierno y los opositores. Eso es igualdad, algo que los monopolios no pueden tolerar".

"Si los grupos monopólicos consiguieran desregular el sistema, olvídese el lector de encontrar algo que no fuera producido por Clarín, La Nación y sus socios. Habría una sola información, un solo contenido, una sola opinión.Hoy mismo, con este sistema, los grandes diarios se ponen de acuerdo con los distribuidores para entregar tarde y mal los diarios competidores".

"Si los grandes diarios controlan el papel de diario (son los dueños y ¡le venden a su propia competencia!); si son poderosos porque reciben el mayor porcentaje de publicidad y apoyo oficial; si además tienen innumerables radios AM y FM, poseen varios canales de aire y el monopolio del cable; si tienen revistas y diarios regionales y locales en todo el país; programas de entretenimiento, de chimentos, noticieros; y en todos ellos nos repiten hasta el cansancio la propaganda favorable a sus intereses… ¿No le parece que el peligro para la democracia es mayúsculo?"

¡Feliz día canillitas!

viernes, 3 de septiembre de 2010

Rotemberg, Graiver y los años de plomo

Abrasha Rotenberg (casado con la cantante Dina Rot y padre de la actriz Cecilia y del músico Ariel), colaboró con Jacobo Timerman desde los inicios del diario La Opinión, más que nada en aspectos económicos, y hasta llegó a dirigirlo por algunos meses. Después del golpe de 1976 se fue a vivir a España donde, entre otras actividades, en 1998 escribió un libro, “Historia confidencial” (Sudamericana 1999), donde ofrece su visión de los sucesos vividos en la Argentina entre 1970 y 1977, y pormenores de la actividad de La Opinión.

Entre diálogos con importantes protagonistas de la época y entretelones poco conocidos de esos años, el libro detalla su relación con David Graiver y cuenta los sucesos que derivaron en el secuestro, detención y muerte de los miembros del grupo.
Un testimonio poco recordado, pero que por estos días coincide con la oscura historia de Papel Prensa.

En un capítulo donde deshecha la acusación de la dictadura sobre el origen de los fondos de La Opinión, recuerda la acción de la Conarepa “un organismo inventado ad hoc para apoderarse de patrimonios de origen ilícito, confiscaron nuestros bienes personales, nos inhibieron de disponer de ellos, se apropiaron de las acciones de ambas sociedades, determinaron nuestra ruina económica y ejercieron toda clase de arbitrariedades para perjudicarnos”.

Relata luego cómo “con la excusa prefabricada de supuestos vínculos financieros con la guerrilla”, fueron encarcelados: “Jacobo Timerman (3 años); Isidoro Graiver, hermano de David, totalmente desvinculado de sus negocios, y Lidia Brodski, su esposa (cuatro años); Lidia Papaleo, viuda de David Graiver (que había fallecido en agosto de 1976), cuatro años; los padres de David e Isidoro, los suegros de Isidoro… La lista creció con el encarcelamiento de numerosos funcionarios o colaboradores de las empresas Graiver, amigos personales y otros damnificados incluidos por error o malicia. Todos fueron reiteradamente torturados y humillados con crueldad y alevosía.”

Y este importante testimonio, del que todavía no se habló demasiado, prosigue con los asesinados: “La lista es amplia, pero solo voy a nombrar a dos como símbolos dolorosos y cercanos de una experiencia cruel. El primero Edgardo Sajón, secuestrado por sospechoso de representar imaginarios nexos entre La Opinión y un sector del ejército, asesinado bajo tortura; el segundo el doctor Jorge Rubinstein, asesor legal de David Graiver, quien ingenua y voluntariamente se presentó ante las autoridades para dar explicaciones sobre los negocios de su cliente, muerto durante una sesión de tortura.”

Hoy, dice Rotemberg en 1998, los funcionarios de la Conarepa, los torturadores y los militares que encarcelaron a inocentes, circulan libremente por las calles. “El jefe del comando que secuestró a los Born, el ex líder juvenil Jorge Galimberti, y Jorge Born, uno de los hermanos secuestrados (también vendrían los negocios con Susana Giménez y el condenado padre Grassi), se estrechan en cálidos abrazos sobre las tumbas de David Graiver, Edgardo Sajón, Juan Graiver, Enrique Brodski, Jorge Rubinstein, y tantas víctimas derivadas del secuestro, mientras planean negocios lucrativos ante la mirada del establishment que los ha aceptado, o calla.”

Luego de señalar las “delirantes fantasías de un sector antisemita de las FF.AA. (que) inventaron supuestos planes del judaísmo internacional para apoderarse del país”, concluye el capítulo con un párrafo que, hasta estos días era la triste realidad: “Todos contemplaron la injusticia en absoluto silencio, algunos por conveniencia, otros por cobardía, la mayoría por pasiva complicidad.”

sábado, 26 de junio de 2010

¿Engañar con los títulos es una nueva forma de periodismo?

Hoy sábado 26 de junio, tanto La Nación como Clarín se lucieron con sus títulos mentirosos.

¿Es común mentir desde el título? Si bien no es ético y rompe con las premisas fundamentales del periodismo, muchas veces la prensa partidaria utiliza el sistema de afirmar categóricamente algo desde sus títulos, para luego relativizarlo dentro de la nota. De esta manera, esos seudo periodistas creen que no están mintiendo, sino exagerando, porque después se aclara. Claro, se obvia lo que ya muchos saben: la mayor parte de los lectores leen sólo los títulos y dejan pasar la nota.

Pero hoy se puede ver que no hay límites entre la exageración y la mentira.
“Admitió De Vido que hubo una diplomacia paralela”, dice Mariano Obarrio desde La Nación
“De Vido cargó contra Sadous y reconoció la embajada paralela”, dice Nicolás Wiñazki desde Clarín

Pero que dice más abajo La Nación: "Si hablan del trabajo que tuvimos que hacer y que él no hizo porque estaba de cóctel en cóctel, de copetín en copetín, aceptamos lo de la embajada paralela", afirmó De Vido. "Ese embajador es una vergüenza para la Argentina"…

El diario de los Mitre, como el de Noble-Magneto, toma la ironía en forma textual, y sus dos aplicados “empleados”, que alguna vez fueron periodistas, Mariano Obarrio y Nicolás Wiñazki, se prestan al engaño.

La misma nota pone luego en boca de De Vido: “Pero lo que hicimos lo hicimos con la plenipotencia de la Cancillería, y con la colaboración del entonces secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado", aseguró De Vido.

Toda la nota intenta “demostrar” la supuesta existencia de una “embajada paralela”, inventada en conjunto por ambos pasquines opositores, para denostar, no sólo las relaciones diplomáticas sudamericanas, sino también para atacar al gobierno venezolano de Chávez, tal como lo determina la posición política de ambos medios.

La tradicional postura de derecha de ambos medios, no se limita ahora a sus editoriales, a medida que avanza su furor contra los gobiernos democráticos de América, también extreman sus posturas reaccionarias, y pasan directamente a contaminar con sus opiniones políticas todas las notas de ambos diarios y sus repetidoras gráficas, radiales y televisivas.

En particular la nota de La Nación es lamentable desde el punto de vista periodístico. No explica que las declaraciones (que ya efectuara a la justicia) el ex embajador Ernesto Sadous, fueron hechas luego de su destitución. Que la base de esas declaraciones son: “escuché que empresarios decían”, “me dijeron”, “cosas que me llamaron la atención”. O sea, de denuncia real nada de nada y para colmo, las personas que él nombra declararon que nunca le dijeron nada.

Y esa nota en particular tiene las siguientes fuentes: “Según confiaron a LA NACION fuentes de la Casa Rosada”. “Según la Casa Rosada”. “Según admitían en Balcarce 50”. “Fuentes fidedignas deslizaron a LA NACION”. “Fuentes diplomáticas recordaron”. “Allegados a De Vido explicaron a LA NACION”. (Sic)

Este tema, que ahora levantan publicitariamente estos medios, fueron tomados por sus operadores (ciertos diputados opositores) para llamarlo al embajador a la Cámara. ¿Lo llamaran también a declarar a Mauricio Macri por las denuncias en su contra? O a Ernestina Herrera ¿por la causa de apropiación de niños? O a Magneto y a Mitre ¿por las denuncias de complicidad con crímenes de lesa humanidad en la apropiación de Papel Prensa?

Es evidente que no harán eso, porque su objetivo es recuperar negocios perdidos (el fútbol, las AFJP) o que van a perder (Papel Prensa, Cable Visión, el monopolio de los medios de comunicación). Pero entonces ¿en qué queda eso del periodismo? Y los dueños de los medios ¿deben defender sus intereses dejando de lado los principios, la ética de la profesión? La respuesta queda para sus lectores.

Pero uno, como periodista, no puede dejar de preguntarse si esos que escriben y firman son fieles cumplidores de la obediencia debida o son mercenarios del periodismo dispuestos a todo por la paga. Tal vez no, quizá piensen como sus patrones, se mimeticen con ellos, sean fieles a un pensamiento político similar… Estos interrogantes los deberemos contestar los periodistas.

martes, 22 de junio de 2010

Respaldo de la Justicia a la Ley de medios

Los siete jueces de la Corte Suprema respaldaron la vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y criticaron fuertemente a los diputados que intentan con chicanas judiciales impedir su aplicación.

Incontrastable revés para los monopolios de la comunicación.La Corte Suprema de Justicia sostuvo, con los votos de sus siete miembros, que "los jueces no pueden suspender leyes de modo general" y que "un diputado no tiene legitimación para reeditar en el poder judicial un debate que perdió en el parlamento". De esta forma dispuso que entre en vigencia la Ley de Medios, aprobada por amplia mayoría del Congreso y trabada por jueces mendocinos. Por unanimidad, los jueces supremos acompañaron el dictamen del procurador Esteban Righi, al considerar que un diputado no tiene legitimación para hacer revisar en sede judicial una votación que perdió en el Congreso.

Aun falta que lleguen al Máximo Tribunal las medidas cautelares promovidas por particulares (Clarín) que objetan artículos específicos de la ley 26.522. A pesar del fallo que destruye en su esencia la estrategia dilatoria del Grupo Clarín, esta mañana el multimedio insistía en que la ley no se podía aplicar. La realidad es que quedaron al desnudo los intereses monopólicos del grupo, que pretenden mantener sus casi 300 medios, que invaden con la información que a ellos les interesa los medios gráficos, radiales y televisivos, postergando las noticias que no comparten.

Esa maliciosa actitud antiperiodística el grupo la mantiene desde hace años, como lo viene denunciando Prensa Libre desde sus comienzos, y eso se debe a sus acuerdos con diferentes gobiernos, mezclados actualmente con fuertes intereses financieros, lo que les otorga un poder que hoy está cada vez más claro lo perjudicial que puede resultar para una sociedad democrática. Una concentración mediática semejante sólo es posible en gobiernos dictatoriales de cualquier signo, totalmente inaceptable en una sociedad que pretende hacer valer los derechos de información de la totalidad de sus ciudadanos.

El fallo resumido y completo en JPG puede leerse en esta misma página.

miércoles, 28 de abril de 2010

Periodistas, ‘escraches’ y desinformación

Esta semana en Prensa Libre se recibió la solidaridad de algunas entidades con respecto a los llamados ‘escraches’ a periodistas de los grupos de comunicación monopólicos. El motivo fue que apareció un cartel (supuestamente anónimo, que algunos atribuyen al gobierno y otros a Clarín) con el nombre de los periodistas más ricos y famosos de la televisión, acusándolos de estar ‘comprados’ por los multimedios.

Sin abrir juicios ni denunciar a nadie, a los periodistas de a pie, que no somos ni ricos ni famosos, nos llama la atención que ni estas entidades ni esos periodistas independientes ni los políticos ‘defensores’ de periodistas, que hacen, con toda razón, un gran alboroto por un (1) cartel, no abran la boca por los ‘otros’ periodistas:

Despidos de 26 periodistas del multimedios Vila –Manzano en Santa Fe (por no avalar las maniobras contra la ley de Medios aprobada); conflicto con los periodistas de dos radios de Córdoba; con trabajadores de TN; amenaza de despidos en “La Nación”, que atrasa sus salidas debido a las protestas internas por esa causa; o por los de “Crónica”, que hace meses que no cobran o lo hacen en cuotas; o por los de “Crítica”, censurados primero por no avalar con su firma la posición anti ley de medios de sus patrones y ahora en conflictos y paros por salarios; o por la actitud permanente de Clarín de violar leyes laborales y no permitir la libre elección de delegados…

Ante esta realidad, este ‘escándalo’ de ahora suena más a intencionalidad política que a una defensa real de periodistas. Justamente de periodistas que poseen todo el poder de cámaras y diarios, y que no vacilan en censurar por omisión lo que ocurre con los otros periodistas, los de abajo, los que están a merced de patrones inescrupulosos y a los que nadie les da ‘aire’ ni defiende.

¿Será que algunos políticos quieren quedar bien con los grandes medios para aparecer siempre en sus espacios?

¿Será que algunos periodistas consideran que sólo hay que tocar aquellos temas que interesan a sus patrones?

martes, 12 de enero de 2010

¿Es el objetivo del Grupo Clarín voltear al gobierno?

Clarín es uno de los grupos monopólicos más fuertes del país, tanto en poderío económico como en influencia. Si a él se le suman sus aliados naturales (junto a La Nación son los casi dueños de “Papel Prensa”, gracias a la dictadura de Videla, además de varios medios del interior del país); y a ello se suman las inversiones del grupo en diversos negocios... su poderío es de temer.

Hasta hoy, la influencia de Clarín sobre la política nacional era tan grande, que uno de los directivos principales lanzó hace años la famosa frase: “ningún presidente aguanta cinco tapas seguidas de Clarín”.

Tal vez haya sido exagerado, por quien lo dijo o por la leyenda urbana, pero es evidente que algo (y no poco) tuvo que ver el diario en la caída de Illia, con la permanente defenestración de la persona del presidente. Un vergonzoso golpe de Estado perpetrado por un fundamentalista de la idiotez, terminó con un gobierno honesto, destruyó la Universidad Argentina (miles de profesores tuvieron que emigrar) y llevó al país a un torbellino de violencia como nunca vista.

Recordemos que Clarín nunca se opuso a los presidentes de facto (y mucho menos con el tono y la virulencia que usó contra los constitucionales como Illia, Alfonsín o Kirchner), y que apoyó fervientemente a Videla, que le sirvió en bandeja “Papel Prensa” y con el que compartieron muchos brindis (tal como lo hizo La Nación).

A partir de allí el monopolio se hizo más poderoso, el manejo discrecional del papel base para fabricar los diarios les permitió eliminar toda competencia o, por lo menos, mantenerla acotada, y su influencia se hizo mayor.

Así lograron, ya con la caída de Alfonsín, grandes ventajas del gobierno de Menem, como la entrada a la TV, antes prohibida, para evitar… monopolios. La entrada al negocio del cable, la entrada al negocio de las AFJP, al negocio del fútbol y de los negocios agropecuarios, entre otros.
Y de Duhalde consiguieron lo que nadie: que después del 2001 sus deudas en dólares se transformaran en pesos. Pavada de ayuda en un país “libremercadista”…

También tenían la televisión por cable y, gracias al gobierno de Néstor Kirchner tuvieron la posibilidad de consolidar otro monopolio con la fusión de Cablevisión y Multicanal (que son de ellos, como tantas otras cosas que uno ni sabe todavía).
Pero con Cristina Kirchner hubo un quiebre. Algo pasó y se terminó la relación a pocos meses de iniciado el gobierno.

Plantándose como contendientes en un ring, los medios concentrados (porque ahora se unieron grupos como los de Vila-Manzano o Pierri o De Narváez) iniciaron una disputa que comenzó con el apoyo a los opositores del campo (no olvidemos que tanto La Nación como Clarín tienen fuertes intereses en ciertos negocios concentrados allí), que terminó con denuncia de la presidenta de intentos de destitución (no sabemos cuánto puede haber de verdad en ello, pero es evidente que antecedentes reales hay muchos).

Finalmente, llegó la nueva ley de Radiodifusión. Que no era una ocurrencia del momento, que estaba en las plataformas de algunos partidos políticos (incluido en el que actualmente está en el poder), que era un pedido reiterado de todos los gremios de la comunicación, de los estudiosos del tema, de las universidades vinculadas a la comunicación, de los intelectuales, artistas, técnicos, etc.

Esta ley, que venía a reemplazar una vieja y dictatorial forma de impedir la participación ciudadana en la comunicación, fue la gota que rebalsó el vaso. Además venía respaldada por una serie de entidades que habían elaborado un proyecto ¡que había sido tenido en cuenta en su casi totalidad por la presidenta! El consenso sobre esa ley era casi absoluto, pero el perjuicio para el mantenimiento del monopolio y de la influencia del Grupo Clarín era grande. Para colmo, poco antes una pelea con el protegido del Grupo (hasta ese momento), Julio Grondona, lo llevó a éste a cambiar de bando y les hizo perder el negocio del fútbol, además de los que ya habían perdido, porque se supone que tenían intereses en las AFJP y en Aerolíneas (pero esa es otra historia).

Hoy, es casi tragicómico advertir hasta dónde llega el poder de los multimedios aliados, cómo pueden manejar la realidad a su antojo y lograr una unanimidad absoluta, donde todos los medios, todos los noticieros, todos sus periodistas empleados tengan la misma voz, la misma visión de la realidad, sin matices, sin diferencias… Ni una sola disidencia. Morales Solá, Grondona, Bonelli, Nelson Castro, Eliachev, la Legrand, Susana Giménez, Silvestre, Luis Majul, por nombrar a los más conocidos, dicen lo mismo, repiten las mismas frases, las mismas consignas. Ni siquiera se diferencian entre sí.
¿Será ésta la última moda del periodismo libre? ¿Hasta el último empleado repitiendo la consignas de sus jefes?

En medio de esta lamentable situación, cómo no dudar sobre la verdadera intención de Martín Redrado a negarse a hacer lo que siempre hizo… Cómo no dudar del dubitativo Cobos que acude urgente en su auxilio… Cómo no prestar atención a que el encargado de hacer la presentación judicial de Redrado es el alabado Gregorio Badeni, abogado de ADEPA, asesor de los grupos monopólicos… Cómo no sospechar de una jueza que está presente en La Nación y en TN, que está de guardia, pero que los fines de semana no, porque los dedica a sus hijas y que hace y deshace según lo que le pide Redrado… Cómo no sospechar cuando los extremos políticos coinciden tanto…

Para nosotros, ciudadanos, ¿no habrá llegado el momento de pensar seriamente en estas cosas y dejar de repetir consignas que intentan meternos a toda hora en la cabeza?¿No habrá llegado el momento de pedir que ¡todos! respeten los tiempos electorales y dejen de pronosticar golpes y caos todos los días?

¿Y si hacemos la prueba de apagar los televisores y dejamos de leer los diarios por un mes? ¿Y si durante ese tiempo nos dedicamos a nuestro trabajo y a nuestras familias?
Tal vez podríamos atenuar muchos de nuestros males, ¿o no?

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Los medios son más peligrosos que los ladrones

A periodistas del diario Crítica que quieren publicar una solicitada que no es del agrado de los patrones, les prohíben hacerlo. Aquí y en cualquier parte del mundo es un grave atentado a la libertad de expresión.

Dos médicos que expresaron sus críticas al sistema de salud del gobierno de la ciudad en un diario de de Buenos Aires fueron despedidos. Aquí y en cualquier parte del mundo es un grave atentado a la libertad de expresión.

Sugestivamente, para Clarín y La Nación (que se llenan la boca con la “libertad de prensa”, eso no mereció comentarios, salvo una brevísima información.

Sin embargo, el conflicto de un sector de repartidores de diarios con el sindicato de camioneros fue un “gravísimo” acto en contra de la libertad de prensa, cuando no se notó (por lo menos en la zona norte) ni siquiera un mínimo retraso en la llegada de los matutinos. Eso sí, en un intento de falsear la realidad, trataron de vincularlo al legítimo derecho que tienen los canillitas de tener su cuarto feriado ¡en 365 días! para festejar su día (el sábado 7 de noviembre). Que los canillitas no quieran se esclavos de los patrones de los diarios ¿será un atentado a la libertad de prensa?

Cuando los trabajadores cortan calles el Estado debe intervenir… dicen los editorialistas de la prensa monopólica.

Cuando una empresa privatizada incumple convenios, contratos y acuerdos, si el Estado interviene atenta contra la seguridad jurídica… dicen los mismos editorialistas.

Si un grupo de desocupados o vecinos o ambientalistas corta una ruta por cualquier motivo, el Estado debe intervenir… siguen diciendo.

Si los que cortan rutas son miembros de la Sociedad Rural o tienen campos de soja, por más que lo hagan durante meses y produzcan desabastecimiento y aumento de precios, son “reclamos de los trabajadores del campo”… siguen diciendo.
Y así se podría seguir, hasta cansar con los ejemplos.

Sin entrar a juzgar cada una de las acciones, más allá de que estén bien o mal, sean oportunas o no, ¿no les parece que los medios monopólicos son altamente subjetivos, por no decir mentirosos? ¿No les parece que están defendiendo intereses particulares antes que brindar información?

¿No se parecen más a partidos políticos o grupos de presión que a medios “independientes”?
Si no prestamos atención como lectores, muy pronto estaremos defendiendo sus intereses, y sin darnos cuenta…

¿Exagero con el título?

jueves, 22 de octubre de 2009

Las tapas de hoy, un ejemplo de lo que no debe ser el periodismo

Clarín ya no tiene límites en su enfrentamiento con el gobierno. Dejó de lado todo lo que signifique información y pasó a titular atacando, informar a medias y destacar sólo aquello que sirva para su pelea contra el gobierno.

Ni siquiera tiene descanso, como algunos sectores políticos opositores. Está cumpliendo con ese viejo dicho de los italianos que caracteriza la actitud negativa total hacia sus gobernantes: "Piove, Goberno ladro!". ("Llueve, ¡Gobierno ladrón!").

Claro que si eso puede despertar simpatía como referencia al humor popular, nada tiene que ver con el ejercicio de una profesión, la periodística, que debe ser cauta, preservar la objetividad dentro de lo razonable y actuar pensando en toda la ciudadanía y no en sectores determinados.
Pero se sabe, que eso del derecho a ser informado no corre para Clarín. Para ellos sólo funciona la defensa de sus intereses económicos empresarios y, es evidente por la forma en que actúan, no les interesa si se gobierna mal o bien, les importa si los gobernantes sirven a sus intereses o no.

La tapa de hoy dice: “El senado quiere saber quién paga la violencia política”.
Un título sumamente interpretativo, que se parece mucho a una mentira, ya que no refleja el contenido de la nota donde se afirma que el senado: “aprobó por unanimidad su "más enérgico repudio" al ataque contra el jefe de la UCR y un pedido de informes al Poder Ejecutivo para que explique cuánto dinero le gira a las organizaciones sociales de Jujuy”. Algo del todo apartado al título. Y el título debió estar sujeto a esa realidad que luego se menciona. ¡Estudiantes de periodismo atentos!: sigan de cerca a Clarín para saber como no se titula… siempre que se quiera ser objetivo o ecuánime.
¿Clarín estará tratando de fijar la idea de que se viene la “violencia política”? Como ayer el fraude electoral, la gripe A o la desaparición de TN, y tanto más…

El colega La Nación. Colega de Clarín en eso de fijar agendas propias y realidades inventadas, no le va en zaga. Como ayer, su título empieza con un plural vergonzante: “Acusaron al Gobierno de financiar un grupo mafioso”.

El acusaron es para la denuncia de Gerardo Morales, presidente del radicalismo y uno de los candidatos a pelear por la presidencia en las elecciones de 2011. Llamativamente es la denuncia más importante del día, aunque nada dice sobre la denuncia del acusado por el senador sobre los supuestos subsidios que recibe del gobierno provincial para su FM.
Sólo una pregunta. ¿Por qué es más importante la denuncia de un senador en campaña permanente, que la que aparece más chica, debajo de ésa y que proviene de un juez, donde se dice, esta vez entre comillas como para no comprometerse: “La policía recluta a menores para robar”?

Si esto no es opinar desde las tapas, y actuar políticamente antes que de forma periodística, que me digan qué es.

martes, 20 de octubre de 2009

¿Perverso y manipulador el periodismo argentino? Nooo

Hoy, dos grandes diarios argentinos, con una larga trayectoria profesional, incurren en graves violaciones éticas que, en otras circunstancias, harían caer la cabeza de los responsables.
Si no se tratara de errores que seguramente habría que corregirán con prontitud, daría a pensar que se trata de una campaña negativa, que busca impulsar un creciente mal humor en la opinión pública. Algo que no podemos creer que puedan realizar estos cabales defensores de la libertad de expresión.

Vamos a los hechos.

“Hay enojo con Maradona pero no lo dice casi nadie”, dice el titular de “último momento” de la edición electrónica de Clarín (20-10-09). Un título confuso que indicaría que el cronista sabe algo que no se dice, pero que él adivina o que intuye o que le han dicho sólo a él. Como el título no lo especifica, para ser creíble tendría que tener los testimonios de no se sabe cuántos que piensan pero que no dicen.
Siguiendo esta línea periodística, un título ideal para encuestas preelectorales sería: “Aunque la gente no lo diga, va a ganar tal candidato”

Otra perla hay hoy en la edición de papel de La Nación (20-10-09):
En el centro de la tapa, debajo de una foto donde se muestra a supuestos dirigentes piqueteros, el título indica: “Respaldo piquetero a los agresores de Morales”.
Y debajo dice que marcharon: “…para respaldar a Milagro Sala, la dirigente de la agrupación Tupac Amaru que el viernes pasado agredió en Jujuy al senador y jefe de la UCR, Gerardo Morales.”

Más allá de que la dirigente mencionada declaró que estaba a varios kilómetros de distancia en el momento de los hechos denunciados por Morales, y que de no probarse tal acusación el texto caería lisa y llanamente en la calumnia y la injuria, el propio diario La Nación no admite esta clase de afirmaciones en sus páginas.

Veamos.
En el “Manual de estilo y ética periodística” publicado por el matutino (Edición 1997), en la página 46 se señala: “Algunas reparticiones públicas (…) suelen emitir comunicados en los que por el hecho de que una persona haya sido detenida se da la impresión, explícita o implícita, de que es culpable.
La culpabilidad de una persona sólo puede dictaminarla la Justicia, al cabo del debido proceso.”

Está muy claro cuál debe ser la conducta del medio y el terrible error cometido, atendiendo sólo a una versión interesada.

Muchachos, tendrán que repasar los manuales de ética que preparan los mismos medios… O bien, las campañas de prensa tendrán que aprender a hacerlas con mayor delicadeza.

viernes, 9 de octubre de 2009

Los dueños de los multimedios amordazan a sus periodistas

Esta es la solicitada que los trabajadores de Crítica no pudieron publicar en su diario:

"Trabajamos en Crítica de la Argentina y apoyamos la ley de Medios

-Porque es inadmisible que unos pocos grupos económicos concentrados manejen el 80 por ciento de la comunicación audiovisual de la Argentina, lo que genera un oligopolio mediático que atenta contra el derecho a la información.
-Porque se basa en los 21 puntos que desde hace cinco años viene reclamando la “Coalición para una Radiodifusión Democrática”, integrada por más de trescientas organizaciones sociales de todo el país.
-Porque deroga el decreto-ley de la dictadura militar, modificado por el menemismo como una forma de controlar y monopolizar la información, y lo reemplaza por una ley antimonopólica que surge del sistema democrático.
-Porque la diversidad mediática otorga más fuentes de trabajo y abre un abanico de voces. En ese sentido, rechazamos la idea de que se está con el Gobierno o se está con Clarín: así como las empresas privadas no deben manipular la información a favor de sus intereses, los medios públicos deben tener independencia del Ejecutivo.
-Porque somos periodistas, fotógrafos, diagramadores, diseñadores, correctores, entre otros, que desarrollamos tareas en un medio de comunicación, e involucrarnos en este debate con libertad de conciencia nos resulta imprescindible.
Por todo esto, los abajo firmantes, miembros del staff de Crítica de la Argentina expresamos nuestro apoyo, en general, a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Alejandro Agostinelli- Pablo Alabarces - Cristian Alarcón - Germán Alemanni - Daniel "Sueco" Álvarez - Norberto Baruch - Juan José Becerra - Alicia Beltrami - Alejandro Bercovich - Bruno Bimbi - Eduardo Blaustein - Esteban Bogado – Jesica Bossi- Gastón Bourdieu - Hernán Brienza - Pablo Bruetman - Andrés Burgo - Hernán Buzzella - Tomás Canosa - Martín Caparrós - Nelson Castelli - Agustín Colombo - Stella Córdoba - Nicolás Correa - Pablo Corso - Washington Cucurto - Laura Eiranova - Jorge Estebenet - Mauro Federico - Matías Fernández - Roberto D. Fernández - Andrés Fidanza - Guadalupe Gaona - Diego Genoud - Luciana Geuna - Maxi Goldschmidt - Leni González - Rodolfo González Arzac – Gabriela Granata- Emiliano Gullo - Florencia Halfon-Laksman - Luis María Herr - Belén Ianuzzi - Mariano Jasovich - Natalia Laube - Leonel Lenga - Ángela Lerena - Diego Levy - Josefina Licitra - Julio López - María Fernanda Mainelli - Juan Maizares - Diego Mancusi- Claudio Mardones - Mariano Martín - José Medrano - Fabiana Moret - Adriana Muñoz - Fernanda Nicolini - Martina Noailles - Sergio Olguín - Rodolfo Palacios - Guillermo Paltrinieri - Diego Paruelo - Virginia Passini - Marcelo Pavazza - Sebastián Penelli - Nicolás Peralta - Patricio Pidal - Martín Pietruszka - Gustavo Pujol - Carolina Ricaldoni- Guillermina Ríos Ereñú - Federico Rivas Molina - Magdalena Rodríguez - Javier Romero - Leandro Sánchez - Diego Sandstede - Rafael Saralegui - Eugenia Saúl - Candelaria Schamun - Diego Schurman - Federico Sierra - Tamara Smerling - María Sucarrat - Octavio Tomas - Roka Valbuena - Gabriela Vulcano - Alejandro Wall - Ariel Zak - Claudio Zlotnik"

miércoles, 7 de octubre de 2009

¡Patético!

Manifestaciones a favor de los monopolios

Varios cientos de personas se reunieron, el martes por la tarde, frente al Congreso Nacional para defender al Grupo Clarín y protestar contra el proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, proyectado y defendido por cientos de organizaciones sociales, periodísticas y culturales, con el fin de limitar a los monopolios de la comunicación.

En el acto, organizado por un conglomerado de agrupaciones, prácticamente desconocidas, numerosos manifestantes se mostraron con simbólicas "mordazas" (una cruz roja que les tapaba la boca, respondiendo a los slogan que el Grupo repite diariamente en sus numerosos medios).


En el cierre del acto, el rabino Sergio Bergman rechazó la ley, repitiendo como un virtual vocero, las consignas del Grupo Clarín: "En poco tiempo, todo lo que vas a poder ver es canal 7".

Apoyaron fervientemente, el “ruralista” entrerriano Alfredo De Angeli, el dirigente desocupado Raúl Castells, el ex ingeniero Juan Carlos Blumberg y la defensora de la dictadura militar, Cecilia Pando.

martes, 29 de septiembre de 2009

Reflexiones sobre la Ley de Medios a partir de la opinión del concejal Gnoffo

El equipo de prensa del presidente del bloque de concejales de la UCR de Vicente López, Fabián Gnoffo, envió sus declaraciones a Prensa Libre, acerca de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Gnoffo dice: “Por un lado creo que hay que modificar la ley actual; no es sano que haya un monopolio tan fuerte de parte de los grandes grupos mediáticos, volcada en una opinión casi unánime en muchos medios que pertenecen a una misma empresa”.
“Sin embargo, es muy probable que en este caso puntual no se trate de que haya más libertad de expresión sino de que cambie de manos la monopolización de los medios, y eso sería peligroso”.
El concejal también se refirió a otros actores que deberían formar parte de la discusión: “En este debate deben ser escuchadas también las ONG´s y los medios provinciales y locales, pero mi miedo es que éstos terminen siendo feudos en cada uno de sus lugares, y que se siga girando en torno, por ejemplo, de sindicatos que se hagan cargo de esta representatividad. Sería volver a lo mismo”.
Gnoffo fue más allá al sugerir: “Este proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual debería ser mucho más debatido en el Senado e incluso para ello sería muy sano políticamente que vuelva a la Cámara de Diputados de la Nación”.
A modo de conclusión, Gnoffo opinó: “No queremos una ley de radiodifusión para solamente cambiar el dueño del monopolio”.

En 1983 a muchos, periodistas y no periodistas, nos parecía que la Democracia no podía permitirse funcionar con una ley de medios creada por la dictadura para favorecer a sus amigos, y evitar la participación de la ciudadanía en todo lo que fuera la libertad de expresión que garantiza nuestra constitución nacional.
Ya sabíamos que Videla había llegado a un acuerdo con Clarín, La Nación y La Razón (en 1977) para darles el monopolio de la fabricación del papel para diarios (recordemos la famosa foto de la Noble brindando con el dictador). De ese acuerdo, dejaron afuera, entre otros, a Héctor Ricardo García (Crónica), quien se cansó de denunciar el hecho, al mismo tiempo que Clarín le aumentaba los precios del papel para fundirlo. Recordemos que La Prensa, por entonces propiedad de los Gainza Paz, no quiso participar del acuerdo porque le pareció poco ético. Todo esto figura en libros publicados por varios investigadores (entre ellos Enrique Vázquez, Anguita y Gasparini), en documentos públicos y, más aún, algunos detalles siniestros aparecen en un reciente reportaje realizado a Osvaldo Papaleo, protagonista de algunos de aquellos hechos.
Recordemos que hoy el monopolio le pertenece a Clarín, que se hizo dueño de La Razón y detenta así el 50% de las acciones, y en menor porcentaje a La Nación y al Estado.
A ese monopolio agreguemos Canal 13 (gracias a Menem), radio Mitre, varios cientos de licencias de radio y TV, varios medios gráficos del interior y negocios varios, que ligan a los dueños del papel con todo lo que uno pueda imaginar. Si le agregamos la televisión por cable, las productoras, los canales, etc., el círculo cierra bastante bien. Cuando a la mañana temprano uno de estos diarios dice “a” y sus repetidoras durante todo el día siguen con “a” (incluidos los programas de entretenimientos, de discusión política y de periodismo de los que son dueños), por la noche el pobre ciudadano que recibe el bombardeo del monopolio termina diciendo “a”.
Y qué le vamos a hacer, son las reglas del libre mercado.

Por eso estoy de acuerdo con usted: existe el monopolio y hay que terminar con él.
Pero, y aquí surgen las disidencias, usted teme que se cambie un monopolio por otro…
Si estamos seguros de que el monopolio existe y hay que terminar con él, ¿no debemos hacerlo porque “podría” cambiar de manos? Ese razonamiento ¿no parece un último recurso para evitar el fin del monopolio?
¿Por qué digo esto? Porque ya en 1983, diputados radicales elaboraban proyectos para cambiar esta situación antes descripta, y como por esa ley los medios deben ser controlados por las Fuerzas Armadas se decidió intervenir el CONFER, hasta hoy en manos del Estado por completo. O sea, que si usted tiene miedo que el monopolio pase de una mano a otra, podemos afirmar que hoy sí el control total es del Estado.
Por eso, porque muchos no queremos que el tema de la comunicación esté exclusivamente en poder del Estado o de los monopolios (a los que no les interesa informar, sino sólo ganar más) siempre planteamos que había que darle cabida a las ONG, mejor dicho Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Y seguramente que habrá muchas malas: ¿sindicatos?, ¿iglesias?, ¿fundaciones?, ¿partidos políticos?, ¿bibliotecas?, ¿sociedades de fomento?, ¿cámaras empresarias?, ¿clubes? Ahora tienen prohibido participar en los medios audiovisuales; pero con la nueva ley, mal o bien, tendrán su derecho.

Y como le decía, no es desde hoy que se quiere cambiar esa ley por otra mejor. Calculan que son más de 70 los proyectos presentados desde la época de Alfonsín y siempre fueron cajoneados con distintas excusas. Usted sabe como es eso, cuando los poderosos no quieren, hacen lobby y no hay caso. Después, con Menem, las cosas empeoraron. Y mientras tanto, las radios locales, los periodistas independientes, los sindicatos (locutores, artistas, periodistas, actores, técnicos) comenzaron a preparar los famosos 21 puntos (y nadie les daba bolilla, siempre había cosas más importantes). Al final, alguien del oficialismo se interesó, en base a los 21 puntos armó un proyecto que fue mejorando, y en marzo de este año se presentó. Todos los debates que se hicieron para llegar a los 21 puntos fueron ocultados por los medios, y todos los que se hicieron después, con el proyecto ya presentado, también fueron ocultados. Y en el parlamento, nadie lo discutió. “No tuvimos tiempo para leerlo”, decían, cuando sabemos que los legisladores tienen muchos asesores que les podían haber ayudado en estos años.
Cuando se acercaron las elecciones, los medios decían: “ahora no es el momento porque vienen las elecciones”. Cuando pasaron, los medios decían: “ahora no, porque pasaron las elecciones”. Después: “hay que esperar al próximo parlamento”. ¿Y más tarde qué dirán? ¿Lo mismo que en los últimos 25 años?

No hay nada peor que la ley existente. Lo dice el relator para la libertad de expresión de la ONU: “Este proyecto de ley sigue los principios clásicos de la libertad de expresión y de las relatorías. Hay cuatro relatorías en el mundo. La de las Naciones Unidas, la de la OEA, la de Europa y la de Africa. Y las cuatro relatorías han coincidido históricamente en la necesidad de diferenciar los tres segmentos de comunicación comercial, comunitaria y pública estatal. Este proyecto de ley lo que está haciendo es traducir la doctrina de derechos humanos a una ley, a una guía. Y me parece muy bien.”
Lo dicen todos los periodistas que no están comprometidos con los multimedios. Por el contrario, están en contra todos los periodistas que tienen contrato con los multimedios. Qué sugestivo, ¿no?
Lo dice Hermes Binner: “Tenemos que partir del presupuesto de que esta ley es sustancialmente superior a la ley que existe hoy", y destacó que se haya podido "separar a las telefónicas" del negocio ya que podría "empañar el funcionamiento de los medios", y que en el nuevo proyecto "va a haber un cuerpo colegiado" en lugar de un interventor, y que habrá "regulación de la pauta oficial". Lo dice quien esta semana acaba de ganarle al peronismo en su provincia.
Es que parte de la premisa lógica de que lo que es bueno hay que aceptarlo, no importa si viene de alguien que no piensa como uno.

No sé qué ofrecen los multimedios para evitar que se apruebe la ley, pero les tengo miedo. Ellos contribuyeron en mucho para que lo voltearan al presidente Illia, ¿se acuerda? ¿Y en el ’76? Mire las tapas de algunos diarios de marzo de ese año. Contribuyeron, otro poco, para que cayera Alfonsín… A Menem lo apoyaron, hasta que les dio todo lo que querían… y descubrieron a un De la Rúa más maleable. A Duhalde le sacaron la ley “de industrias culturales” que los salvaba de la quiebra. A Kirchner lo apoyaron hasta que les dio el cable…

Puedo estar equivocado, pero si no aprovechamos esta oportunidad, hasta los medios locales del barrio más apartado van a estar en manos de los monopolios. Y después, cuando no exista ninguna voz disidente, a algunos les darán trabajo allí, para que digan lo que en el momento oportuno sirva a sus intereses.
Puedo estar equivocado, pero como a usted, me asusta que tanta gente piense de acuerdo al bombardeo unidireccional de los grandes grupos; es demasiado parecido al “miente, miente que algo queda”… Creo que lo dijo un alemán. Y me parece que no se llamaba Goethe ni Beethoven.

martes, 15 de septiembre de 2009

Defensores de la “Ley de la dictadura”

Que Joaquín Morales Solá es un fiel defensor de los intereses económicos del diario La Nación es notorio y no precisa explicación. Lo demuestra día a día en sus notas, donde editorializa sobre los terribles perjuicios que acarrearía no hacerle caso a él, por ende a su patrón: La Nación.
Hoy, por ejemplo, olvidando su condición de periodista, ofende a los lectores y a todos quienes ejercen dignamente su profesión cuando dice: "El proyecto de ley de radiodifusión tenía dos propósitos claros: fragmentar y debilitar a los actuales conglomerados de medios de comunicación y, al mismo tiempo, crear las condiciones para levantar un conglomerado propio". Por supuesto, utiliza una afirmación tendenciosa sin argumentación alguna, dando por sabido lo que no se debe dar por sabido, tirando por la borda las más elementales reglas del periodismo, que él parece haber olvidado. Pero lo peor, considera a los miles de periodistas y ciudadanos en general, que han trabajado arduamente para llegar a elaborar los 21 puntos en que se basa este proyecto, como ‘idiotas útiles’ al servicio del tirano de turno que censura a La Nación y no le permite insultar abiertamente a quienes rocen siquiera sus privilegios.
A Morales Solá todo le suena a improvisación, todo le suena a complot contra los pobrecitos Clarín, La Nación, Vila, Manzano, De Narváez y toda la banda.
Por qué Morales Solá no dice una palabra del ‘regalo’ de Videla cuando les entregó a su querida “La Nación” y “Clarín” el monopolio del papel. Nada dice de cómo los grandes medios trabajaron para bajar a un presidente democrático como Arturo Illia, nada dice de los elogios editoriales de esos diarios a la dictadura. Pero sí levanta su voz, con toda soberbia y pompa, y no para criticar lo que ve mal, sino para atacar y acusar a un gobierno elegido democráticamente, como no pudo hacerlo con gobiernos dictatoriales. Se burla del proyecto de radiodifusión, “sensible a las necesidades políticamente correctas de los "pueblos indígenas”, dice, y con la ironía de los poderosos se asombra de que se escuchen opiniones (¿despreciables? ¿inferiores?) como detalla él: “de la Agrupación Comandante Andresito, la Federación Juvenil Comunista, Agrupación La Vallese o Barrios de Pie.”
Claro, para Morales Solá esos no son la elite en la que él cree estar, porque no advierte su rol de lacayo. El único que debe ser escuchado es el grupo de patrones de medios que dirige Adepa, donde si están integrados muchos medios pequeños, es por el temor de que los grandes defensores de la ‘libertad de empresa’ no les vendan el papel para sus diarios si tienen opinión en su contra.
http://www.lanacion.com.ar:80/nota.asp?nota_id=1174825&origen=NLColHoy

martes, 8 de septiembre de 2009

Democratizar la comunicación (I)


Guillermo Mastrini, docente de comunicación de la UBA y de la Universidad de Quilmes, es uno de los que opina desde la docencia y desde el conocimiento acerca de la comunicación. Para él está claro que la ley vigente de radiodifusión de Videla y Martínez de Hoz es negativa para la democracia y por lo tanto, a 26 años de la llegada de la Democracia, es absurdo que no se hagan los cambios necesarios para terminar con esta situación.
Si bien durante estos años se presentaron diversos proyectos integrales, siempre el parlamento se negó a tratarlos. Ahora, sin embargo, es la oportunidad. Y lo es, porque el Poder Ejecutivo Nacional (PEN) lo presentó con fuerza para ser tratado.
A los que estamos en el tema, todos los momentos nos parecen apropiados. Antes de las elecciones o después de ellas, con un parlamento o con otro, lo que no nos parece oportuno ni democrático es que algunos políticos pongan excusas de oportunidad, cuando ya son culpables (tanto desde el gobierno como fuera de él), de haberse hecho los distraídos cuando los proyectos parecían afectar los intereses de los medios. Porque suena demasiado a no querer quedar mal con quienes le van a dar prensa, y porque hacen quedar mal a los medios que parece que sólo le dan prensa a quienes defienden sus intereses en el Parlamento.
En 1989, fueron los mismos políticos quienes aprobaron una reforma que permitía que las sociedades anónimas (sin importar sus actividades económicas) tuvieran licencias de radios. Y en el mundo hay ejemplos, denunciados por la prensa independiente de verdad, sobre cómo intervenían las empresas en la prensa para hablar bien de sus productos, desde la objetividad periodística, ¡de sus propios empleados!
En 1991, se permite el ingreso a la prestación radiofónica a capitales estadounidenses o allí radicados.
En 1999, se amplía el número de licencias permitidas por operador de 4 a 24 y se autorizan cadenas monopólicas.
En 2003, la llamada Ley Clarín evita la convocatoria de acreedores para los grandes medios.
En 2004, se extienden por 10 años los permisos para canal 11 y canal 13.
En 2005, se estiran por 10 años las licencias de las radios.
En 2007, se aprueba la fusión de Cablevisión y Multicanal.
Cada una de estas reformas contó con el beneplácito de los partidos políticos y no sirvieron para mejorar la calidad de la comunicación. Todo lo contrario, sirvieron para envilecer aún más la calidad, fortalecer el monopolio y evitar el ingreso de nuevos actores que trajeran aire fresco a la información que le llegaba al público.
Ahí están los años, ahí están los presidentes y sus opositores. Todos cedieron y todos son responsables. Ninguna de esas leyes o decretos benefician al público, sólo al negocio.
¿No es hora de cambiar?

lunes, 31 de agosto de 2009

De dónde sale el proyecto de ley de comunicación audiovisual

En un país donde parece que la política sólo fuera buscar la forma de hacer quedar mal al oponente, usted sabe muy bien que las chicanas y las malas intenciones a veces permiten que prevalezcan los intereses económicos de algunos sectores sobre los derechos de la mayoría.
Por miopía mental, por mala intención de algunos o por arrogancia de otros, puede perderse la oportunidad de que se apruebe una buena ley de radiodifusión y, como consecuencia, que perdure una ley nefasta, creada para acallar las voces independientes y defender al tirano de turno.
Es que, desgraciadamente, la desinformación a la que nos someten los multimedios (con su publicidad sin límites, su mal gusto y sus figurones del espectáculo) pretende hacer olvidar cómo fue creado este proyecto de radiodifusión que acaba de presentar el Poder Ejecutivo ante el parlamento, y la importancia fundamental que tiene para fortalecer la vida democrática del país.

Múltiples proyectos fueron presentados en distintas oportunidades, por pedido de diversas asociaciones civiles desde 1983, y ningún parlamento se animó a aprobarlos (¿por no quedar mal con los multimedios?). Es más, si se le hicieron cambios a la ley de la dictadura fue para mejorar la situación de esos monopolios ¡a pedido de esos mismos monopolios!

¿No es hora de terminar con esta vergüenza? Usted sabe que sí es hora, por eso no viene mal recordar cómo surge el actual proyecto de ley de comunicaciones audiovisuales. Poco importan los motivos por los que el Poder Ejecutivo Nacional se basó en los “21 Puntos Básicos por el derecho a la Información” (http://www.sprensalibre.com.ar/index.php?id=1402 ) para armar la nueva ley. Lo que sí es importante es que esos 21 puntos fueron pensados y propuestos por iniciativa ciudadana después de 26 años de trabajo y dedicación.

Es que a esos puntos se llegó luego de debatir en una amplia gama de organizaciones sociales. Participaron, entre otras: el Foro Argentino de Radios Comunitarias (Farco), que representa a 50 radios de todo el país gestionadas por organizaciones sin fines de lucro; las universidades con carreras de radio y comunicación (como la UBA); también los gremios de trabajadores de la comunicación (tanto de la CGT como de CTA), entre otros: actores, locutores, periodistas, operadores: Y además, participaron de ese amplio consenso una serie de movimientos sociales y organismos de derechos humanos, entre otros.

Como se puede advertir entonces, ésta no es una propuesta de los políticos, y tampoco de los empresarios de la comunicación. Es una propuesta de la ciudadanía, pensada para que la propia ciudadanía esté mejor informada y, fundamentalmente, a tono con la lucha que en todo el mundo vienen librando las entidades sociales y las asociaciones de consumidores: evitar que las empresas monopólicas (los multimillonarios que cada vez más controlan lo que se dice y lo que se piensa en el mundo) impongan sus criterios mercantilistas sobre un derecho que tenemos todos los ciudadanos: el de poder expresarnos e informarnos de la forma más plural posible.

viernes, 28 de agosto de 2009

El Gran desafío de la hora... No desaparecer de los grandes medios

Una excelente nota sobre el papel de los medios,
y sobre el dilema de los empleados de ellos: los periodistas.
Por Luisa Valmaggia *

“Lo dijo la radio”, “salió en TV”. El gran público sigue informándose mayormente tomando contacto con la realidad a través de los medios audiovisuales y electrónicos.Pero esos medios han cambiado de manera notable en los últimos 30 años producto del avance tecnológico y del capital financiero por sobre todas las áreas productivas y de servicio y fundamentalmente como parte de la estrategia del mercado globalizado.¿Qué cuentan los Medios? ¿Cuál es la información que prevalece? ¿qué intereses defienden? ¿cuál es la agenda mediática y quién la elabora?Todas estas -y algunas otras más- son preguntas poco frecuentes que nos hacemos cada tanto quienes formamos parte importante en la construcción de la realidad y quienes fijamos los temas de debate.En general y producto del avance del negocio por sobre la profesión, una porción importante de hombre y mujeres periodistas se han transformado en voceros de los grandes intereses corporativos y el resto que intenta responder al interés general se ve sometido a las presiones del medio para el cual trabaja, cuya facturación está vinculada no sólo al rating sino a la línea editorial que defiende.
Asimismo el medio (radio o TV) es hoy una rama más de otros negocios. Pongamos por caso o ejemplo a los dos principales matutinos argentinos: Clarín y Nación. Ambos participan de Expoagro y Feriagro, comparten negocios en el área de la agricultura y la ganadería, el mercado sojero y de producción y comercio de granos y agroquímicos, sus principales anunciantes así lo indican.¿Qué realidad se contará? ¿La de la distribución equitativa de la riqueza, la de los alimentos baratos y el abastecimiento del mercado interno o la del negocio al que representan y del cual forman parte activa los matutinos?Por supuesto que los que nos sentimos medianamente independientes intentamos transitar por un comino muy parecido a un desfiladero. Decir abiertamente estas cosas nos deja expuestos y con menores posibilidades de trabajo. Hacemos equilibrio todo el tiempo para dejar alguna puerta abierta, para no desaparecer de los grandes medios, o de los que tienen mayor alcance y rating, abrimos la posibilidad para que todas las voces estén presentes, intentamos –cuando podemos- salir de la coyuntura, dejar de lado el impacto y sensacionalismo y hacer visible la opinión de los especialistas, técnicos y profesionales comprometidos con el bienestar social y no con las corporaciones.De todos modos la hiper concentración de los medios nos ha dejado en una marcada desventaja.Por todo lo dicho es vital que no sólo se discuta, sino se sancione una nueva ley de radiodifusión, que ponga límites a la marcada ventaja que tiene el mercado por sobre lo que también se consume en materia informativa y a la producción de contenidos y que no deje afuera a los medios públicos estatales que deben responder de la forma más adecuada al interés general, a la democratización de la sociedad y a la elaboración democrática y plural de lo que se emite y recibe.En tal sentido el canal Encuentro es un buen ejemplo de que se puede hacer de manera eficiente y elevando el perfil cultural en lugar de aplanarlo.Tener en claro estos desafíos en cada lugar de trabajo y discutirlo nos permitirá armar la resistencia necesaria para enfrentar a la estrategia de los dueños de los medios que pareciera sintetizarse en reemplazar a los hombres y mujeres con experiencia, formación y capacitación por las nuevas camadas de pasantes bajo el lema: “acá se trabaja por la Coca y el pancho, pero representado a tal multimedio”, como si una viviera y cubriera sus necesidades mínimas por el sólo hecho de “pertenecer”.Esta es parte de la batalla y hay que intentarlo desde los grandes medios, más allá de que el panorama se comprima y se estreche, porque aún se sigue diciendo “lo ví en la TV”…”lo dijo la radio”.

(*) Periodista política, conduce de lunes a viernes de 7 a 9, por Radio de la Ciudad (AM 1110) el ciclo Esperá que me despierte.

lunes, 10 de agosto de 2009

Clarín censura a un blog

“El padre celestial de la libertad de expresión, el impoluto fiscal del periodismo independiente, democrático y pluralista, o sea: el diario Clarín, vuelve una vez más a practicar la censura.
Ahora ha recurrido a la Justicia para que se le prohíba a un grupo de periodistas ejercer su oficio como editores y redactores del sitio
www.quetepasaclarin.com, creado en marzo de este año.
¿Puede sorprender la reacción del multimedia que viene alertando acerca del peligro que significaría para el país, y la humanidad toda, la sanción de una nueva Ley de medios de comunicación que reemplace a la que rige desde la última dictadura?”

Así comienza el periodista Claudio Díaz una nota donde cuenta cómo el matutino Clarín consiguió que un juez prohibiera el blog mencionado por el sólo hecho de tener la palabra clarín en su nombre.
En realidad, su temor era que el blog buscaba ser un espacio de análisis y reflexión que diera cuenta de la influencia que ejerce el sistema mediático constituido por los grandes grupos periodísticos que monopolizan la información.
Y claro, empezó a ser muy popular, todos aportaban a descubrir cómo se manipula o cómo se oculta la información por parte de los multimedios, que buscan que exista una sola verdad, una sola agenda: la que conviene a sus intereses.
Claudio Díaz sabe de esto, porque trabajó en uno de los suplementos de Clarín por siete años y denunció que debió renunciar ante las presiones que debió soportar para que escribiera a tono con los intereses del medio, tergiversando la realidad.
Eso no es ninguna novedad, lo vemos diariamente en los suplementos locales del multimedia, que se sostienen sólo por la publicidad oficial (de los municipios y de los propios gobiernos provinciales y nacionales), que son verdaderos voceros del oficialismo sea cual fuera. Allí se ningunean los problemas y todo es ‘color de rosa’.
Eso demuestra algo que más de una vez se dijo: los grandes medios ya ni siquiera defienden ideologías, sólo defienden intereses, sus intereses.
La concentración crece y los gobiernos mismos no se animan a cercenar sus privilegios, por temor a su poder de imponer temas y encausar el ‘humor’ de ciertos sectores de la población.
El sólo pensar que la propia dictadura de Videla los privilegió (a Clarín y a La Nación) con las acciones de Papel Prensa (¿por qué habrá sido?), y que aún hoy ningún gobierno democrático se animó a quitarles el poder de monopolizar el papel de diario, causa escalofríos.
Dominan los diarios y revistas de la mayor parte del país, tienen el papel, controlan la televisión y el cable, tienen acciones en las compañías telefónicas, en los pool sojeros, manejan emisoras AM y FM, impulsan leyes para que le quiten impuestos y quieren que se respeten los privilegios obtenidos con gobiernos de facto. ¿No es hora de ponerles algún freno?

jueves, 16 de julio de 2009

“Los medios pequeños son tan importantes como los grandes para que un pueblo llegue a sus propias conclusiones.”

Llegó a la Argentina Frank La Rue, relator para la libertad de expresión de la ONU. Elogió el proyecto de ley de comunicación audiovisual presentado por el oficialismo en base a propuestas de medios comunitarios. “Es lo más avanzado que he visto en el continente”, dijo el funcionario guatemalteco, nominado al premio Nobel.
Es inaceptable que aún se mantenga una ley de radiodifusión de la dictadura, dijo. Se reunió con la presidenta de la nación y con los legisladores que integran la Comisión de Comunicaciones de ambas cámaras del Congreso, entre otras entrevistas que realizará en estos días. Los multimedios, que se oponen con uñas y dientes a una ley que limite sus privilegios, trataron de que la importante visita pasara desapercibida, aunque significa un importante apoyo a la democratización de la información en nuestro país.

La Rue
Aunque su apellido es de origen francés, es el primer latinoamericano en ser elegido para ese cargo. Este activista de los derechos humanos estuvo exiliado 12 años por la represión en el gobierno de Lucas García. Compañero de lucha de Rigoberta Menchú -la Premio Nobel de Paz- y Comisionado de Paz en su país, durante el mandato de Óscar Berger, fue propuesto también para el mismo galardón.
Abogado y periodista, denunció el genocidio que se había producido en la tierra multicultural de los mayas: décadas de guerra antinsurgente habían dejado 45 mil desaparecidos. En esos años La Rue trabajó junto a Rigoberta Menchú, ganadora del Premio Nobel de la Paz.
Su trabajo (lo ejerce desde hace un año) consiste en redactar un informe anual sobre la situación de la libertad de expresión en el mundo. Recorre el mundo recibiendo denuncias sobre violaciones a la libertad de expresión y hacer observaciones a los gobiernos.

Recibió críticas
“Yo he sido criticado por algunos países, absurdamente… Me dijeron que pusiera el acento en las limitaciones a la libertad de expresión. Y yo dije que mi prioridad es fortalecer el ejercicio del derecho a la libertad. Hay países donde los medios están absolutamente monopolizados, eso es inaceptable y hay que combatirlo. En segundo lugar, hay que generar mecanismos alternativos para que los sectores sociales que nunca han tenido acceso a la comunicación los tengan. A los propietarios de los medios les cuesta entender que la libertad de expresión implica pluralismo. Es uno de los principios doctrinales de los derechos humanos. La libertad de expresión implica pluralismo, y el pluralismo implica combatir los monopolios. Y me hubiera gustado que Clarín me diera el derecho a réplica”.

Concentración versus pluralismo
“A mayor comunicación y libertad de expresión, mayor democracia. A mayor concentración, menos pluralismo y diversidad, menos democracia. Hay que validar algunos criterios. Uno es el pluralismo y la diversidad, no permitir monopolios, otro es también la accesibilidad. Yo creo que todos los sectores tienen que tener acceso a expresar su opinión. Por eso le insisto a todo el mundo que la relatoría es sobre la libertad de opinión y expresión. Opinión no es sólo información. Opinión implica tener medios para expresarse. Hay que revisar nuestras concepciones. Los medios pequeños, comunitarios, pobres, son tan importantes como los grandes medios para que cualquier pueblo formule su propia opinión y llegue a sus propias conclusiones. Lo que esta relatoría ataca son los mecanismos de censura. Mecanismos de censura oficial, que no son aceptables en ninguna parte del mundo. Pero la relatoría va más allá. Su función no es sólo romper con los mecanismos de censura. También es promover el pluralismo temático e idiomático. Yo vengo de un país multicultural y multilingüe, donde queremos que los idiomas indígenas mayas también sean conocidos y tengan posibilidad de difundirse.”

Un 33 por ciento de medios para las organizaciones comunitarias
“Este proyecto de ley sigue los principios clásicos de la libertad de expresión y de las relatorías. Hay cuatro relatorías en el mundo. La de las Naciones Unidas, la de la OEA, la de Europa y la de Africa. Y las cuatro relatorías han coincidido históricamente en la necesidad de diferenciar los tres segmentos de comunicación comercial, comunitaria y pública estatal. Este proyecto de ley lo que está haciendo es traducir la doctrina de derechos humanos a una ley, a una guía. Y me parece muy bien. También me parece importante mencionar que las telecomunicaciones públicas, oficiales, deben ser independientes. Ese es parte del principio. Siempre hemos puesto como ejemplo a la BBC o Radio Nederlands, que son estatales, financiadas por el Estado y de la mejor calidad pero absolutamente independientes. Pero en lo que contribuye el proyecto de la presidenta Kirchner es en dividir en 33 por ciento cada segmento. Yo mismo nunca me he atrevido a dar recomendaciones tan específicas porque eso lo debe ver cada país. En nuestros países hay una sobresaturación de frecuencias, por corrupción y por mal manejo, y el espectro de radio y televisión están en desorden. Un historiador me decía que si revisáramos las grandes concesiones radiales o televisivas en América latina veríamos que todas estuvieron vinculadas a las dictaduras militares”.

La ley de Radiodifusión vigente
“La ley de Argentina viene de la dictadura, por eso me parece extraño que haya quienes digan “no, que las cosas se queden como están y dejemos esa ley”. Nunca ningún país con dignidad democrática puede permitir que leyes de la dictadura permanezcan. Es urgente cambiarlas en todo el continente pero especialmente en la Argentina. Además, se la está intentando cambiar de una forma democrática.”

Televisión por cable
“Un proyecto de ley tiene que legislar sobre todo lo que tenga que ver con comunicación de materiales audiovisuales. Le cuento la ironía de las ironías. En mi país, Guatemala, la televisión abierta, que cubre el 90 por ciento de la población, es un monopolio. Un monopolio extranjero. Sin embargo, la televisión por cable se volvió un medio comunitario. Todos los pequeños municipios del país, incluyendo los municipios indígenas, tienen un canal de cable local, municipal. La televisión por cable puede ser comunitaria, como cualquier otro medio. Por consiguiente, debe ser regulada. Lo que pasa es que siempre va a haber alguien que proteste, cuando los intereses económicos, especialmente monopólicos, son afectados. Pienso que ésta es la obligación de todo Estado”.

Estas declaraciones, que no exigen mayores comentarios, más allá de intereses particulares, señala nuevos rumbos en materia de comunicación. Por lo menos en lo que hace a la resistencia de las organizaciones sociales de todo el mundo a la monopolización de la información
Y no estaría de más recordar su recomendación:
“Convertir este proyecto en ley sería una muestra de la madurez política de Argentina por parte del Congreso. Nadie debe quedarse afuera de esta experiencia. Además, no entendería cuáles podrían ser las razones, en un país que goza desde hace veinte años de democracia, de querer mantener una ley de la dictadura.”
La Rue dijo: "El debate en la Argentina está marcando una posición a seguir", en alusión al proceso de foros regionales que organizó el COMFER. "Esto no quiere decir que la ley sea perfecta pero el proceso es novedoso", agregó luego.